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Entrevista | Alegando con José Farrujia

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José Farrujia es un destacado arqueólogo canario que ha sido capaz de deconstruir los diversos modelos ideológicos a través de los cuales se ha ido interpretado al indígena canario a lo largo de la Historia.

Habla del pasado indígena de las Islas Canarias con profundo respeto y afecto, unos sentimientos que lo comprometen de manera ineludible y que explican la visión crítica que arroja sobre la gestión del patrimonio indígena, la educación y los medios de comunicación, entre otros aspectos.

Desde hace tiempo, José Farrujia se preocupa de trasladar a la sociedad el conocimiento que genera desde la Academia, y su último libro Identidad Canaria (Ediciones Tamaimos) es un claro ejemplo de ello, una compilación de artículos divulgativos que nos acercan de forma clara y amena al apasionante mundo indígena de Canarias.

¿Cómo nace tu interés por el pasado indígena de Canarias?

Desde que estaba en el colegio tenía claro que quería estudiar arqueología y así fue. En el instituto reforcé ese pensamiento. Al principio en la Universidad lo que me llamaba la atención era Egipto y las pirámides hasta que entré en contacto con nuestra arqueología. A partir de ahí, mi prioridad fue el pasado indígena de Canarias.

¿Qué podemos encontrar en tu libro Identidad Canaria?

Identidad Canaria es un libro que nace de la necesidad de hacer frente a unos tiempos en los que asistimos a una pérdida brutal de las identidades locales, y en ese sentido es una apuesta que persigue llegar al gran público, no necesariamente al público versado en estos temas, sino a aquel que se acerque por primera vez al pasado indígena de Canarias.

El libro está compuesto por artículos de divulgación que abordan cuestiones relacionadas con el poblamiento, con la identidad, etc. y luego también hay un apartado que consideramos que debería estar sí o sí vinculado con la denuncia social. Es el último apartado del libro en el que se sacan a relucir los problemas que hoy en día afectan a la gestión del patrimonio en Canarias.

Defiendes el uso del término indígena frente al término aborigen para designar a los antiguos canarios, ¿por qué?

Cuando empiezo a desarrollar la tesis doctoral me di cuenta que desde el siglo XV hasta la actualidad los distintos textos que hacen referencia al indígena canario les nombraban de distintas maneras. Las denominaciones cambiaban según las épocas y esto me llevó a preguntarme por qué.

Una de las cuestiones que sí parecían claras es que el concepto más asentado tanto en la Academia como en la sociedad era aborigen. Lo cierto es que cuando empiezas a estudiar la literatura que hay al respecto en torno al concepto indígena y los usos del lenguaje en relación a disciplinas como la historia, te vas dando cuenta de que el concepto aborigen es un término que las propias comunidades indígenas hoy en día en pleno siglo XXI rechazan. Y sin ir más lejos tenemos el caso de Australia, en donde ellos no quieren ser designados como aborígenes sino como indígenas por diversas cuestiones. La principal es porque es un concepto que tiene unas claras connotaciones coloniales ya que fue empleado por los británicos durante su expansionismo imperialista para designar a los otros, los que no tienen cultura, a los que no tienen arte, sino artesanía, a los que no tienen lengua, sino dialectos, y encerrar toda una serie de miradas denigrantes hacia el otro, el indígena.

El concepto aborigen tiene unas claras connotaciones coloniales y es erróneo desde un punto de vista etimológico para referirse a los antiguos canarios

Y lo cierto es que desde el punto de vista etimológico, la palabra aborigen viene del latín y significa ab origine, desde el origen, y hace referencia a los pobladores que están en un lugar desde el principio. Claro, si pensamos en el caso de Canarias o de Australia, los pobladores iniciales tuvieron que llegar desde fuera. No están en las Islas desde el origen y por tanto desde el punto de vista etimológico es incorrecto. Sin embargo, la palabra indígena hace referencia a los que son nacidos en un lugar, independientemente del momento cronológico en el que esto sucede. Implica la permanencia durante muchísimo tiempo en un territorio vinculado al desarrollo de unas determinadas prácticas culturales y otras cuestiones que se dieron en Canarias. Y en ese sentido es un término a todas luces más correcto y en la línea de las demandas de las comunidades indígenas actuales, ya que quieren reconocerse y denominarse como indígenas.

