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Entrevista | Alegando con Luis Palmero

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Luis Palmero es uno de los pintores canarios contemporáneos con mayor proyección. A medio camino entre la figuración y la abstracción, ha apostado durante toda su carrera artística por llevar los signos locales a un lenguaje universal.

De cerca es una persona agradable. Sus gestos transmiten una afable contención, y sus palabras son diáfanas y honestas. En la conversación que mantuvimos en su casa nos habló de ese juego que establece con el espectador entre lo aparente y lo real, de cómo el color define las formas en sus cuadros, de la importancia de Jorge Oramas en su obra y de cómo valora el panorama actual de las artes plásticas en Canarias, entre muchas otras cosas.

¿Cómo inicias tu camino en la pintura?

Yo desde los siete u ocho años ya quería ser artistas, quería ser pintor. Recuerdo que en casa habían colgados unos cuadros. Yo los descolgaba y por la parte de detrás pintaba, casi como una cosa secreta. Pintaba por detrás de los cuadros y luego los colgaba. Y claro, no se veían. Siempre le pedía a mis padres que me compraran pinturas, pinceles… y eso fue poco a poco haciendo un camino y terminé estudiando Bellas Artes. Empecé aquí en Tenerife con la suerte de que en el curso que estaba había varias personas que hicimos amistad y realmente marcaron toda la trayectoria.

Entonces, estando en tercero de Bellas Artes decidimos irnos unos cuantos para Barcelona. Estuvimos terminando los estudios allí durante un año y medio. Y aquello fue cogiendo cada vez más fuerza y nos tomamos en serio la idea de ser artistas. Pepe Herrera, Carlos Matallana, Adrián Alemán y yo fundamos el Espacio Taller La Cámara en San Benito. Pintábamos juntos, hacíamos actividades, nos formamos unos a otros.

Al principio era muy duro. Recuerdo inaugurar exposiciones y haber cuatro personas. Pero tuvimos la fortuna de empatar con una serie de intelectuales de aquí, Andrés Sánchez Robayna, Fernando Castro… Andrés Sánchez Robayna dirigía la revista Syntaxis y nosotros participábamos como colaboradores. Una revista de arte y literatura que con los años se convirtió en un referente a nivel nacional. A través de Syntaxis conocimos a mucha gente. También nos vinculamos como artistas a la galería Leyendecker de Santa Cruz de Tenerife, por la que acabaron pasando un montón de artistas de lo que se llamaba la transvanguardia italiana, con los que entramos en contacto. Y Leyendecker se acabó convirtiendo en parte del proyecto de la revista Syntaxis. En definitiva, aquello fue un caldo de cultivo muy importante.

Para algunos intelectuales como Andrés Sánchez Robayna tu obra está entre la figuración y la abstracción. ¿Cómo la definirías tú?

Es verdad. Yo siempre tengo desde hace tiempo un debate o diálogo entre irme a la figuración o irme a la abstracción. Fueron realmente dos lenguajes que se hallaban en debate dentro del arte contemporáneo y la vanguardia. Había artistas figurativos y artistas abstractos, y tenías que militar en una de las dos tendencias. Después estaban los que hacían una abstracción más figurativa… pero al final militabas en una u otra.

Afortunadamente hay una serie de artistas que no militan en ninguna de las dos, sino que utilizan las dos. Yo siempre he utilizado las dos. A mí me interesa mucho la abstracción pero me interesa también mucho algunas cosas de la figuración. Mi obra es como una dialéctica entre una cosa y la otra. ¿Cómo lo planteo yo? Lo planteo como una especie de juego, donde yo dejo ver cosas que aparentemente parecen figurativas, pero que en realidad son abstractas. Y viceversa, elementos supuestamente abstractos que resultan ser figurativos. Toda la trayectoria de mi obra se ha movido en general en esa especie de juego conceptual, por eso Andrés habla de que soy “un nuevo aduanero de la figuración y la abstracción”.

Yo dejo ver cosas que aparentemente parecen figurativas, pero que en realidad son abstractas. Y viceversa, elementos supuestamente abstractos que resultan ser figurativos

Y qué significa el horizonte para ti, porque es una constante en tu obra

El horizonte significa casi casi mi casa, ¿no? Yo he vivido en las islas, soy de aquí. Yo de pequeño viví con mucha relación con el mar. Es algo que se va interiorizando y al final lo asimilas como parte de tu escenografía. Y aparte de eso, si vives aquí y haces un arte que puede funcionar perfectamente en cualquier sitio del mundo y tiene rasgos locales, has hecho algo interesante: le has dado a los signos locales un significado universal. Eso es lo que yo he intentado siempre. Yo entiendo que si vives en las islas y haces un arte que al final no tiene nada de las islas y no tiene nada que ver con lo que hay aquí, ¿para qué coño vives aquí? Vete a otro sitio que a lo mejor te funciona mejor.

