Hiroku: Defensores de Gaia, la primera película canaria de animación

Hiroku: Defensores de Gaia (Saúl Barreto Ramos & Manuel González Mauricio, 2013) es una propuesta canaria que se ha convertido hasta el momento en nuestro único largometraje animado. Ambientada en el año 2122, propone un universo donde los recursos del planeta han colapsado y cuya tarea esencial –que recae en Hiroku, nuestra heroína– es buscar la forma de que, a través de una perspectiva ecologista, La Tierra vuelva a albergar vida con normalidad. Kane City será el lugar que conserve el último reducto de población, una ciudad que es controlada por su homónimo dictador y su Corporación.

La película fue estrenada con escasa repercusión: estreno es pocas salas y con recaudaciones que, según Zurro (2014) y RedacciónAV451, oscilan entre los 500 y 800 euros. Su estreno en televisión (TV Canaria) tampoco dejó demasiadas buenas sensaciones con una audiencia del 1,8% (Otero Paz, 2016). Ahora, goza de un espacio en Filmin, donde cualquier subscriptor puede verla.

Además, se le han hecho varias críticas (populares) negativas en torno a su animación, motivo por el cual se escribe el presente artículo.

La importancia del contexto en Hiroku: Defensores de Gaia

Hay películas que son juzgadas, de manera irremediable y lógica, a través de la comparación con otros filmes del mismo género y temática. La animación sufre mucho más las consecuencias de la comparativa, algo que casi podría ser una esencia intrínseca del género. La animación es, por lo tanto, irresistible a la comparación gráfica o visual, principalmente a partir de la era digital. Pero, ¿suele ser justa esa comparación? Si nos ceñimos puramente a lo estético podría serlo, ¿por qué no comparar dos películas que compartan la misma cronología? Ambas partirían, en teoría, de un mismo bagaje o conocimiento cinematográfico, es decir, que conocerían las evoluciones del lenguaje cinematográfico, por lo menos en nuestra globalizada contemporaneidad.

Sin embargo, eso sería obviar algunos hechos contextuales que podrían ser determinantes para la producción de una película, ya que este nos remite directamente a las condiciones sociales, históricas, económicas o culturales. En el caso de la animación en tres dimensiones, el contexto le puede repercutir severamente, porque depende de manera más estricta de las capacidades tecnológicas del equipo de producción.

Por lo tanto hablamos de que el contexto no debe excluirse nunca de cualquier análisis, sino, ¿qué sentido tendrían los logros de una película como Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941)?

Con la comparación se corre el riesgo de obviar algunos hechos contextuales que podrían ser determinantes para la producción de una película, ya que este nos remite directamente a las condiciones sociales, históricas, económicas o culturales.

De la misma forma, Hiroku: los defensores de Gaia, responde a un marco muy claro. El determinismo del resultado dependerá siempre de si es olvidado o no. Si es olvidado, el resultado podría ser considerado como desastroso por su relativo aspecto anacrónico. No obstante, si se valora el entorno en el que Hiroku ha sido creado, puede ser un filme a valorar de manera muy positiva.

Consideremos pues, que la animación se ve muy afectada por la realidad del entorno creador. Uno de los condicionantes comunes a toda película es el presupuesto. Hiroku contaba inicialmente con un presupuesto estimado de 2 millones de euros para su rodaje, aunque posteriormente -y debido a la crisis económica- no se llegó a contar ni tan siquiera con 1 millón. Esta cantidad a la persona lectora le puede parecer hasta excesiva, pero si seguimos con una perspectiva comparativa, vemos que las equiparaciones con el mercado de animación internacional son desmedidas.

Para valorar esto confrontaremos su presupuesto con las producciones de dos de los grandes estudios de animación digital, con los que posiblemente, valorando la popularidad de los mismos, se haría la comparación por parte del espectador. Si nos remontamos a los inicios de la animación por ordenador, encontramos que Toy Story (John Lasseter, 1995) recibió una financiación de 30 millones de dólares y Antz (Eric Darnell & Tim Johnson, 1998) obtuvo 105 millones de dólares, según el portal IMDb.

Habría que tener en cuenta que los presupuestos de hoy son más elevados que en los años 90, pero aun así la percepción económica nos dice que el valor de Hiroku: Defensores de Gaia podría ser equivalente a una secuencia de Toy Story. El parangón es mucho peor si miramos los presupuestos que maneja la animación que llega actualmente a nuestros cines, con filmes que alcanzan fácilmente los 200 millones de dólares.

La animación se ve muy afectada por la realidad del entorno creador y uno de los condicionantes comunes a toda película es el presupuesto.

Obviamente, pese a su pretensión internacional –así lo atestigua su doblaje al inglés–, el mercado de Hiroku es bien distinto, no está filmada para competir con DreamWorks o Pixar, sino que tiene unas ambiciones muchísimo menores. Por lo tanto, no deja de ser una evidencia más para considerar a la comparación como injusta y desproporcionada.

Por otro lado, en Canarias no nos hemos vinculado demasiado al campo de la animación. Los cortometrajes Podría ser peor (Damián Perera, 1999), La noche de los feos (Manuel González Mauricio, 2006) o la serie Jonás (Chedey Reyes, Juan Carlos Cruz & Pedro Carballido, 2012) son algunos de los pocos ejemplos con los contamos en el archipiélago. Es por ello que Hiroku, al constituirse como el primer largometraje animado hecho en Canarias, adquiere una enorme importancia para la cinematografía de las Islas, además de ser una de las primeras veces que se hace uso de la captura en movimiento, recurriendo a actores nada familiarizados con esta tecnología. La construcción es, por lo tanto, un desafío al mismo tiempo que un logro.

