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Rap canario y activismo social: los casos de Tindaya, Puerto de Granadilla y la Ley de Costas

en Cultura y Arte Canario por

El rap canario lleva décadas trabajado duro a la sombra de la industria cultural. No obstante, la aparición de plataformas digitales como Youtube y las redes sociales han posibilitado la existencia de un canal directo entre los raperos y la gente que les permiten viralizar sus discursos y crear públicos más allá de las barreras geográficas. Se amplifica el impacto de su música y no dudan en utilizarla para reaccionar frente a realidades locales que ponen en peligro aspectos ecológicos, sociales y culturales de las Islas.

No dudan en utilizar su música para reaccionar frente a realidades locales que ponen en peligro aspectos ecológicos, sociales y culturales de las Islas

Estos raperos crean desde la comunidad y para la comunidad. Critican abiertamente lo que no les gusta y su estatus socio-económico les otorga credibilidad en una población que sufre unos datos de paro y pobreza que afectan a una parte relevante de la sociedad isleña. La presencia de estos raperos en diversos ámbitos de la sociedad civil demuestra que sus canciones son actos performativos en toda regla, ya que su activismo no se limita a lo meramente discursivo. Como el rapero Keta explica en una actuación durante la #AcampadaTenerife (15M), “hace dos años, empiezo a conocer una realidad de mi isla que no me quieren contar, y con dos cojones la conté en una canción […], se llama Hambre y la escribí porque estaba pasando hambre”. La tecnología y la poesía han permitido que las víctimas estructurales de la crisis se “empoderen” mediante la praxis del rap como vehículo ideológico de expresión y de movilización a través de la toma de conciencia de comunidad que enfrenta unos problemas que les son comunes.

Los discursos que se hallan presente en el rap canario varían según los raperos. No obstante, en solistas y grupos como el Veneno Crew, Achicatnas, Keta, Peregrino, Dada Wanche, por poner solo algunos ejemplos, se pueden observar una serie de aspectos ideológicos transversales.

Estos raperos hacen un especial hincapié en darse voz a sí mismos y a aquellos que no la tienen y critican sin tapujos lo que perciben como injusto enunciando las cosas por su nombre

Estos raperos hacen un especial hincapié en darse voz a sí mismos y a aquellos que no la tienen y critican sin tapujos lo que perciben como injusto enunciando las cosas por su nombre. Por tanto, se trata de un rap que denuncia a través de una documentación de la realidad local basada en la propia experiencia, en la que se identifican los actores sociales corruptos y los agentes neoliberales implicados en la degradación de las islas. Está presente una crítica común y unívoca al capitalismo y, por ende, a los valores que promueven la mentalidad especulativa y las actitudes consumistas, al tiempo que se intenta inculcar conciencia de clase. El rap es aquí concebido como una forma de activismo, donde la ideología se revaloriza y se apoyan explícitamente proyectos políticos vinculados al eco-socialismo y a la independencia de Canarias.

Las cuestiones sociales vinculadas a la realidad ultraperiférica del Archipiélago y la reivindicación del patrimonio precolonial son tratados ampliamente por algunos de estos raperos. No obstante, reivindican una identidad canaria multiétnica e intercultural. El rechazo a la xenofobia, al racismo, al machismo y a la homofobia es unívoco. Valoran e inculcan la importancia de la educación, al tiempo que persuaden a los más pequeños de no coger “malos hábitos”. Y sin duda, lo más importante y necesario, reivindican una ponderación entre el yo individual y el yo colectivo.

En aras de ilustrar la vinculación del rap canario con la sociedad civil, que se plasma en una realidad donde la experiencia mediada y la experiencia directa se diluyen en una experiencia única y totalizadora, señalaremos tres casos concretos. El primero corresponde al colonialismo cultural y al extractivismo que amenaza a la montaña Tindaya, el segundo a la lucha ciudadana contra la construcción del puerto industrial de Granadilla y el último al derribo de casas afectadas por la Ley de Costas.

