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músicos de la calle en canarias

¿A qué trabas se enfrentan los músicos de la calle en Canarias?

Falta poco para el atardecer en el paseo de Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria. Flotan en el aire los acordes de una guitarra acústica que enlaza un tema con otro sin descanso. Cuando llego a su altura, la melodía va por un fragmento de “El Concierto de Aranjuez”. Una señora echa una moneda y recibe una media sonrisa del músico en respuesta. El hilo musical se transforma en un cover de “More than words”, de Extreme.

Mientras lo escucho, me pregunto si Extreme tocó alguna vez en la calle. Al fin y al cabo, Tracy Chapman empezó así antes de ganar cuatro Premios Emmy, y también Seu Jorge antes de alcanzar la fama internacional.

En un descanso para el cigarro, Javier Lasheras, el guitarrista en cuestión, me cuenta que lleva entre 3 y 4 años tocando en la calle. También actúa en bares y salas de conciertos, en solitario o con más músicos. Sin embargo, la calle se ha convertido en su fuente de ingresos más estable. Está contento con su situación, aunque admite que cada persona y cada lugar es un mundo, y más en el ámbito de la música callejera.

Las licencias para los músicos callejeros en Canarias: pocas y vulnerables

En Tenerife, Emilio Cedrés ha estado tocando la guitarra y otros instrumentos en la calle por más de 12 años. Es también el vicepresidente de la Asociación de Músicos Callejeros de La Laguna, que se formó cuando muchos laguneros se dieron cuenta de que organizándose podrían trasladar mejor sus quejas y propuestas al Ayuntamiento. El principal punto del día de sus reuniones siempre es el mismo: los permisos o licencias para tocar en la calle.

músicos de la calle en canarias La Laguna
Emilio Cedrés y Simone Turinese en La Laguna

Emilio vive en La Laguna y actúa en la Plaza de La Concepción todos los sábados por la mañana, siempre con la licencia que le permite tocar durante tres meses. Conseguirla no es fácil: “cada vez que la pido, antes de recogerla, ya estoy pidiendo la siguiente en el registro de entrada del Ayuntamiento”. En ese plazo, sólo se otorgan 30 permisos. Para algunos, son insuficientes. Otros, ven razonable que haya un límite, que además sirva para hacer un censo, siempre y cuando los que obtengan las licencias aprovechen esa oportunidad y de verdad vayan a la calle a tocar.

El timplista Pedro Umpiérrez es de los que ha tirado la toalla con los permisos. Desistió cuando se otorgaban cada seis meses y el suyo nunca le llegaba, perdiendo por el camino mañanas enteras yendo de una oficina pública a otra. “Me trataron como un estúpido todos con los que hablaba en el Ayuntamiento”, recuerda. El percusionista y batería Fernando Angulo, que ha tocado muchas veces con Pedro en la calle, coincide en que “es difícil hacerse una idea general, porque depende mucho de un sitio a otro, y de un mes a otro también: nunca hay nada claro”.

Una de las funciones de la Asociación de Músicos Callejeros de La Laguna es orientar ante la falta de información por parte de las instituciones. “Nunca hemos tenido un año en el que todo funcione bien con las licencias”, explica Emilio, “porque cada dos por tres pasa algo: o tardan en llegar, o coinciden con las Fiestas del Cristo y el técnico está ocupado… O por ejemplo, ahora, que desde que empezó la campaña electoral no dan permisos. Parece que simplemente no les importamos”. Por otro lado, también se ven desprotegidos cuando un vecino llama a la policía para que los desaloje, lo cual puede acabar ocurriendo por mucho que los músicos estén cumpliendo con la normativa a rajatabla.

Emilio Cedrés: “Nunca hemos tenido un año en el que todo funcione bien con las licencias”

La normativa, la policía y los vecinos

Si bien con el paso de los años las leyes sobre contaminación acústica han avanzado hacia marcos estatales (o incluso de la Unión Europea), donde realmente se decide cómo tocar en la calle es en los municipios. Cada rincón de Canarias tiene su idiosincrasia, aunque coinciden en ciertos aspectos: por ejemplo, las principales capitales del archipiélago (menos Santa Cruz de Tenerife, que nunca ha concedido licencias) no suelen permitir superar los 45-65 decibelios por el día, y no dejan tocar ni muy tarde, ni muy temprano, ni a la hora de la siesta. En algunos sitios, como La Laguna, la actividad también se limita a ciertos puntos de la ciudad.

músicos de la calle en canarias Santa Cruz de Tenerife
Pedro, Isaac, Mandy y otros músicos en Santa Cruz de Tenerife

Al margen de las normativas, muchos músicos coinciden en que sólo hay que tener respeto y sentido común: “Esto en realidad se autorregula solo”, opina Fernando, “yo no me voy a poner cerca de otro músico porque sé que no voy a ganar tanto y porque nos vamos a molestar mutuamente. Y si un vecino se viene a quejar del ruido desde el respeto, pues me iré”. Respecto a esto último, Javier matiza: “si yo me pongo con una guitarra eléctrica y distorsión puede ser la bomba para cuatro metaleros, pero no hay que olvidar que en Las Canteras sobre todo hay turistas de mediana edad que quieren tranquilidad”.