En el libro dices que la arqueología canaria está por deconstruir y por descolonizar, ¿qué significa y qué implicaciones tiene asumir esta tarea pendiente?

Pues básicamente implica que no nos hemos dado cuenta de que muchos de los elementos que estamos dando por válidos para explicar determinados aspectos de nuestro pasado fueron discursos que se levantaron durante el siglo XIX y durante el franquismo. Y en ese sentido fueron discursos que respondieron a unos contextos científicos muy concretos, pero sobre todo a unos contextos políticos muy definidos. La arqueología para entenderla en plenitud hay que estudiarla teniendo en cuenta el contexto social en el que se desarrolla, lo cual no quiere decir que a partir de ahora tengamos que estudiar lo que piensan los arqueólogos en lugar de los resultados.

Lo único que quiere decir es que la producción científica libre de valores no existe. Por ello, muchas ideas desarrolladas a finales del siglo XIX y en el franquismo aún están vigentes. Hay que deconstruir muchos de esos tópicos, como la leyenda de las lenguas cortadas para explicar el poblamiento de Canarias como un modelo único o el uso del término “aborigen”, como estábamos hablando, o el concepto “prehispánico”, que se acuña durante el franquismo y que tiene connotaciones ideológicas. El concepto “prehispánico” niega la identidad norteafricana amazigh a favor de la identidad hispana. Se pone en valor la identidad hispánica de las culturas indígenas canarias al entroncarlas con las culturas ibero-mauritana e ibero-sahariana. Eso es una falacia. Y en ese sentido decimos que hay que deconstruir la arqueología canaria todavía en muchos aspectos.

Muchas ideas desarrolladas a finales del siglo XIX y en el franquismo aún están vigentes. Hay que deconstruir la arqueología canaria todavía en muchos aspectos

¿Y cómo sería una gestión del patrimonio indígena descolonizada?

Hoy en día debemos partir de la base de que una gestión del patrimonio indígena descolonizada es una utopía.

La cuestión principal es que a diferencia de lo que sucede en otros contextos donde son las propias comunidades indígenas las que gestionan sus bienes patrimoniales, desde la participación en las excavaciones a la representación en los estamentos académicos, en Canarias la progresiva desaparición del mundo indígena dio lugar a que se perdiera un grupo humano con una tradición cultural determinada.

Hoy en día sabemos por la genética que evidentemente todavía pervive el componente indígena en las sociedades canarias, pero no ese sentimiento de indigenismo. Y en ese sentido es inviable.

Quizás la gran apuesta de futuro sería gestionar el patrimonio indígena de Canarias de una forma equitativa e inclusiva. Hoy en día el patrimonio indígena está infrarepresentado en el catálogo de Bienes de Interés Cultural con el que cuenta la comunidad autónoma de Canarias. La gestión ha priorizado el patrimonio colonial.

Es evidente que se ha priorizado el patrimonio colonial frente al patrimonio indígena y un claro ejemplo es Tindaya, ¿consideras que Tindaya es un caso de colonialismo cultural?

Totalmente. Tindaya es un caso de colonialismo cultural, como también lo es el caso del proyecto de Ibarrola en La Palma o el caso de la gestión del casco histórico de La Laguna, donde se prima la recuperación del patrimonio elitista en detrimento de las clases agrarias y populares, lo que explica que en La Laguna estén desapareciendo las viviendas terreras y solo se conserven los palacios, catedrales, etc.

