Pese a que la experiencia de las mujeres canarias en el franquismo fue similar tanto en derecho como libertades respecto a la sufrida por el resto de mujeres del Estado español, no podemos obviar las particularidades vividas y sufridas por las mujeres en el territorio canario durante este período histórico.
Las especificidades que se vivieron en el territorio español durante la época franquista vinieron marcadas principalmente por las represiones culturales, como se pudo observar en territorios diversos como Euskadi o Cataluyna. Esta represión cultural partió principalmente de la subordinación de las especificidades de cada territorio a la cultura hegemónica estatal. Todo ello es lo que supuso que se observaran diferencias en el trato durante la dictadura franquista.
En concreto, la condición de insularidad de las Islas Canarias se desmarca de la mayor parte de España en cuanto a especificidades nos referimos. En parte por la huella colonial del archipiélago desde su conquista en el siglo XV, que no solo ha condicionado nuestra historia, sino que ha atravesado nuestra identidad.
A lo largo del artículo observaremos cómo se vivió la dictadura franquista en el archipiélago, poniendo el foco principalmente en las experiencias vividas por las mujeres canarias. Contemplando desde la resistencia de las mujeres desde sus casas como mujeres de preso o como mujeres de maridos y familiares migrantes hasta la resistencia de las mujeres vía la política, así como las condiciones laborales a las que estuvieron sometidas durante este período histórico.
El franquismo en el archipiélago canario
Mientras que en la Historia de España se narra cómo la dictadura franquista abarca desde 1939 a 1975, siendo los años entre 1936 y 1939 en los que tuvo lugar la Guerra Civil, en Canarias el comienzo de la dictadura parte ya desde los inicios del 36.
Ya desde los inicios del golpe fascista en Canarias se produjeron miles de detenciones, y se habilitaron múltiples centros de internamiento como los de la Isleta o el de Gando en Gran Canaria o el de Los Rodeos y la prisión de Fyffes en Tenerife, entre otros. Los asesinatos también estaban a la orden del día, siendo ejemplo de ellos localizaciones como la Sima de Jinámar, donde los tiraban vivos, o Marfea dónde los arrojaban con vida atados de pies y manos, y con sacos en las cabezas. El número de mujeres y hombres asesinados en las Islas asciende a miles de personas, es difícil estimar una cifra exacta.
Ahora bien, pese a que los militares franquistas se hicieron con el control de las Islas y sus habitantes de una manera bastante rápida, quizás en comparación con determinados territorios de la Península, hay que destacar los múltiples focos de resistencias en Canarias, como ocurrió en el norte de la Gomera y Gran Canaria, en Santa Cruz de Tenerife y en algunas zonas de La Palma.
Canarias, un laberinto sin salida
La condición de insularidad tiene peso en cómo se vivió el franquismo en el archipiélago. Canarias se constituía ante la realidad de muchos isleños que no pudieron emigrar como un laberinto sin salida.
Fueron muchos los canarios que decidieron abandonar las Islas en busca de una vida mejor, tanto de manera legal como ilegal. En la década de los 40 y los 50, se estima que fue uno de los mayores picos en cuanto emigración.
Alrededor de unos 130.000 canarios huyeron de las Islas durante este periodo histórico, siendo América Latina el primero de los destinos. Lo cual conlleva no solo a un incremento en el número de mujeres que se tuvieron que incorporar al trabajo fuera del hogar, siendo ellas el único o principal motor de ingresos del núcleo familiar, sino también en el de tipos de marginaciones y violencias que sufrían por parte de la población.
Estas no solo tuvieron que luchar contra los estigmas, la prohibición de múltiples libertades y derechos, la mirada de terceros, el régimen en sí, o el hecho de que sus cuerpos se tratasen una vez más como campo de batalla, sino por sacar adelante a sus familias y autoprotegerse sin garantías. Esta nueva situación, donde la mujer ocupaba un espacio en lo público y lo laboral, confronta con la realidad que en el régimen se entendía como la norma, donde la mujer era relegada al espacio privado y doméstico. La presión, la ideología y la educación patriarcal y religiosa comulgaba con la idea de la mujer como ser sumiso.
