'; ; Yacimientos arqueológicos en Canarias ▷ Un recorrido por las ocho Islas
Tindaya - Fuerteventura

Un tour por los yacimientos arqueológicos de Canarias

En este artículo haremos un recorrido por ocho yacimientos arqueológicos (uno por cada isla) que han sido claves para conocer aspectos políticos, culturales, sociales, económicos y religiosos de la población indígena que habitó Canarias antes de la colonización en el siglo XV.

No podemos olvidar, no obstante, que estos vestigios sólo nos permiten ver la punta del iceberg del pasado amazigh. Según el arqueólogo canario José Farrujia en la entrevista realizada por este medio, todavía no hay respuesta para cuestiones fundamentales como, por ejemplo, la forma en la que se produjo el poblamiento de las islas, o la manera en la que estas sociedades evolucionaron durante sus casi tres mil años de existencia.

Además, la gestión actual de los yacimientos, según Farrujia, se enfrenta a retos importantes que deben pasar por la descolonización de la arqueología. “El patrimonio indígena está infrarrepresentado en el catálogo de Bienes de Interés Cultural con el que cuenta la comunidad autónoma de Canarias. La gestión ha priorizado el patrimonio colonial”. Dicha gestión, también, entre las distintas islas, es muy desigual: “en el caso de Gran Canaria, se ha creado una red de parques arqueológicos visitables, mientras que en otras islas como puede ser el caso de Tenerife, también capitalina y con universidad, su única oferta patrimonial del mundo indígena canario es el museo, no hay parques arqueológicos. Ese es otro de los grandes retos, musealizar los propios yacimientos”.

El Parque Cultural de El Julan (El Hierro)

el julan de el hierro

El Julan abarca más de dos hectáreas de la cara Sureste de El Hierro, desde la costa hasta los 1400 metros de altitud. Dentro, en la escarpada pendiente de una colada de lava, se encuentran los grabados rupestres conocidos como Los Números y Los Letreros. Sus formas son de lo más variadas: círculos, óvalos, líneas, espirales, meandros, huellas de pies o calzados (muy esquemáticas, eso sí), caracteres del alfabeto líbico-bereber…

A su vez, el parque alberga restos de pescados, herramientas de piedra, amontonamientos de conchas de lapas y burgados… Y también taros (refugios de piedra en forma de semicírculo desde los que los antiguos canarios podían vigilar al ganado), aras de sacrificio (construcciones circulares u ovaladas de piedra en donde se incineraban cabras y cerdos en señal de ofrenda) y un tagoror (círculo de piedra para asambleas, ritos o encuentros festivos).

Las teorías actuales apuntan a que el lugar servía a los antiguos bimbaches para actos funerarios y rituales mágico-religiosos de invocación de la lluvia. También para rituales de gran afluencia en fechas como el solsticio de invierno y otras vinculadas con el calendario ganadero.

Parque Arqueológico de Belmaco (La Palma)

belmaco la palma

Hasta el momento, los grabados rupestres hallados en la Cueva de Belmaco se consideran los más antiguos de Canarias. El yacimiento está en una cornisa del Barranco de las Cuevas o de Belmaco, en el municipio de Mazo. En el interior de la cueva, de 35 metros de largo y hasta 10 metros de alto, descansan los grandes bloques con petroglifos curvilíneos en su superficie que, según dicen, descubrió en 1752 el gobernador militar de La Palma, Domingo Van de Walle, mientras paseaba en una de sus inspecciones rutinarias.

El significado de los símbolos picados en piedra ha sido objeto de un intenso debate a lo largo de la historia. Desde José Viera y Clavijo, padre de la historiografía canaria, que los consideró simples garabatos, “dibujos de bárbaros”, hasta investigadores contemporáneos (como J.F. Navarro Mederos, E. Martín Martín Rodríguez y F. J. Pais Pais), que apuntan a rituales para invocar las lluvia. Por el camino, otras teorías han aventurado que podrían ser antiguos escritos de los fenicios, representaciones del culto al sol, o a la fecundidad, o simplemente marcas de propiedad o delimitación de caminos y zonas para el pastoreo.

La Fortaleza de Chipude (La Gomera)

la fortaleza de chipude la gomera

Descrita por el cronista Abreu Galindo como «peña muy fuerte, la cual no tiene más de una entrada», la Fortaleza de Chipude o Argodey tiene 1.243 metros de altitud. Se encuentra en en el municipio de Vallehermoso, en la cara suroccidental de La Gomera.

Además de flora endémica de la isla, la Fortaleza tiene, en su cima amesetada o en sus escarpadas paredes, diversos tipos de estructuras: aras de sacrificio con restos óseos de ovejas y cabras, herramientas de piedra y pedazos de cerámica, construcciones habitacionales, y cuevas para dar sepultura a los difuntos.

Por la falta de agua, el viento, el frío y la niebla, no es muy probable que la Fortaleza fuera la residencia permanente de la población indígena. Sí se contempla, en cambio, que los pastores lo usaran como refugio, o que fuera escenario de celebraciones políticas, religiosas o militares.

La Cueva de Bencomo (Tenerife)

la cueva de bencomo tenerife

La Cueva de Bencomo, también conocida como Cueva del Rey o de los Siete Palacios, se encuentra en el Barranco del Pinito, al norte de Tenerife. Se compone de tres alojamientos, conectados entre sí por un estrecho pasillo, y se cree que pudo usarse como vivienda, granero y corral.

