Realidad Trans en Canarias

Retrato de la realidad Trans en Canarias

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Han pasado 50 años de los míticos disturbios de Stonewall (Nueva York, EEUU) que fueron germen del Orgullo LGBTIQ+. Y ya van 42 años de la primera manifestación pública del colectivo en España: las marchas en las Ramblas de Barcelona. Las personas trans tuvieron un papel esencial en el éxito de ambas protestas por su resistencia a los intentos de represión policial, si bien no fueron la cara visible del movimiento en su momento. Ahora, en 2019, tras décadas de avances en derechos de gays y lesbianas, ¿qué ha pasado con la comunidad trans?

No todas las conquistas sociales han avanzado al mismo ritmo. Hoy en día, las personas trans siguen defendiendo que las siglas LGBTIQ+ significan un montón de realidades y que cada una de ellas presenta necesidades completamente distintas. Y es que ni siquiera un hombre trans necesita lo mismo que una mujer trans (y viceversa). Por ello, es natural que a lo largo del planeta y de la historia reciente, las personas trans se hayan ido agrupando en colectivos específicos desde los que exigir una mejora de su situación… y Canarias, en esto, no ha sido una excepción.

La legislación trans en Canarias

Por el momento, la legislación trans en España depende de cada gobierno autonómico. Pese a las demandas de la sociedad civil, a nivel estatal aún no se ha aprobado una ley única que atienda al conjunto de la población trans española.

En Canarias surgió una ley de transexualidad en 2014 que fue considerada ya entonces como insuficiente y patologizante por el colectivo. Ahora mismo, la ley está en proceso de reformulación en el Parlamento de Canarias. Eduardo Gestido, fundador de la Asociación Estatal de Hombres Transexuales Transboys y autor del portal de información transboys.es, tiene grandes esperanzas en esta reformulación: “si se hiciese bien, podría llegar a ser la ley más completa de España, e incluso me atrevería a decir que de Europa”.

Aunque la legislación actual es muy precaria, su existencia ha permitido que se publiquen dos protocolos bastante importantes en materia educativa y sanitaria

Aunque la legislación actual es muy precaria, su existencia ha permitido que se publiquen dos protocolos bastante importantes. En el 2017 se puso en marcha un protocolo educativo que resultó ser de los más avanzados de Europa. Permite que cualquier persona que haga estudios no universitarios, ya sea en centros públicos o concertados, tenga derecho a que su nombre y su sexo sentidos aparezcan en el carnet de estudiante, en las listas de asistencias, en el listado del comedor, etcétera. Además, tienen derecho a utilizar el baño, el vestuario y el uniforme con los que se sientan identificados.

Realidad Trans en Canarias transboys

En marzo de 2019, se aprobó un protocolo sanitario que renovó el rudimentario protocolo del año 2010. Sin embargo, muchas de las prácticas que se oficializaron entonces ya se habían estado llevando a cabo desde los 90, de una forma más o menos clandestina, por el sexólogo Miguel Fernández Sánchez-Barbudo y por muchos otros profesionales interesados en dar atención a las personas transexuales. Gracias a la labor de todos ellos, las dos unidades de atención a la transexualidad que existen en Canarias (en el Hospital Universitario en Santa Cruz de Tenerife y en el Hospital Negrín en Las Palmas) fueron las primeras de toda España en empezar a funcionar.

Con el nuevo protocolo sanitario, se ha dado acceso a nuevos profesionales, como los foniatras, y se va a aumentar el número de endocrinos. Además, las personas trans pueden tener ahora su nombre sentido en su tarjeta sanitaria. Antes de eso, muchas simplemente dejaban de acudir al médico porque las probabilidades de sentirse discriminadas (cuando los llamasen en la sala de espera, o si les tocaba un médico con prejuicios, por ejemplo) eran mucho más altas.