Caso “Tindaya”

En 1998, el Gobierno de Canarias financia con dinero público el proyecto de vaciar la montaña de Tindaya (Fuerteventura) para explotar los recursos mineros de traquita (roca ígnea volcánica de alto valor) y construir en su interior una obra escultórica concebida por Eduardo Chillida a través del juego entre los espacios y la luz solar. Además, se contempla la necesidad de urbanizar los alrededores, donde existe un pequeño pueblo, a través de la construcción de una zona de tiendas, parking y restaurantes.

Tindaya es un símbolo del pasado precolonial de las islas. Una montaña sagrada donde los majos rendían culto y en la que se hallan más de 300 podomorfos, grabados con forma de pie realizados por los indígenas. Tindaya ha sido declarada Bien de Interés Cultural y reconocida como Monumento Natural y Punto de Interés Geológico por la Administración canaria.

Las supuestas corruptelas políticas e irregularidades han hecho que la Justicia haya archivado el “Caso Tindaya” sin que los culpables hayan sido identificados y juzgados, dejando tras de sí un coste millonario pagado con dinero público. Actualmente, el proyecto está parado. No obstante, tal y como afirma la Coordinadora Montaña Tindaya “El Gobierno de Canarias, el Cabildo de Fuerteventura y el Ayuntamiento de La Oliva se empeñan en impulsar el proyecto cuando han fallecido, hace más de diez años, las personas directamente responsables de él y pretenden hacer en su interior la escultura de grandes proporciones, que más que una obra de arte, se plantea como un récord de ingeniería con sus 50x50x50 metros”. En la actualidad existen varios recursos judiciales pendientes de resolución.

El rap canario no ha sido indiferente a esta realidad y el grupo Achicatnas de Tenerife mostró en 2009 su apoyo a la campaña contra la destrucción de Tindaya vehiculada por el ingeniero agrónomo y cabrero Morongo. La canción Tindaya somos todos cuenta la historia de la montaña, desconocida para muchos canarios, y difunde al resto de la islas la lucha social que se está llevando a cabo en Fuerteventura.

Caso “Puerto de Granadilla”

La reacción masiva de la población tinerfeña contra el Puerto de Granadilla ha sido una de las luchas sociales más importantes y significativas de las últimas décadas en Canarias. Sin embargo, el temido puerto finalmente se construyó.

La idea de crear un puerto industrial en el litoral de sotavento de la isla de Tenerife, en el municipio de Granadilla, se remonta al año 1975, y han existido varios proyectos hasta llegar a su concepción actual.

La existencia del Puerto de Granadilla supone una amenaza para los ecosistemas marinos garantizados por las praderas de sebadales, lo que afecta a un catálogo de especies protegidas y a una zonas de relevancia y protección a nivel canario y europeo. También supone la pérdida de ecosistemas terrestres costeros, así como eleva el riesgo de contaminación de las mejores playas naturales del sur de Tenerife.

Además, la construcción de este puerto supone un atentado a la democracia y a la justicia. Para desbloquear judicialmente el puerto de Granadilla ante la paralización cautelar impuesta por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias, se aprobó un nuevo Catálogo Canario de Especies Protegidas (2010) que desprotege absolutamente a 89, y a 171 las protege únicamente “si no molestan”, bajo una peligrosa nueva categoría de protección que se denomina Especies de Interés para los Ecosistemas Canarios. El nuevo Catálogo no contó con la colaboración de la Comunidad Científica ni la participación ciudadana, y ha sido rechazado por instituciones como la UICN o el CSIC.