Si vives aquí y haces un arte que puede funcionar perfectamente en cualquier sitio del mundo y tiene rasgos locales, has hecho algo interesante: le has dado a los signos locales un significado universal

Lo que quiero decir es que yo me siento comprometido con el espacio de la isla. Y aparte, bueno, sigo también una cierta tradición de los poetas, de los pintores, de los escritores de vanguardia insulares que tenían muy claro la importancia del paisaje. Hablo de Juan Ismael, de la Escuela de Luján Pérez, de Jorge Oramas… De alguna manera me vinculo a esa tradición porque considero que no es algo muerto, sino todo lo contrario. Eso ocurrió en un momento determinado, pero pasados 30, 50 o 100 años, sigue teniendo vigencia en la medida en que aún son susceptibles de recibir nuevas interpretaciones. Para mí es fundamental el diálogo con la vanguardia insular.

Has expresado que Jorge Oramas es uno de tus grandes referentes, que te fascina de su obra que haya luz incluso en las sombras, ¿qué significa para ti?

Jorge Oramas para mí es una referencia, como un faro. Emite mucha luz y lo tengo como referencia, localizado, en el paisaje. Fue un pintor deslumbrante en el ámbito no ya insular, sino español. Fallece antes de cumplir 24 años y a esa altura tiene ya una obra de una madurez absoluta. Eso sí, sólo pintó lo que pudo pintar hasta los 24 años… Oramas refleja muy bien esa tradición insular de la luz, del color, de la arquitectura, de la geometría, de la pobreza de las islas. Todo eso que tan bien hicieron los pintores de la vanguardia insulares. Santiago Santana, mucha gente…

Luis Palmero Jorge Oramas

En 2018 a mí me sigue pareciendo interesante. Claro, yo lo llevo hasta mí, hasta el ahora. Y trato de ampliar. Por ejemplo, tanto Andrés Sánchez Robayna como yo, y algunos más, pensamos que si Oramas hubiese seguido viviendo, es muy probable que hubiese terminado haciendo cuadros abstractos. Es muy posible. Es una especulación, pero es casi segura. Yo lo que he hecho es aprovechar eso que no pudo hacer Oramas y hacerlo yo. De alguna manera, continuar la obra que él no pudo realizar, dentro de un concepto especulativo y desde mi punto de vista, seguir proyectando la obra de Oramas.

Cuando comencé a analizar la obra de Oramas, me di cuenta de que marca mucho las sombras, y me di cuenta de que muchas de las sombras no eran marrones, sino azules. Esto tiene que ver con la luz, también. En Oramas, incluso la sombra es luz. Como dice Andrés, él trabaja metafísicamente desde la hora del mediodía. Cuando cae el sol a plomo es donde él se centra y pinta toda su obra. Hay mucha gente que ve en Oramas una obra muy feliz. De eso nada, es una obra bastante dramática. Creo que él, como recoge muy bien Andrés en su libro Jorge Oramas o el Tiempo Suspendido, tenía muy claro que su tiempo era escaso. Y lo intentaba aprovechar al máximo. Era consciente. Él está hospitalizado y abre las ventas y pinta el Risco. Para mí Oramas es un pintor fundamental.

También se habla de tu obra como una pintura metafísica, como si encerrara un significado más profundo del que puedes ver a simple vista, ¿qué hay de cierto en esto?

Algunos la califican de metafísica, otros no. Si la obra es metafísica, es una metafísica… Hay un crítico de arte francés que decía que en mi obra, al final, se sintetizaba con una especie de sonrisa socarrona. Yo entiendo que lo que quería decir es que detrás de la obra está ese juego, no de confundir, sino más bien algo que se aproxima a lo que Magritte buscaba cuando pintó el cuadro “Esto no es una pipa”… Es figurativo, pero ten cuidado, porque no lo es. Por eso Andrés habla de cosas invisibles también. De todas maneras, hay algunos que hablan de la metafísica en mi obra. Otros la cuestionan más, y hablan de una apropiación minimalista de la obra. Creo que hay ambas cosas.