Otra pequeña gran conquista ocurrió en 2017, cuando, gracias a la lucha de grupos como Transboys, se consiguió que la seguridad social cubriera las operaciones de masculinización del tórax a los chicos trans. Hoy en día también está contemplada la operación de aumento de mama para las chicas trans. Lo que no se está llevando a cabo en Canarias es la cirugía de reasignación genital. En el caso de los chicos trans no hay mucha demanda, porque la operación todavía es muy rudimentaria y muchos se sienten bien sin tener que llegar a ese tipo de operaciones. Y en el caso de las mujeres, tienen la opción de ser derivadas a un hospital en Málaga, pero con listas de espera de entre 5 y 7 años.

La vulnerabilidad de los menores trans en Canarias

Los menores canarios siempre han dependido de la voluntad de sus padres. En los centros de enseñanza, cuando los padres no aceptan que sus hijos sean trans y se niegan a firmar el consentimiento para activar el protocolo educativo que antes mencionamos, el colegio o instituto debería poner el problema en manos de la inspección de educación, y ésta última siempre debería anteponer el interés del menor a todo lo demás. “En la práctica, sin embargo, muchas veces tanto el colegio como la inspección se lavan las manos”, explica Eduardo Gestido. “Los menores están en una total desprotección jurídica, puesto que la ley no considera maltrato la anulación de su identidad”.

Eduardo Gestido: “Los menores están en una total desprotección jurídica, puesto que la ley no considera maltrato la anulación de su identidad”

A nivel sanitario, en Canarias no hay ningún problema con los menores de edad trans. Si los padres le dan la libertad de vestir la ropa que quieran vestir, jugar con los juguetes que quieran jugar y, en definitiva, sentirse como se quieran sentir, no tendría por qué haber complicaciones. Al llegar a la pubertad, sí es importante que, si ellos quieren, empiecen el tratamiento hormonal para bloquear la testosterona o los estrógenos y así evitar el desarrollo de características físicas no deseadas: por ejemplo, la menstruación en el caso de los chicos trans, o el engrosamiento de las cuerdas vocales en el caso de las chicas. “Existen muchos prejuicios del tipo: ay, ¿y si luego se arrepienten? Pero quien dice ese tipo de cosas no entiende que la identidad es algo intrínseco al ser humano. Tú no te puedes arrepentir de ser lo que eres. Todas las personas tenemos identidad sexual, nacemos con ella en nuestro cerebro, y eso es algo que simplemente no se puede borrar”, argumenta Eduardo.

La importancia del DNI

Un nombre y un sexo en un DNI te marcan la existencia: pueden complicarte la vida para estudiar, para acceder a los servicios mínimos de salud, a los servicios sociales, al mercado laboral… El 2007 en España fue el año en el que salió por primera vez una Ley de Registros Civiles que permitió a las personas transexuales cambiarse el nombre y el sexo en el DNI. Sigue vigente en la actualidad, y aunque ya no obliga al solicitante a pasar antes por el quirófano, no deja de ser una ley patologizante e injusta. Te pide que demuestres:

  1. Que eres mayor de edad.
  2. Que tienes nacionalidad española.
  3. Que tienes un trastorno denominado “disforia de género” y certificado por un psiquiatra o un psicólogo (y es que la transexualidad sigue considerándose una enfermedad por la influyente Asociación de Psiquiatras Americanos o APA).
  4. Que has pasado por dos años de tratamiento hormonal bajo seguimiento de un endocrino (y eso que hay mucha gente que no necesita ningún tratamiento hormonal ni lo quiere)

En octubre del 2018, se aprobó una instrucción que recomienda a los registros civiles de toda España que dejen cambiar el nombre a las personas trans (incluidas las menores de edad) sin exigirles ningún informe médico. Después de esta instrucción, en Canarias se le ha modificado el nombre a muchísimos menores. Pero sólo el nombre. Para cambiar el sexo en el DNI aún sigue haciendo falta el informe psiquiátrico, pasar por el tratamiento hormonal de dos años y ser mayor de edad. Recientemente, el Tribunal Constitucional ha dicho que es anticonstitucional prohibir el cambio de sexo a los menores en su carnet de identidad, pero aún falta que esta sentencia se materialice en ley.

