Documental Salvar Tenerife - Felipe Ravina buceando

El documental Salvar Tenerife

En los últimos años Canarias ha visto cómo las posiciones ecologistas y medioambientalistas se enfrentaban al mal llamado desarrollo en casos tan significativos como Chira-Soria, el hotel de La Tejita, Fonsalía o, más recientemente, el Puertito de Armeñime y el Circuito del Motor. Estas movilizaciones ciudadanas han desencadenado un incremento de las publicaciones en redes sociales sobre compromiso medioambiental (véase, por ejemplo, el caso de @Pablo.dive), el surgimiento de nuevas asociaciones como la Plataforma Los Silos-Isla Baja o la creación de piezas audiovisuales como el documental Salvar Tenerife (2022) de Felipe Ravina.

El documental Salvar Tenerife

Felipe Ravina
Fotografía cedida por Felipe Ravina al autor
Felipe Ravina, un joven documentalista especializado en el mundo submarino, puede presumir de haber buceado en algunos de los fondos más impresionantes del mundo. En una entrevista a AtlánticoHoy sobre Baja, un cortometraje que realizó en el año 2020, comentaba que le impresionaba la espectacularidad de ver tanta biodiversidad en la Bahía Magdalena, el Parque Nacional de Cabo Pulmo y en la isla Espíritu Santo, todas ellas pertenecientes al estado de Baja California Sur (México). Sin embargo, él mismo confiesa en Salvar Tenerife que uno de los lugares que más le asombran para filmar sigue siendo la zona de Teno-Rasca, en el suroeste de Tenerife.

El lugar ha sido declarado como Santuario de Ballenas por la World Cetacean Alliance (WCA) –siendo el primero registrado en la Unión Europea–, y Zona de Especial Conservación (ZEC) desde el 2011, que hace parte de la Red Natura 2000 por ser un área de gran interés medioambiental para la conservación de la diversidad. Por otro lado, también ha sido reconocido como un Punto de Esperanza Marino por la organización no gubernamental internacional Mission Blue. Todo ello sitúa a Tenerife en un lugar privilegiado para los cetáceos, ballenas, tiburones y cualquier otra forma de vida marina.

El retrato de las condiciones de este ecosistema será uno de los objetivos del documental, presentándose en un primer momento con un marcado carácter idílico que, como iremos viendo en este artículo, pasará a convertirse en una obra más crítica que didáctica, abandonando la autocomplacencia de los primeros compases para posicionarse en un lugar tan incómodo que por momentos inquieta y asusta.

Cinematográficamente utiliza recursos con recortes periodísticos que dan veracidad al contenido; muestra también imágenes aéreas de archivo, comparándola con las actuales para reflejar el paulatino avance voraz de unos edificios que se abalanzan sobre el mar; utiliza testimonios de expertos como los de Natacha Aguilar, Carlos Mallo, Higinio Guerra, Pedro Dorta o Jacobo Marrero y de otros que dependen de una u otra forma del mar como el fotógrafo Francis Pérez. También acude a datos científicos y contrastados, uno de los más escandalosos es la pérdida del 90% de la biomasa de peces.

Más allá del discurso medioambientalista nos sorprende la fotografía, que resulta espectacular en sus momentos marinos –algo más floja cuando sale del agua con las excepciones de los planos realizados con dron–, mostrando imágenes que hasta ahora no eran nada comunes de ver. De hecho, Ravina ha sido el primero en filmar ballenas de 12 metros o cazones recién nacidos en Tenerife.

Así pues, el trayecto cinematográfico del documental Salvar Tenerife podemos dividirlo claramente en una parte inicial donde se desarrolla y se pone de manifiesto toda la belleza del lugar, mostrando algunas de las especies más espectaculares y vulnerables de la zona como el angelote, los cachalotes o la raya toro. Nos explica, asimismo, la importancia de mantener vivas todas las partes del ecosistema pues, como si fuera el engranaje de un reloj, son todas sus fracciones las que hacen posible que el mecanismo siga funcionando de manera precisa. Así podemos ver el ciclo vital de nuestros océanos, desde la fertilización de los sebadales por parte de las ballenas, pasando por el consumo de estos por las tortugas y otros seres vivos hasta llegar al nacimiento de los microorganismos que sirven como comida a miles de peces de los que después se alimentan los grandes mamíferos.