A veces los colores están violentamente separados por formas geométricas que parecen fronteras infranqueables, y en otras obras los colores transgreden esas fronteras impuestas por las formas geométricas y se contaminan entre sí. ¿Qué significado tiene esto?

Es verdad. El cuadro tiene una estructura geométrica, donde es el color el que define las formas. En términos generales son colores muy limpios, muy planos. Pero sí es verdad que hay también otras obras en la que el color no es tan plano, es más matérico e incluso se contaminan unos con otros. Incluso, hubo una época en la que hice bastante obra con una especie de tiempo nocturno. Porque yo también juego con el concepto de la hora. Hay cuadros que pinto en el crepúsculo, otros en el amanecer… Recuerdo que una vez hice una serie de cuadros donde reflejaba como unas ventanas. Todo muy geométrico, muy sintético. Había como una especie de forma que se asemejaba a edificios con ventanas. Las ventanas eran naranjas… pero lo que la gente no sabe es que son naranjas porque son ventanas que reflejan el sol en el poniente, pero que no se ve dicha luz. Solamente se intuye en esas formas. Esto en realidad la gente no lo sabe, pero ese es el juego: está la luz del sol pero no se ve el sol.

Esto lo hacía también en una serie que hice de estanques. En su superficie se reflejaba la luz que en ese momento se estaba dando. Por esto te digo que hay algo de metafísica en la obra también, y también hay… hay una mezcla, hay algo como un cóctel que es mejor no definirlo. Yo mismo trato de no encasillarme en ninguna de esas categorías. Lo que sí define mi obra es lo que tú dices, el color, los planos. Siempre en la obra hay color, geometría y simplicidad. A mí me interesan las formas simples.

En tu obra tratas de expresar mucho con muy pocos elementos, ¿a qué se debe esta economía de medios?

Viene dada por varias cosas, posiblemente también por otras. Pero que yo sea consciente, gran parte del arte que a mí me interesa a nivel internacional trabaja con esa economía de medios. Hablo de Moraldi, de Mondrian, de muchos artistas que ahora no me salen. Tienen una economía de medios. ¿Por qué? Porque te da una contención, hace que tu obra esté contenida. Y también porque la tradición de la cultura canaria es de pobreza. Ves la obra de Santiago Santana y lo ves. Muchos artistas tienen esa economía, esa contención, esa pobreza. Siempre me ha interesado trabajar en ese territorio. Ese espacio de pobreza y utilizar los mínimos elementos. En ese sentido a mí, el barroco, no me interesa. Y también por mi relación con el mundo de la poesía. Siempre me ha interesado. Creo que la pintura tiene mucho de poesía, y al revés, por supuesto. Hay una relación con la tradición de la poesía canaria que es muy de economía de medios. Si lees Lancelot 28º,7º de Agustín Espinosa, si lees los escritos de las vanguardias insulares, se refleja una pobreza, porque el paisaje daba esa pobreza. Y ese espacio me interesa mucho.

¿Qué significa para ti Canarias?

Hay un amigo que publicó un libro hace un tiempo sobre las islas del mundo. Una reflexión sobre ello. En una de esas reflexiones habla de un escritor que decía que una isla es como un astro en el universo. El mar que lo rodea es el universo. A mí me interesa esa idea de qué es una isla, de qué comporta vivir en una isla. Conocí hace unos años a un artista de Isla Reunión. Este artista, hablando con él, nos contaba que realmente se sentía muy agobiado en la isla y tenía que salir porque decía que el movimiento que él tenía en la isla era subirla, llegar al punto más alto y volver a bajar de nuevo. El siguiente movimiento era el mismo, y esto para él era muy agobiante. Es decir, el tedio que puede producir una isla… Entonces, es cierto, puede llegar a ser una cárcel. De hecho yo entiendo que esa franja del mar, que nosotros vemos constantemente, es como un muro. Al final aprendes a vivir en una isla y entiendes lo que es. Es como un astro que está en un universo y tú te proyectas hacia fuera. Y al hacerlo lo que estás proyectando es lo que contiene ese astro. Hay mucha gente que piensa que esto es estéril. A mí me interesa conectar pero a través de aquí, de las islas. Es complicado, porque no se suele coger este camino, pero es lo que me interesa.