La transfobia: una realidad en Canarias

No hay datos que la estudien en Canarias, pero está ahí. La transfobia existe en redes sociales y existe también en la calle, cuando a las mujeres les gritan “travelo” y otros insultos. Pero no se queda ahí. Los espacios en los que se da son de lo más diversos. La transfobia suele venir motivada por falta de información o ignorancia, ya sea porque estos temas apenas tienen difusión o porque no se forma a los profesionales de las administraciones.

La transfobia suele venir motivada por falta de información o ignorancia, ya sea porque estos temas apenas tienen difusión o porque no se forma a los profesionales de las administraciones

En los centros de enseñanza, no se produce tanto por parte de los compañeros como por el equipo educativo: profesorado que no acepta la identidad de las y los niños, o que si hay transfobia, en vez de activar un protocolo antibullyng, lo que hacen es culpabilizar a la víctima y tratar de convencer a los padres de que los cambien de colegio.

Eduardo Gestido nos cuenta la situación de transfobia sutil (o no tan sutil) que él mismo vivió en un hospital: “Me dio un ataque de ansiedad, fui a urgencias y el médico en vez de preguntarme que qué me pasaba o derivarme a un psicólogo, me dijo que me bajase la testosterona porque era lo que me tenía alterado. Y yo me pregunto: ¿a un chico cis le diría “córtate un testículo, que la testosterona te tiene alterado”? Aparte, yo no tengo útero ni ovarios, sólo cuento con la testosterona que me inyecto, por lo que si me la quitase me daría menopausia, osteoporosis y otro montón de enfermedades… Es absurdo. Los médicos no tienen ni idea de cómo tratar a las personas trans”.

En general, en las administraciones falta cualificación sobre legislación y sobre cómo tratar a las personas trans. En los organismos de justicia pasa algo parecido. “Cuando solicitas el cambio de nombre, te piden el certificado psiquiátrico, y cuando explicas que ya no es necesario te miran mal, como si no supieras de lo que estás hablando”, cuenta Gestido.

En el ámbito laboral, las mujeres trans directamente no tienen acceso al empleo. “Imagínate tomando un café en cualquier lado, o comprando ropa… Trata de pensar en alguna mujer trans que te haya atendido en algún sitio. No se te vienen ejemplos a la cabeza, ¿verdad?”, pregunta Eduardo. A veces también ocurre que la transición de un sexo a otro se realice en el trabajo. Si la empresa no lo acepta, hará lo posible porque la persona trans se marche, o por esconderla si antes trabajaba de cara al público. No es de extrañar que, según las entrevistas realizadas en la Universidad de La Laguna por el colectivo Transboys, en ninguna de las carreras universitarias se aborde la realidad trans, desde ningún punto de vista: ni del derecho, ni del trabajo social, ni de la medicina… “Si las personas no se sensibilizan con la transexualidad en ningún momento de sus vidas, no debería sorprendernos tanto que traten mal a la gente”.

Eduardo Gestido: “habría que enseñarles que también existen niñas con pene y niños con vulva»

De igual forma, si desde los primeros años de vida se les enseña a los niños que “el cuerpo con pene es el del hombre y el cuerpo con vagina es el de la mujer”, ¿cómo no va a existir la transfobia? Eduardo lo ve claro: “habría que enseñarles que también existen niñas con pene y niños con vulva. Porque es que es así. Existimos. Estamos en en la sociedad. El sexo no son los genitales. La identidad existe en la cabeza de las personas. El pene lo puedes perder en una accidente, o en la guerra… ¿dejas de ser hombre por eso? ¿Y una mujer que tiene cáncer y pierde el pecho y el útero ya deja de ser mujer? Claro que no. Al final, como en todo, la educación debe ser la clave de todo lo demás: una educación diversa, centrada en los sentimientos y en el respeto y la tolerancia a todas las personas, sea cual sea su identidad y su orientación sexual”.

Bibliografía empleada

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