Las condiciones laborales de las mujeres isleñas
A la sistemática vulneración de los derechos laborales de las mujeres canarias en el franquismo, se le añadía un agravante por motivos de género, y es que los diferentes tipos de violencias, entre ellos vejaciones, acoso sexual, violaciones, “derecho de pernada”, etc, formaban parte de un día cualquiera en el trabajo. Muchas de ellas fueron obligadas a trabajar desde niñas, siéndoles negado el derecho a la escolarización y la enseñanza.
El trabajo doméstico era considerado como propio de las mujeres. Este no incluía exclusivamente el ser ama de casa, lo cual era una “obviedad” que iba arraigada con la idea de género de la época, sino que también incluía todos aquellos trabajos para terceros vinculados a la rutina doméstica, como es el caso de las lavanderas, las cocineras, las niñeras, las planchadoras, etc.
Ahora bien, respecto a los trabajos mayormente vinculados con la agricultura y el mundo rural, nos encontramos con casos muy comunes en diferentes tipos de plantaciones como por ejemplo las plataneras, o los tomateros. Las “tomateras” o las llamadas empaquetadoras de tomates, son uno de los casos más estudiados respecto al trabajo que ocupaban las mujeres en la época franquista en el archipiélago canario. Concretamente en el sureste de Tenerife.
Las jornadas a las que estaban sometidas rozaban la explotación, y eran un claro ejemplo de los residuos del trato semifeudal que se manifestaba con claridad en las relaciones de producción entre propietarios, encargados y clase campesina pobre (Villazán et al., 2016). Otro claro ejemplo de la situación de explotación, marginalidad e infravaloración a la que estaban sometidas las mujeres canarias en el franquismo, fue la negación de cualquier tipo de contrato, y con ello, la imposibilidad de recibir una pensión o cualquier tipo de subsidio.
Las mujeres de presos
Desde los inicios, a las mujeres de presos le seguían toda una serie de estigmatizaciones y vejaciones debido a su condición. Eran víctimas de toda una serie de violencias que comprendían desde las detenciones y las violaciones hasta la separación de sus hijos. Les rapaban las cabezas, estaban continuamente vigiladas y se las sometía a todo tipo de torturas y discriminaciones.
Con el tiempo la definición de mujer de preso pasó a ser una autodefinición, empoderándose de esa manera de su condición. Esto tendría como consecuencia la reorganización entre ellas para dar respuesta a dichas represiones y suponer una resistencia ante el régimen de manera activa y política.
Un ejemplo de esto lo podemos encontrar en los sucesos en Sardina del Norte, en Gran Canaria. Y es que, a raíz de una manifestación por la situación de los obreros de la empresa SATRA, dónde fueron encarcelados todos aquellos responsables de dicho asentamiento, causó una respuesta inmediata por parte de las mujeres de los que habían sido llevados a prisión.
A partir de estos sucesos, ya en el año 1968, fue común que las mujeres se coordinasen y se organizaran con el fin de protestar por los abusos y vejaciones que se estaban cometiendo contra los presos, así como los crímenes contra toda aquella persona que fuera contraria a la ideología nacional católica o se tuviera sospecha de ello.
Las mujeres antifascistas en Canarias
Fueron varias las mujeres isleñas, pese a la falta de información y la invisibilización que han sufrido, las que lucharon contra el fascismo y el franquismo en Canarias. Entre ellas tienen relevancia las anarquistas, las cuales estuvieron altamente presente con múltiples sublevaciones y diversas resistencias.
Mientras que algunas fueron encarceladas, otras pese a que se libraran de la prisión, eran sometidas a múltiples represiones, castigos, torturas y vejaciones de tipo sexuales. De hecho, en Santa Cruz de Tenerife se habilitó la cárcel de San Miguel para unas 150 mujeres detenidas, donde fueron sometidas por parte de los falangistas a múltiples torturas, siendo el cuerpo de esas mujeres su principal campo de batalla.
Movimientos como Canarias Libre, de índole nacionalista, luchó contra la represión del franquismo. En dicho movimiento las mujeres tuvieron una amplia participación, las cuales perseguían la oportunidad de desarrollar un nuevo Estado canario libre de la sumisión y la represión hacia las mujeres, mediante un sistema igualitario.