Tindaya es un caso de colonialismo cultural, como también lo es el caso del proyecto de Ibarrola en La Palma o el caso de la gestión del casco histórico de La Laguna

Y más allá de eso también hay que ver el marco legal, en este caso la Ley de Patrimonios de Canarias. ¿Cuál es el tratamiento que reciben los indígenas canarios? Pues precisamente son catalogados como objetos, equiparándose a cerámicas o a ídolos. Y en ese sentido existe toda una serie de prejuicios que parten desde el marco legal y se plasman en la gestión del patrimonio. Es necesario reformular la base legal para dar cabida a ese otro patrimonio que no es tan monumental.

¿Cuáles son los retos que tiene por delante la arqueología sobre el pasado indígena canario? ¿Cuáles son las preguntas sin respuesta?

Hay muchas. Por suerte se ha avanzado bastante, pero hay muchas preguntas por resolver. Por ejemplo, en pleno siglo XXI sigue sin haber una respuesta unánime a cómo se poblaron las Islas Canarias. ¿Podemos seguir hablando de poblaciones transplantadas? ¿Podemos hablar de poblamiento autónomo realizado por ellos mismos sin el concurso de pueblos navegantes? Este es uno de los grandes enigmas.

Y luego también otro de los grandes problemas que tenemos en Canarias es que desconocemos cómo fue la evolución de estas sociedades a lo largo prácticamente de casi tres mil años. Uno de los grandes retos de la investigación sería intentar saber cómo evolucionan los marcos insulares una vez ya asentados. Tenemos yacimientos donde hay distintos niveles de ocupación, en algunos casos de hasta cinco o seis siglos, pero no tenemos una secuencia completa para poder explicar el poblamiento de una isla en concreto, y mucho menos del Archipiélago. Faltan secuencias diacrónicas, deberíamos contar con mayor cantidad de dataciones absolutas que nos permitan ubicar mejor el poblamiento en el tiempo. Esos son los grandes retos.

Y luego, no cabe duda, hacer una gestión del patrimonio sin tantas desigualdades entre islas. Por ejemplo en el caso de Gran Canaria sí se ha hecho una apuesta efectiva y con éxitos visibles en lo que es la gestión del mundo indígena. Por ejemplo, se ha creado una red de parques arqueológicos visitables, mientras que en otras islas como puede ser el caso de Tenerife, también capitalina y con universidad, por ahora la única oferta patrimonial del mundo indígena canario es el museo, no hay parques arqueológicos. Ese es otro de los grandes retos, musealizar los propios yacimientos arqueológicos.

Uno de los grandes retos en islas como Tenerife es museizar los propios yacimientos arqueológicos

¿Puede que las claves a esas respuestas se hallen en África del Norte?

Totalmente. De hecho es algo en lo que vengo insistiendo en todos los trabajos que he publicado últimamente, ya que actualmente se han desarrollado proyectos científicos de colaboración con el norte de África, pero no lo suficientemente continuados a lo largo del tiempo. Han sido proyectos puntuales.

Y sin duda alguna, otro de los grandes enemigos que tenemos es el gran desconocimiento que existe sobre el norte de África. No perdamos de vista que en el caso del mundo amazigh, estamos hablando de poblaciones que en su momento, coincidiendo con el poblamiento de Canarias, eran poblaciones trashumantes, que se movían por el norte de África, y eso dificulta muchísimo el buscar los focos de origen. De hecho, hoy en día las comparaciones que se han establecido entre Canarias y el norte de África mayormente proceden de las inscripciones rupestres y la genética, pero cuando luego vamos a algo más básico como la cultura material existen muchísimos vacíos y lagunas. Hoy en día no ha habido una propuesta de comparación exitosa a la hora de valorar el ámbito norteafricano y el canario.

¿Cómo valoras el papel que juegan los medios locales en la divulgación del pasado indígena?

Como no podía ser de otra manera, reproducen una problemática que se da en otras esferas. Es decir, partimos de la base de que el patrimonio que cuenta con mayor protección y con mayor interés cultural es el patrimonio histórico, en concreto, determinados monumentos como pueden ser ermitas, castillos, fortalezas, iglesias, catedrales o palacios, y en ese sentido, los medios de comunicación normalmente se suelen hacer eco de noticias relacionadas con conmemoraciones históricas y religiosas y campañas de difusión que se organizan desde las administraciones públicas en relación con la puesta en valor de ese patrimonio (rehabilitaciones, restauraciones, jornadas de puertas abiertas, etc.).