La segunda parte va por otros derroteros, ya que entra en juego la presión que ejerce el ser humano sobre el lugar. Así pues, muestra a las más de 900 embarcaciones que transitan entre los cuatro puertos de esa zona de la isla como el principal enemigo de esa explosión de fauna y flora marítima que es Teno-Rasca. El objetivo principal de esto es criticar el proyecto de puerto en Fonsalía, que pasó de ser una realidad aprobada en el Parlamento de Canarias a ser una opción completamente descartada tras las consiguientes manifestaciones populares.

Sin embargo, lo interesante es la reflexión que nos deja, adquiriendo una distancia que separa esta victoria lograda “por el pueblo” –de manera democrática– con la posibilidad de que se antepongan proyectos similares –que ya se están planificando y desarrollando– sobre la salud de nuestro medioambiente.

No obstante, Salvar Tenerife no solo se centra en Fonsalía y la problemática de nuevas construcciones que afecten a la biodiversidad. Digamos que detrás de un problema que es visible –como han sido los casos de Fonsalía o La Tejita, que han tenido una extensa repercusión mediática– se esconde un gigantesco problema que es más estructural que simbólico o anecdótico como han podido sugerir estos dos casos que, si no discernimos de manera correcta, parecen aislados.

En definitiva, en la obra de Ravina también hay espacio para hablar de los nuevos proyectos arquitectónicos, de la transformación urbanística desmedida en las últimas décadas, del crecimiento demográfico, del excesivo turismo, de la contaminación y de otros fenómenos que afectan a las condiciones de una biodiversidad que, como reza el propio filme, podría ser comparada con la de las Islas Galápagos si nuestra prioridad fuera la naturaleza. Al final, el resultado es contundente desde su argumentación e invita al espectador al llanto a nada que sientas el dolor de la pérdida.

Por suerte se empeña en dejar un hilo de esperanza, un futuro mejor, una posibilidad de cambiar… Si no, ¿qué sentido tendría hacer un documental de concienciación medioambiental sin la esperanza de poder transformar el mañana?

¿Futuro?: una propuesta eco-política

Irma Ferrer, una de las abogadas y activistas más importantes de Canarias, comentaba en una entrevista al Diario de Lanzarote que “no hay política medioambiental”. La postura de la abogada sigue el legado de César Manrique, que denunció durante toda su vida los escándalos que ocurrían en Lanzarote a nivel político y medioambiental, algo que nos ha vuelto a recordar recientemente el documental Utopía (2022) de Miguel G. Morales y sobre lo que alegábamos en el artículo César Manrique: ¿el primer postdesarrollista de Canarias?

Un problema siempre es mayor cuanto más crece la superficie que abarca. Conservar nuestros mares no es una cuestión que solo afecte a Tenerife o a Canarias, es una cuestión que abarca todo el planeta. La acción humana ha desencadenado un sinfín de fenómenos que, poco a poco, nos están devolviendo las tormentas que hemos sembrado con tempestades que se manifiestan en diferentes formas y cuya expresión parece que ni siquiera se encuentra cerca del clímax. Por fortuna todavía estamos a tiempo de evitarlo y en Canarias parece que las manifestaciones exigiendo medidas empiezan a ser más habituales desde lo sucedido en La Tejita.

Por eso Salvar Tenerife no debe ser visto únicamente como un documental de crítica que denuncia aquellos elementos que considera que están mal, sino también como propuesta de una serie de medidas políticas con un fuerte carácter ecológico con el objetivo de que alguna organización parlamentaria presente medidas al respecto.