Como en todo, hay excepciones. Tocar un día entero sin incidentes puede ser una lotería. Los que se quejan del ruido no suelen ser los bares (que precisamente llenan sus terrazas gracias a las actuaciones callejeras), sino las notarías, los bancos, o algún comercio o vecino que, por el motivo que sea, le molesta la música incluso aunque esté a una manzana de distancia.
Es entonces cuando llega la policía. Por lo general, los músicos están de acuerdo en que ellos tan sólo “son unos mandados, y si te tienen que decir algo a veces les da hasta vergüenza”. Javier reconoce que, por mucho que te pidan moverte de sitio, “por lo menos aquí no te multan ni te requisan los equipos, como hacen en Barcelona”.

Tocar un día entero sin incidentes puede ser una lotería

Los prejuicios sobre los músicos callejeros en Canarias

“Cuando le dije a mi familia que iba a tocar en la calle, al principio fue un drama”, recuerda Javier, “pero poco a poco lo fueron comprendiendo”. En Canarias, los músicos callejeros son conscientes de que gran parte de la sociedad aún percibe sus actuaciones como mendicidad, e incluso sienten lástima, cuando la realidad es que la mayoría de artistas lo hace por el disfrute personal que les supone. También es frecuente que empresarios que asisten al espectáculo callejero se acerquen para ofrecerles actuar en su negocio con tarifas y condiciones más precarias de lo normal.

El prejuicio no sólo está presente a pie de calle. Emilio se lamenta de que, en cierta ocasión, tras una reunión en el Ayuntamiento en la que también estaban presentes músicos extranjeros, se enteró de que el técnico encargado de redactar la ordenanza para conceder los permisos había soltado un comentario racista de sus compañeros. “Es triste, porque la persona encargada de que la ley salga bien piensa eso de nosotros: que somos unos muertos de hambre, que no hemos estudiado y no tenemos idea de música… y es mentira”.

De hecho, existen modelos locales de éxito a los que remitirse. La banda Rupatrupa, por ejemplo, que ha agotado entradas en sus giras por la península y por Latinoamérica, estuvo hasta hace poco tocando regularmente en las calles de La Laguna… y, en su propia página en Facebook, se autodefinen como “música callejera”.

Los músicos callejeros son conscientes de que gran parte de la sociedad aún percibe sus actuaciones como mendicidad

La calle como arte y escenario

“Yo tengo 30 años ya, podría trabajar en otras cosas, como todo el mundo”, explica Emilio, “pero me gusta ver la cara de la gente disfrutando y divirtiéndose. La cercanía para mí es fundamental. También actúo en bares y salas, pero a una sala no puede entrar un niño, no puedes tocarles canciones infantiles y ver cómo se parten”.

La calle es una suerte de sala de conciertos y de ensayos al mismo tiempo. La presión por no equivocarse no es tan grande; puedes poner a prueba un proyecto, comprobar si funciona con público, y promocionarte a ti como artista o al bolo que vas a hacer después.

Hay de todo: Javier Lasheras se ríe cuando me cuenta que a una amiga le ofrecieron 20 euros para que dejara de tocar la gaita en la calle. Pero también recuerda cuando se le acercó una persona llorando de emoción para pedirle un abrazo después de una tocata. Al despedirnos, Javier me dice que cuando termine en el paseo de Las Canteras va a tocar en una clase de yoga. Al fin y al cabo, lo más prescindible de una actuación no es ni el artista ni el público, sino el escenario.

Bibliografía empleada

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Realizador audiovisual. Graduado en Comunicación Audiovisual y Periodismo por la UC3M (Madrid). Diplomado en Cine Documental por la PUCV (Valparaíso).

6 Comentarios

  1. Que no pare la música que tenemos que amansar las
    fieras y que suenen los tambores del pasado para que les marque al paso a los que padecen del oído y puedan aprender a bailar en
    la danza de la vida.

  2. Me he sentido muy identificada como música callejera en mucha de las historias que cuentas. Es una pena que se siga viendo el arte callejero de esta manera, para mí es una suerte poder tener ese arte en la calle y disfrutar de lo que te ofrecen cada una de las personas que se exponen ante todas las DEMÁs.

  3. Como se puede privar al mundo de un musico , como no hay una regulasion de artistas callejeros que por otro lado no somos muertos de hambre , para mi la musica es mi medicina me ayuda a vivir a ser feliz y expresar mis sentimientos con ella , ahora hay una resolusion del permiso 183 que abonas
    33€ cada tres meses y puedes cantar en via publica , eso si te obligan a tener seguro de rc
    pero eso algunos policias se lo pasan por el arco del triunfo , si quien llama es familia de , o amigo de.
    los bares y restaurantes quieren musica , pero no les dan permiso , entonces que hacemos colgamos la musica .- tambien ahora las redes sociales como yutube que an quitado todo lo de bajar musica libre y ahora es de pago. todo de pago pago pago .. si no tenemos una entrada de dinero como coño pagamos , si yo solo canto por placer con mis 66 años que tengo mi vida es a musica si me la quitan ya no hay motivos para seguir en este mundo .- sigasn los politicos recalcando las decidias de unos pocos .- y negando la musica a muchisimos .- por cierto soy de las galletas arona .- donde hay muchos citios que cantan compañeros y la policia no aparece ni aunque las llamen .. pero habemos unos cuantos que queremos y no nos dejan . la ley no es para todos , solo para unos cuantos .- ( democracia ) donde estas

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