Sin embargo, el patrimonio indígena no cuenta con tanta presencia en los medios de comunicación y hay un reparto muy desigual a escala regional. Es decir, las noticias sobre patrimonio indígena de islas como La Gomera o El Hierro son prácticamente inexistentes si las comparamos con las islas capitalinas, que cuentan con universidad y que vienen desarrollando con mayor profusión líneas de investigación en el tiempo. Por lo que hay un reparto desigual a nivel interno sobre esas noticias.

Pero aún siendo conscientes de esto, sí que hay que reconocer que hay un tema fetiche tanto para la sociedad como para los medios, y ese tema es el poblamiento de Canarias. De hecho, ocupa muchísimas páginas todo lo que tiene que ver con los estudios de la genética, las oleadas de poblamiento, los hallazgos relacionados con el mundo indígena… Es un tema que interesa de manera especial a los periodistas y a la sociedad. Dentro de esa menor presencia, esos temas son los que captan la atención.

Si estuvieras en un cargo de responsabilidad del Gobierno de Canarias, ¿qué políticas pondrías en marcha para la gestión y promoción del patrimonio cultural indígena?

Creo que habría que apostar por la transversalidad, es decir, por una mayor cooperación entre las consejerías de Turismo y las consejerías de Cultura y Educación. Y luego quizás habría que desarrollar una verdadera política regional en materia patrimonial, porque hoy en día hay siete islas y siete políticas regionales. Eso es una realidad incuestionable. Hoy en día cada Cabildo se ha preocupado por recuperar al indígena de su isla y esto muchas veces a lo que ha llevado es a no saber cuáles son las dinámicas de investigación de otras islas y a no buscar cuáles son las verdaderas problemáticas a escala regional de la investigación en Canarias.

Y luego por supuesto se echa en falta la existencia de un plan de excavaciones arqueológicas como ya existió bastantes años atrás en la década de los 80, y sobre todo el desarrollo de trabajos de campo fruto a su vez del desarrollo de líneas de investigación y no de las excavaciones de urgencia. Hoy en día hay excavaciones arqueológicas, pero la práctica totalidad de ellas responden a urgencias, a remoción de tierras, a obras que se van a llevar a cabo y aparece algo, se para la obra y entonces se interviene, como es el caso día sí, día también, de Gran Canaria. Pero normalmente las excavaciones arqueológicas vinculadas al desarrollo de proyectos de investigación se han visto muy mermadas en los últimos años.

Las excavaciones arqueológicas vinculadas al desarrollo de proyectos de investigación se han visto muy mermadas en los últimos años

¿Es difícil investigar sobre Canarias desde Canarias?

A ver, parto de la base de que lo verdaderamente difícil es investigar sobre Canarias fuera de Canarias. Te explico. Yo formo parte de una generación de investigadores que debido al mercado laboral nos vimos obligados a salir fuera de las Islas para hacer estancias doctorales y posdoctorales en el extranjero con proyectos de investigación… Y claro, llega un momento en que si quieres seguir vinculado a grandes proyectos de investigación y a universidades internacionales tienes que dejar la temática canaria y apostar por proyectos de investigación de un interés más general.

Yo estuve en esa tesitura. Tuve claro que quería seguir trabajando sobre Canarias y volví. En ese sentido, a partir de mi propia experiencia personal te puedo decir que lo coherente para investigar sobre Canarias es hacerlo desde Canarias. Desde la Academia fuera de España, el interés por nuestra realidad es escaso. Hay casos muy puntuales como pueden ser los estudios que estuvo llevando a cabo Rosa Fregel en la Universidad de Stanford, pero son casos puntuales. Y en el fondo lo que pone de manifiesto es que otro de los grandes retos de nuestra arqueología pasa por internacionalizar el conocimiento, por llevar el tema canario más allá de las Islas.