A mí me interesa conectar pero a través de aquí, de las islas. Es complicado, porque no se suele coger este camino, pero es lo que me interesa

Te puedo contar una anécdota. Una vez en la feria de ARCO, vino un matrimonio y se presentó al galerista y a mí. En ese momento, él era embajador en Filipinas, y él nos decía que tenían un cuadro mío que compraron años atrás, y decía “no te imaginas la cantidad de gente que viene a casa y se fija en tu cuadro”. Y era la fachada de una casita de aquí. Pero claro, la fachada de la casa no eran las buganvillas, las tejas, nada de eso… era un juego geométrico muy simple. Eso es lo que a mí me interesa, cómo la gente conecta con la obra porque no estás dejando solo filtrar los signos locales, sino que estás tratando de llevar determinados signos locales a lo universal. A veces se consigue más o menos, pero ese es el intento.

¿Cómo valoras el panorama actual de las artes plásticas en Canarias?

Desde mi punta de vista, el panorama no puede ser más desolador. En los años 80, la obsesión de los artistas, los galeristas y de las instituciones públicas como el Gobierno de Canarias, era proyectar el arte canario hacia fuera. Ellos entendía que una proyección en las Islas estaba bien, pero no podías competir con el arte a nivel nacional. Eso lo tenían claro en ese momento y funcionó. ¿Qué ha pasado? Pues que han aprovechado la crisis para justificar que ya no hay dinero y como no hay dinero no se puede hacer más. Eso es falso, es mentira. Lo único que han hecho ha sido aprovechar la coyuntura de la crisis para quitarse de encima algo que les molesta: la cultura. A ellos les molesta realmente. ¿Por qué? Porque eso no da votos ninguno. Eso son cuatro matados que hay ahí, cuatro tíos que hacen teatro, que hacen música, que pintan, que hacen danza… ¿a dónde coño va esta gente? ¿entiendes? Eso no da votos.

Se ha aprovechado la coyuntura de la crisis para quitarse de encima algo que les molesta: la cultura

El Gobierno de Canarias tenía dos salas, La Regenta y la Casa de la Cultura en Santa Cruz, donde ellos hacían exposiciones y traían gente de fuera importante… ¿Qué pasó? Como era un gasto considerable traer exposiciones de fuera por los portes, los seguros y tal, dijeron: “Nah, nos quitamos de encima todo eso, al carajo”. ¿Qué hacemos con ellas? Pues exponemos a artistas canarios, mano de obra barata. Es así de sencillo. Ellos de una manera perversa han hecho una especie de carambola y han dicho: “no, nosotros apoyamos el arte canario, lo apoyamos. Nosotros exponemos a artistas canarios, artistas jóvenes recién salidos de la facultad de Bellas Artes”. Pero eso es falso, es simplemente aprovecharse de mano de obra barata para llenar los espacios, para llenar los huecos. Así de sencillo. Está clarísimo que es así. Prueba de ello es que de todos los artistas canarios que han expuesto, solo hay dos o tres que tienen una proyección a nivel nacional, se pueden contar con los dedos de la mano.

Además, es absurdo que un chico que está todavía estudiando Bellas Artes exponga en el sitio supuestamente más importante a nivel artístico. Eso es como si yo estoy estudiando en Madrid en la Escuela de Bellas Artes y me eligen para exponer en el Reina Sofía… Se supone que tienes que ir pasando previamente por una serie de salas hasta llegar, si llegas, a esa culminación, ¿no? Aquí los pasan directamente al sitio más importante. Después de exponer ahí, ¿dónde exponen? Empiezan a exponer de nuevo en el Ateneo, en la sala del pub de su pueblo… No tiene sentido ninguno, es el mundo al revés. Claro, los chicos cuando exponen en el TEA están encantados, “estoy exponiendo en el TEA, ¡de puta madre!”. Pero eso no sirve absolutamente para nada. Esos artistas exponen y hasta luego. No sé quién eres. Ni el TEA, ni el Gobierno de Canarias ni ninguna institución tienen un programa de proyección hacia afuera como los que sí habían en los años 80.

Si estuvieses en un cargo de responsabilidad en el área de cultura de algún Cabildo o del Gobierno de Canarias, ¿qué medidas tomarías para mejorar la escena artística en las Islas?

Crearía un programa de proyección para los artistas. Nunca me meteré en política, está claro. No porque no me guste, a mí no me disgusta. Sino porque sé que no te van a dejar hacer lo que quieres. Así de sencillo. Por experiencia. Sé que lo que quieres hacer, siempre va a haber alguien por encima de ti que te lo bombardee. Porque hay mucho cabrón metido en la política. El que está por encima, todo lo que tú quieras hacer dice: “vale vale, presenta proyectos y haz cosas”, pero después al final, cuando llegue a mí, por aquí no pasa. Entonces es imposible.