Su nombre viene de las teorías que la consideran una antigua vivienda para menceyes de Taoro, como lo fueron Bencomo, Tinguaro y Benor, y para sus respectivos rebaños de cabras. Según parece, era en verano cuando se establecían en el frescor de la cueva, mientras que en invierno descendían hasta la costa huyendo del frío.

Desde 1986 es un Bien de Interés Cultural, pero a día de hoy sigue sin decidirse la titularidad del terreno en el que se encuentra, por estar ubicado entre los municipios de La Orotava y Santa Úrsula. Debido a ello, aún no se han terminado las labores de rehabilitación y, de hecho, durante las últimas excavaciones, realizadas en 2018, se encontraron dos punzones, pedazos de cerámica, herramientas de obsidiana y otros objetos.

El Risco Caído (Gran Canaria)

El risco caido gran canaria

En 2019, la UNESCO declaró Patrimonio Mundial de la Humanidad al paisaje cultural del Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña en Gran Canaria. Miguel de Unamuno llamaba de “tempestad petrificada” a estas 18.000 hectáreas ubicadas en la caldera volcánica de Tejeda, con unas 1500 cuevas de 2000 años de antigüedad. Los antiguos canarios usaron muchas de esas cuevas como viviendas, para usos agrícolas o ganaderos, o para rituales religiosos. Prueba de esto último son las cazoletas excavadas en su interior o los más de mil grabados de triángulos en sus paredes.

La del Risco Caído es una de estas cuevas, situada entre los municipios de Gáldar y Artenara, en Barranco Hondo. ¿Por qué se le ha dado un reconocimiento especial? Porque, según la época del año, los rayos del sol entran en distintas direcciones por un ventanal y señalan petroglifos triangulares diferentes. Por ahora, las teorías apuntan a que la cueva era un lugar de culto a la fertilidad. La luz penetra en la cueva e ilumina los triángulos desde el equinoccio de primavera hasta el del otoño, periodo que coincide con el calendario agrícola de los indígenas de la época. Según Cipriano Martín, director del expediente del Risco Caído, de confirmarse esto se demostraría la sabiduría de nuestros antepasados sobre materias como la astronomía, “matemáticas, geología y geometría”.

Montaña de Tindaya o Montaña Grande (Fuerteventura)

tindaya fuerteventura

Tindaya significa Montaña Grande en la lengua tamazigh. Este pitón traquítico de 400 metros de altitud tiene, en sus cornisas y en grandes bloques lisos, más de 250 podomorfos, es decir, grabados rupestres con forma (muy esquemática) de pie. Los expertos del Instituto de Astrofísica de Canarias creen que la mayoría de estos podomorfos están orientados hacia el oeste y el suroeste por una razón: para calcular el solsticio de invierno y los desplazamientos de la luna y de Venus a lo largo del año.

De esta forma, Tindaya se considera lugar de ritos mágico-religiosos de los antiguos majos. Tras la colonización, durante mucho tiempo fue conocida como La Montaña de las Brujas, probablemente por la pervivencia de rituales transmitidos a través de leyendas y supersticiones.

En 1993, el artista Eduardo Chillida ideó un gigantesco proyecto escultórico en el interior mismo de la montaña, que pasaba por vaciarla y dejar un enorme hueco con forma cúbica por dentro. El atentado que esto suponía contra la estructura interna y externa de la montaña, contra los yacimientos arqueológicos y contra su trascendencia como símbolo para la población de Fuerteventura, situó a la obra en el centro de fuertes polémicas a lo largo de los años. Finalmente, en septiembre de 2019, el gobierno recién electo en el Cabildo de Fuerteventura canceló el proyecto.

El Poblado de Zonzamas (Lanzarote)

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El poblado de Zonzamas está en la zona donde se cree que se concentró la mayoría de la población indígena de la isla y, por lo tanto, los yacimientos arqueológicos más destacados: se trata de la llanura central de Lanzarote, y el área que, entre 1730 y 1736, se cubriría de lava de las erupciones volcánicas.

El poblado en cuestión se compone de cinco construcciones de forma circular o ovalada, en el caso de las viviendas (conocidas como “casas hondas”, por ser semisubterráneas), o de forma rectangular, en el caso de los almacenes o espacios de reunión. Además, consta de una cueva, llamada el Palacio de Zonzamas, donde se especula que vivía Guadarfía, el jefe de Lanzarote antes de la conquista. Una muralla de piedras rodea el conjunto.

Después de la colonización, sin embargo, el poblado continuaría siendo habitado. Distintos niveles de excavación han revelado, además de piezas de la cultura indígena, pedazos de clavos, hierros y cerámicas.

Las cerámicas de La Graciosa

En 2003, el paleontólogo Francisco García-Talavera estaba buceando en la Bahía del Salado (La Graciosa) durante una investigación, cuando encontró por casualidad una gran cantidad de pedazos de cerámica y conchas del molusco Thais haemastoma. Las últimas se hallaron trituradas, como si se hubiese intentado extraer tinte púrpura de ellas, un bien muy preciado desde el siglo IX antes de Cristo.

Todo parece apuntar a que los restos proceden de navegantes que recalaron en las islas entre el 1100 y el 900 a.C. Es la primera vez que se encuentra esta cerámica no sólo en Canarias, sino en todo el litoral atlántico de África. Por lo mismo, podrían haber pertenecido a pueblos de Oriente Próximo, como los fenicios. Al fin y al cabo, el archipiélago siempre estuvo de paso en las rutas marítimas para buscar nuevas riquezas.

Bibliografía empleada

Realizador audiovisual. Graduado en Comunicación Audiovisual y Periodismo por la UC3M (Madrid). Diplomado en Cine Documental por la PUCV (Valparaíso).

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