Las virtudes del filme: en defensa de Hiroku: Defensores de Gaia

Su estética recuerda a la animación de corte hiperrealista de comienzo de siglo, con claras influencias de Final Fantasy: The Spirits Within (Hironobu Sakaguchi, 2001). Dicha estética ha mejorado muchísimo con el transcurso de los años, por lo que el parecido de Hiroku con Final Fantasy nos habla en cierta forma de una inexactitud en su animación que no es más que el fruto de la inexperiencia y la dependencia de una mayor holgura económica.

A pesar de ello, sus logros van más allá de ser pioneros. En términos generales han acertado mucho con la recreación de Kane City (la ciudad futurística) y las localizaciones de Tenerife, así como en las expresiones y movimientos de los personajes, construyendo un atractivo universo que resulta muy verosímil. Olvidemos, por lo tanto, de su factura de serie B.

A nivel argumental el montaje vislumbra un excesivo ritmo que transmite la sensación de tener algunas escenas inacabadas. Sus directores comentaban en el Making of que el presupuesto no les permitía rodar más de una toma de los planos, hecho que provocó poco margen de error en la planificación, lo que explicaría la brevedad de algunos momentos. Pero también hay ideas muy bien ejecutadas: la sinopsis basada en el apocalipsis medioambiental está bastante vista, pero su mensaje, de profundo calado ecologista, funciona en perfecta consonancia con el público al que va dirigido, siendo, además, una película muy entretenida.

En términos generales han acertado mucho con la recreación de Kane City (la ciudad futurística) y las localizaciones de Tenerife, así como en las expresiones y movimientos de los personajes.

En su contenido también se hallan algunos detalles bastante interesantes que evocan de alguna forma nuestro pasado isleño. El Estudio OEK no se quiso olvidar de su tierra natal, y según su director Manuel González Mauricio, el filme buscaba revivir de nuevo la importancia del archipiélago como un lugar de referencia para la protección del medioambiente, “como lo fue con César Manrique” (Making of, 2013). Es por ello que el cuartel de los Defensores está situado en el propio Teide.

Además, presenta a una sociedad “neoguanche”, que aunque nos encontremos en el año 2122, no deja de ser una representación sci-fy de los indígenas de Tenerife, “como sacados de una película de Mad Max” le comentaba González Mauricio a Roca Arencibia.

A través de esta sociedad se dan varias referencias a la propia conquista castellana. Destaca, por ejemplo, cuando Gara, la líder neoguanche, hace alusión en un momento determinado al esclavismo tras la conquista: “antes muchos de los nuestros fueron capturados y convertidos en esclavos” a lo que la protagonista responde “¿esclavos? Nadie nos dijo que hubiera esclavos”. Una escena que representa el saber popular canario con respecto al proceso de esclavitud en el archipiélago, siendo un episodio prácticamente desconocido por una amplia mayoría. Estamos hablando de ciertos detalles con los que el espectador, si así lo quisiese, podría extraer una lectura nacionalista.

De alguna forma, la encrucijada dual que plantea entre la Corporación y los Defensores, así como su desenlace final en forma de batalla, parece conducirnos a un símil sobre la conquista de Tenerife, en un tratamiento que puede evocar en un dualismo castellano y guanche, pero que no deja de ser una lectura que puede trascender la función principal del mensaje, que está, como no puede ser de otra forma, en su visión ecologista.

La encrucijada dual que plantea entre la Corporación y los Defensores parece conducirnos a un símil sobre la conquista de Tenerife.

Su maniqueísmo argumental –también expresado en su puesta en escena– nos transmite la sensación de opuestos que funcionan bastante bien durante todo el metraje: capitalismo-ecologismo; ciudad-poblado, etc. Al mismo tiempo, nos deja algunos guiños cinematográficos. Desde el propio nombre de Kane City y su dictador, Kane, que se asemeja en su concepción dramática a Charles Foster Kane; pasando por su temática que recuerda a películas como Desafío Total (Paul Verhoeven, 1990), Blade Runner (Ridley Scott, 1982) o La Fuga de Logan (Michael Anderson, 1976); y acabando por pequeñas referencias como la aparición de una pareja de policías que se inspiran en Laurel y Hardy.

Conclusiones

Pese a toda crítica negativa que se pueda realizar sobre Hiroku: Defensores de Gaia, la defensa de la misma se hace a través, como hemos reiterado, de su propio contexto. ¿Por qué no vamos a considerar el primer largometraje animado de Canarias como un logro?, ¿acaso alguien haría una película mucho mejor con las limitaciones impuestas?

La Historia del Cine nos ha enseñado que ninguna cinematografía ha nacido sabiendo y que el desempeño se va adquiriendo –salvo en la figura de algunos genios– con la experiencia. La nominación a los Goya en la edición de 2014 atestigua que su calidad no estaba tan alejada del panorama nacional.

Webgrafía

Fuente de las imágenes

  • Todas las imágenes contenidas en el artículo han sido extraídas de Hiroku: Defensores de Gaia. Making of.
  • Imagen de portada: Cartel de la película Hiroku: Defensores de Gaia

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