Fue ya, a partir del año 1975 con la caída del franquismo, cuando comenzaron a conformarse diversas agrupaciones y organizaciones de mujeres en el archipiélago canario, entre las cuales se encontraban: La Asociación de Mujeres Canarias, La Organización de Mujeres, y el Frente de Liberación de la Mujer Canarias.
La importancia de las historiografías con perspectiva de género
El fuerte olvido histórico que se encuentra cuando hablamos de las Islas desde sus orígenes, pasando por la conquista y llegando a la actualidad después de un régimen autoritario, es innegable. Ahora bien, en concreto para leer la historia de las mujeres canarias en el franquismo el número de trabas aumenta. Repensar la historia desde una historiografía no androcéntrica y que tenga en cuenta las especificidades culturales y geográficas del archipiélago podría ser de ayuda para comprender la historia que atraviesa nuestras islas, bien sea en la época franquista, bien sea en cualquier otra.
Por ello, no solo es importante reconstruir la historia de las Islas y de sus habitantes con la finalidad de tener mayor información sobre nuestro pasado, sino también para reconstruir nuestra identidad.
Canarias necesita que se entienda de una manera diferente al resto del Estado español, no por el hecho de ser Islas en sí mismo, sino por su posición geográfica, por su relación con Latinoamérica a través de las ingentes migraciones, por la mezcla de sangre, por la conquista y por los antepasados que habitaban el archipiélago y tienden a ser olvidados y olvidadas.
Es necesario revisar, discutir y debatir sobre la descolonización de los cuerpos, las mentes y los territorios de las canarias, para así comenzar a analizar la historia y las reivindicaciones que mueven a las mujeres del archipiélago y que no son las mismas, ni deben desdibujarse en un intento de comprender a Canarias en el mismo plano que a otros pueblos de España, ni en historia ni en condiciones.
Seguir apoyando investigaciones que indagan en la historiografía del archipiélago y que tengan en cuenta la perspectiva de género, alejándose de una visión meramente androcéntrica de la historia es clave para arrojar luz sobre historias olvidadas y silenciadas en muchas ocasiones, como son y han sido la de las mujeres canarias en el franquismo.
Bibliografía empleada
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- Studer Villazán, L.; Martín Martín, V. O.; Jerez Darias, L. M.; Fernández Peraza, C. J. y Torres Mejías, A. M. (2017) La mujer rural en el sureste de Tenerife (1960-80): un estudio de historia oral. XXII Coloquio de Historia Canario-Americana (2016), XXII-082


aGRADECER LA SENSIBILIDAD E INTERÉS POR LA LUCHA (OCULTA) DE LA MUJER CANARIA DURANTE LA DICTADURA.HICIMOS EL AÑO PASADO EN CCOO (GRAN CANARIA)UN ENCUENTRO CON LAS AUTORAS DEL ENCIERRO DE Y HUELGA DE HAMBRE EN LA CATEDRAL (HERMANAS,MADRES,COMPAÑERAS)DE LOS PRESOS DE SUCESOS DE SARDINA.
ROSA (ESTABA EN LA MESA DE DEBATE ) NOS DIJO QUE SALÍA A LA PUERTA DE LA CATEDRAL A DARLE DE MAMAR A SU HIJO RECIEN NACIDO QUE SU MADRE LE TRAÍA ( SU HERMANO FUE ENVIADO PRESO A LA PENÍNSULA CON EL RESTO)…ME PARECIÓ UNA ENORME HAZAÑA,,,,GRACIAS POR RECORDAR PARTE DE NUESTRA HISTORIA
Hola buenas noches estoy con Esther ortega es de vergüenza que esto sucedería no en la antigüedad que también sino más vergonzoso es que durante el franquisno y cuidado hasta bien entrado los 80 y aun más y todavía en las comarcas rurales y los empresarios con dinero siempre han sido abusadores claro ejemplo según gente que lo conoció fue EUFENIANO fuentes cabrera hasta los 70 estuvo ejerciendo su poder hasta que huyo a Venezuela y fingió su muerte. No nos asombremos déspotas y abusones siempre los ha habido.