El conocimiento que se genera en la Academia muchas veces no trasciende a la sociedad, ¿qué actores deben involucrarse y qué medidas se deberían tomar para revertir esta situación?

Quizás debería haber una mayor reciprocidad entre la universidad y la sociedad. Porque sí es cierto que se organizan cursos de extensión universitaria, cursos a través de los Ayuntamientos. Ahí está la Universidad de Verano en Adeje. Se han ido desarrollando toda una serie de herramientas en este sentido para contactar con la sociedad.

Pero lo cierto es que existen toda otra serie de canales que no deberíamos descuidar ni infravalorar por la gran potencialidad que tienen a la hora de comunicar conocimiento, como por ejemplo el género documental, el cómic y las publicaciones divulgativas en medios de comunicación digitales, porque muchas veces la vorágine en la que nos vemos día a día los investigadores nos lleva a tener que hacer méritos, a escribir para publicaciones académicas que son luego las que verdaderamente puntúan en los baremos y a descuidar muchas veces esa otra vertiente social. Quizá la clave radica en tratar de mantener un equilibrio entre lo que se escribe para la Academia y lo que se escribe para la sociedad.

La clave radica en tratar de mantener un equilibrio entre lo que se escribe para la Academia y lo que se escribe para la sociedad

¿Cuáles son las razones que explican que una parte importante de la población canaria viva de espalda a su propia historia y a su cultura?

Pues mira, esa pregunta tienen mucho que ver con el actual sistema educativo. Te explico. Hoy día tenemos un marco legal, la LOMCE, y un decreto que se desarrolla en el año 2014 para adaptar al contexto canario el currículum tanto para primaria, como para secundaria y bachillerato. Cuando analizas ese currículum te das cuenta de que la presencia de los contenidos canarios es minoritaria. De manera que las niñas y los niños que van a la universidad llegan con un déficit tremendo sobre el conocimiento de Canarias.

El que conoce los temas canarios lo hace porque ha tenido la suerte de haber tenido algún profesor que ha invertido tiempo en desarrollar estas cuestiones en el aula, pertenece a un entorno familiar donde se le han inculcado estos temas o porque por iniciativa propia se ha dedicado a leer y a estudiar sobre Canarias.

El gran problema está en que los contenidos que se imparten en las aulas apuestan por una docencia más generalista que analiza muy poco la realidad canaria. Sin ir más lejos, para que te hagas una idea, en la ESO solamente hay una asignatura de temática canaria en cuarto y es de una hora a la semana. En bachillerato se imparte solamente Historia de España, pero no hay una historia específica para Canarias, y en el caso de primaria los contenidos canarios aparecen difuminados.

En una encuesta reciente a la que tuve acceso, es sorprendente ver cómo los propios docentes de primaria reconocen que no han recibido la suficiente preparación para impartir los contenidos canarios. Es una realidad que se retroalimenta. Ahí está la explicación a que hoy en día haya un profundo desapego de una parte importante de la sociedad a los temas canarios.

Finalmente, ¿qué significa para ti ser canario?

Yo me considero un ciudadano del mundo, tengo esa proyección internacional. Precisamente porque estudiar e investigar fuera me ha permitido ser consciente de lo iguales que somos en muchos aspectos a otras poblaciones del planeta.

Pero a pesar de esto, ser canario es tener la suerte de vivir en un espacio con unas condiciones medioambientales y una idiosincracia únicas a escala mundial. Somos uno de los pocos Archipiélagos con esa paradoja de tener una realidad africana desde el punto de vista medioambiental y arqueológico, y sin embargo estar en los márgenes de Europa y pertenecer al sistema europeo desde el punto de vista político y cultural. Con lo cual se da toda una serie de contradicciones internas que explican nuestro mestizaje.

Lo que más me define como canario es el orgullo de pertenencia a nuestro territorio, a identificarme mucho y en profundidad con lo que nos hace distintos frente al resto, sin perder la visión internacional.

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