La obra ha supuesto un desembolso de más de 400.000.000 euros, que han ido a manos de la “U.T.E. Contradique del Puerto de Granadilla” (compuesta por Dragados S.A, Traysesa y Flota Proyectos Singulares S.A). Sin embargo, durante el 2018 no registró actividad: 0 barcos. La Autoridad Portuaria, Cabildo de Tenerife, Confederación Provincial de Empresarios de Santa Cruz de Tenerife, Compañía de Gas de Tenerife y Unión Eléctrica de Canarias apoyaron activamente la construcción del puerto de Granadilla. Según el Estudio de Seguridad y Salud del proyecto presentado, en su mejor momento, el puerto generará únicamente 45 puestos de trabajo directo. El beneficio para Canarias es nulo.

La sociedad civil se organizó en 2002 a través de la Plataforma Ciudadana contra el Puerto Industrial de Granadilla, que promovieron manifestaciones, interpusieron demandas a diversas instancias, y recogieron una cantidad ingente de firmas.

El rap canario tampoco fue ajeno a esta lucha social y participó en la campaña Carnaval contra el puerto en 2009, que hacía una llamada a acudir masivamente a la manifestación del 14 de marzo de ese año. Para ello, se repartieron durante los Carnavales pegatinas contra el puerto donde se ve claramente la fecha de convocatoria. Esta acción fue filmada, y posteriormente se realizó un montaje con una canción rapeada por Emblema, específicamente escrita contra el puerto industrial de Granadilla. Posteriormente fue colgado en Youtube para apoyar la difusión de la convocatoria que contó con 50.000 participantes. El hecho de que se eligiese el Carnaval no es baladí, ya que para los canarios es un símbolo de resistencia popular, pues aunque estuvo prohibido durante el franquismo, Canarias siguió saliendo a la calle para celebrarlo año tras año, sin que las autoridades pudieran hacer nada para impedirlo.

Caso “Ley de Costas”

La Ley 22/1988, o la más conocida Ley de Costas, resulta cuanto menos controvertida. Fue concebida para deslindar el dominio público marítimo-terrestre, y asegurar la integridad y adecuada conservación de este, adoptando, en su caso, las medidas de protección y restauración necesarias. Su finalidad, aparentemente, es garantizar el uso público del mar. No obstante, tales objetivos no se han plasmado en la práctica.

Las asociaciones ecologistas acusan a la ley de insuficiente a la hora de proteger la costa de la urbanización masiva. Durante la época de Aznar, la desafectación de zonas costeras fue un mecanismo legal empleado para intensificar la liberalización del suelo y así dinamizar la industria de la construcción, un factor clave en la burbuja del ladrillo. Además, se emplea la concesión de usos para mantener la privatización de ciertas áreas costeras.

En Canarias, como aseveró José Luis Langa, presidente de la Plataforma Canaria en Defensa de los Intereses de los Afectados por la Ley de Costas el 10 de enero de 2013 en el Diario de Avisos, “si no conseguimos que Canarias sea reconocida en esta nueva normativa como un pueblo singular y con una realidad diferenciada del resto del territorio nacional, más de 150.000 personas podrían perder sus viviendas, además de que se perdería parte de la historia de un pueblo que ha nacido junto al mar”. En Canarias, la Ley de Costas afectaría a hoteles, clubs náuticos y viviendas. No obstante, sólo los intereses de las familias que viven en pueblos humildes junto a la costa parecen estar en peligro. Además, muchas de estas viviendas que son derribadas en nombre de la conservación y la protección de la costa, luego son cedidos mediante concesiones de uso a empresas privadas para continuar edificando paseos marítimos, parkings, etc.

Antes esta situación, la gran mayoría de los raperos ha encontrado un hueco en sus canciones para denunciar esta situación y nombrar a los pueblos afectados por dicha ley. El grupo Soulamente Soulo rapeó en apoyo a los pueblos de costa que van a ser derruidos, en concreto, al pueblo palmero de La Bombilla. El vídeo, colgado en Youtube en 2010, consta de dos partes. Un micro-documental en el que se da voz a los afectados por los derribos, ante el silencio mediático que los condena, y el videoclip de la canción Oye! que denuncia la ley de Costas, donde se muestran los rostros de los afectados.

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