Las “soluciones” que se esbozan en el documental son muy diversas y en diferentes campos. A nivel turístico propone algunas medidas como establecer una ecotasa o establecer un límite anual; con respecto al control de población se pide una ley de residencia; en conservación de espacios naturales se exige un aumento de control y vigilancia, así como una mayor presencia de la educación ambiental en los colegios e institutos; también crear una reserva marina en cada isla; y, por último, tomar medidas dentro de la zona Teno-Rasca.

Un punto muy favorable del documental, siendo algo que suele pasar desapercibido en este tipo de propuestas –y que va a evitar muchos reproches–, es que enlaza y sintetiza la salud de la economía canaria (el turismo) con la salud de nuestra naturaleza, argumentando que realmente lo que buscan aquellos que nos visitan es precisamente nuestro paisaje, nuestro clima, nuestra biodiversidad y son los que aportan realmente dinero y bienestar (al contrario del todo incluido de “nuestros” lujosos hoteles). Tal vez en ese sentido haya documentales con un trabajo más profundo y preciso, como el de Víctor Moreno en Holidays (2010) cuya visión crucificaba las costuras tan abiertas de nuestra economía, pero lo cierto es que se agradece que se dibujen las principales aristas que abarca un problema.

La otra “solución” que plantea el filme lo hace a través de Jacobo Marrero que habla de “decrecer económicamente”, asumiendo que hemos alcanzado una presión insostenible en el Archipiélago, al igual que se están alcanzando en otras partes del mundo como la isla de Hawái. La idea al final es crecer junto a nuestro entorno.

A todas estas cabe preguntarnos por lo que nos quedará en el futuro. Es una cuestión de lo más complicada. Si la isla de Tenerife sigue creciendo al ritmo tan acelerado al que va en 2026 habrá alcanzado el millón de habitantes. Una realidad demográfica a la que habría que añadirle los 6 millones de turistas anuales y los miles de coches. Tampoco podemos obviar los problemas que la isla tiene para depurar sus aguas o para reciclar sus vertidos, ni mucho menos olvidar que más del 90% de la comida que consumimos viene importada del exterior (amplificando enormemente la huella de carbono). Todo ello amenaza con acabar con los recursos y con nuestro paraíso.

Conclusiones

Salvar Tenerife, que fue estrenada en el Cine Víctor de Santa Cruz de Tenerife ante 700 personas y que cuenta ahora mismo con más de 77 mil reproducciones en YouTube, se ha convertido en un fenómeno viral gracias a la propuesta de sus imágenes tan radicalmente bellas como dolorosas.

En sí mismo, la campaña Salvar Fonsalía consiguió reunir más de 400 mil firmas, convirtiéndose en una operación con una gran solidez, algo que ha hecho extensible Felipe Ravina manteniendo el mismo espíritu y la misma lucha, pero para hablarnos de que el problema no se acaba con el rechazo a la construcción del puerto.

Canarias sigue siendo un territorio muy amenazado por la fragilidad de sus ecosistemas y el cambio climático. En cuanto a la acción humana, depende únicamente de nosotros para poder cambiar y transformar nuestra realidad, para mantener vivas algunas de nuestras mayores bellezas y para recuperar otras que yacen muertas.

Recursos Bibliográficos

  • AtlánticoHoy (01/12/2020). El tinerfeño Felipe Ravina vuelve a sorprender con su nuevo corto ‘Baja’.
  • Diario de Avisos (16/06/2022). El documental, Salvar Tenerife, en abierto.
  • Diario de Avisos (27/05/2022). ‘Salvar Tenerife’, el documental de Felipe Ravina que busca concienciar.
  • Marina Tortosa (s.f). Un santuario de ballenas en la costa suroeste de Tenerife. Biosean.
  • Daniel Millet (28/01/2021). Teno-Rasca, primera zona declarada Patrimonio de Ballenas de Europa. El Día.
  • M. Riveiro (05/09/2021). “No hay política medioambiental, solo hay un escaparate que vino bien para las elecciones”. Diario de Lanzarote.
  • Felipe Ravina (2022). Salvar Tenerife. Enlace a vídeo aquí.

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