Pero por supuesto, yo si estuviera ahí y tuviera manos libres para hacer lo que me dejaran hacer haría una política de programación y de proyección de los artistas hacia afuera. Primero, haciendo intercambios. Nadie te va a dar nada gratis, y en el arte menos. Entonces lo que tienes que hacer es colaboraciones con otras instituciones de la península que sí lo están haciendo, y hacer intercambios.

Haría una política de programación y de proyección de los artistas hacia afuera

Te cuento una anécdota… Nosotros hicimos aquí una exposición, creo que a principios de los 90 o así que iba sobre artistas vascos, catalanes y canarios. Esa exposición fue súper importante y se intentó llevar a Madrid pero, por una negligencia del Gobierno de Canarias, no se llegó a inaugurar en el Círculo de Bellas Artes… Se intentó incluso llevar al País Vasco, y nada. Pues bien, esa política de intercambios es la que habría que hacer…

Después están los centros de arte, como el CAAM, que siempre ha funcionado bastante bien. El CAAM tuvo una época muy importante, ahora está bastante más perdido. Está haciendo cosas pero creo que podría hacer mucho más. Por otro lado el TEA se está convirtiendo en lo que fue las salas de arte de la CajaCanarias hace 30 o 40 años. Eran unas salas donde exponían los artistas canarios. Exponían artistas relevantes, del momento, y a artistas históricos. Pero sin más. No había nada más, esa era la intención, que en aquella época estaba bien. Pero es que pasadas varias décadas, el TEA está haciendo lo mismo: exponiendo artistas históricos de las islas y artistas jóvenes. Pero eso solo no sirve, no es válido. El TEA tiene olvidados a todos los artistas canarios, al 90% los tiene olvidados, dejados de la mano. No hace talleres, no hace cursos, no hace encuentros. Como se ha hecho en centros de arte de la península, yo unía a dos o tres artistas de diferentes generaciones y los metería a trabajar durante un mes en el TEA con una serie de alumnos, hacer una especie de curso, taller, y después se haría una exposición conjunta, todos juntos. Y ahí es donde se cuecen las cosas. ¿Qué pasa? El problema es que como esto es una tarta muy pequeña, cuando coges un trozo no lo quieres soltar. Es lo que le pasa a la Facultad de Bellas Artes. Han cogido un trozo del TEA, y no lo sueltan ni de coña. El otro coge otro trozo. Es una política tan provinciana que no da para más. Lamentablemente el panorama del arte contemporáneo en Canarias es una desidia total y absoluta.

Por ejemplo, la clausura de la exposición del TEA organizada en 2017 por Fernando Castro y Sánchez Robayna “Pintura y poesía: La tradición canaria del siglo XX”. Hubo una polémica, tacharon a los comisarios de ir en contra de las mujeres, cosa que no tiene ningún sentido, se montaron una campaña, desde el mismo Gobierno de Canarias les hicieron una encerrona y terminaron cerrando la exposición de un día para otro. Yo estaba en esa exposición y el Gobierno de Canarias nunca me dijo por qué me había devuelto la obra. Cerraron de un día para otro. Es una situación tan de desidia y tan lamentable que…

Finalmente, ¿dónde se pueden disfrutar o adquirir tus trabajos? ¿Qué proyectos tienes en la recamara?

Acabamos de venir de ESTAMPA, de Madrid… Yo trabajo con varias galerías en las islas. En Gran Canaria con Manuel Ojeda, que me lleva a mí desde hace muchos años. En Tenerife hay obra mía en Artizar, en Bibli también. Hay obra mía en algunas galerías de la península. ¿Proyectos próximos? Hay un proyecto con un gran artista asturiano que se llama Miguel Galán. Vamos a hacer una exposición conjunta. Él hace una obra muy oscura, con grises, marrones, negros… No tiene nada de color. Lo que vamos a hacer es confrontar la luz del norte con la luz del sur. Haremos una exposición muy bonita, espero que salga, en Gran Canaria. Y después hay un proyecto de una galería en Valencia y algunos proyectos más que están ahí pendientes… Vamos, lo que sí tengo claro es que hay que intentar proyectar la obra hacia afuera. SI no dialogas con artistas de fuera, al final esto se queda en nada.

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