colonialidad y exotizacion de canarias

El turismo y la exotización de los cuerpos y territorios canarios

Canarias es un territorio mitificado y exotizado de extremo a extremo. Esto se puede explicar a través del análisis de la colonialidad como un fenómeno que opera en las Islas desde la conquista del Archipiélago (1402-1496). Es por ello que en este artículo nos pararemos a reflexionar sobre el turismo y la exotización de los cuerpos y territorios canarios. Y es que, la colonialidad pervive más allá de la conquista como un fenómeno cuasi infinito del colonialismo, de tal manera que se cuela hasta nuestra actualidad. De hecho, la exotización y la sexualización se hace eco como una de las representaciones más gráficas y tangibles de la colonialidad en Canarias.

Desde la industria turística estos fenómenos se han consolidado a través de sus políticas, sus discursos y sus propagandas. Pues, en mayor o menor medida, la empresa del turismo ha contribuido a perdurar un imaginario onírico, fantástico y mitificado de las Islas Canarias bajo el tópico obsesivo de la tierra prometida y el paraíso exótico. No obstante, no es algo que quede relegado a la mera explotación de los territorios, sino que va más allá con la exotización y consecuente sexualización de los cuerpos isleños.

A continuación, veremos cómo se representa este imaginario estereotipado y exotizado de las Islas y sus habitantes a través del turismo para más adelante comprender cómo esto cala tan profundamente que se manifiesta y se traslada a la propia imagen que se proyecta de nosotras y nosotros desde el exterior. Una imagen que se extrapola en mayor medida a las mujeres canarias y que tiene como consecuencia una violencia simbólica hacia nuestras corporalidades. Por ende, para la lectura de este artículo será necesario tener puestas unas gafas violetas y decoloniales bien desempañadas.

El turismo y la exotización de los territorios

Da la impresión que desde los discursos continentales se entiende a la isla como un lugar al que se llega y con el que se sueña, nunca como un lugar que se habita de por sí. Esa versión de la isla como un destino de ensueño por descubrir, por explotar y por disfrutar bebe directamente de la mitificación del concepto del paraíso terrenal, tras la que se esconde el mito del descubrimiento y la exploración. Esto, como consecuencia casi natural, se extiende al desarrollo de las políticas turísticas en el archipiélago canario.

A día de hoy las Islas se venden desde la propaganda turística como un lugar onírico y paradisíaco. De hecho, los paisajes y sus gentes están sujetos y supeditados a los intereses europeos de convertir a Canarias y a su población en objetos y sujetos al servicio del otro. Pues, lejos de ser fiel al paisaje natural y sus realidades, todo se suele reducir a un par de tumbonas y palmeras importadas.

explotacion territorio canario
Fuente: Canarias7.

La concepción de los territorios y los cuerpos de las Islas no deja de ser un tópico producido desde los afuera y asumido desde los adentros. Entendemos entonces que esta producción turística de la imagen de las Islas no es un discurso sustentado solo desde la visión continental, sino que ya se asume y produce desde lo propio como «isla escaparate». De esta forma, nos creemos como propia esta performance tropical en la que se ha convertido Canarias y no el trópico-distópico que más bien somos.

De hecho, y recurriendo a la actualidad, esto lo podemos ver bien representado a través de las desafortunadas declaraciones acerca de la erupción volcánica en la Palma emitidas por Reyes Maroto. La actual ministra de Industria, Comercio y Turismo menciona como un verdadero reclamo turístico a explotar lo que es realmente la destrucción masiva de un territorio y de quienes lo habitan. Un ejemplo de cómo nuevamente se antepone el imaginario exótico-tropical a la realidad de la isla en sí.

Enmascarar estas declaraciones como un discurso positivo económicamente para las Islas, no es más que contribuir a ser cómplice de unas políticas que una vez más explotan el territorio y las realidades sociales como objeto de consumo. Y es que, pese a que discursos como este ya estén normalizados, perpetúan la producción exótica de un territorio explotado por encima de sus posibilidades para el disfrute del otro. Todo ello siempre en contraposición al habitante natural en sí mismo y sus realidades.

El turismo como un trinomio de playa-sol-sexo

¿Por qué añado sexo al concepto de turismo? Porque desde el principio al igual que cualquier territorio que ha sido colonizado, Canarias es un territorio sexualizado.

La violación de los cuerpos desde la conquista y las previas incursiones en el Archipiélago ha sido constante. No resulta extraño, por tanto, la relación entre lo salvaje y lo sexual con respecto al imaginario colectivo que envuelve al Archipiélago Canario. Esto es algo que se nutre directamente de la colonialidad, ya que tal y como expone Rita Sagato (2016, p. 21) “Las fronteras entre Occidente y sus otros se encuentran siempre sexualizadas.”

De hecho, parte de esa sexualización se materializa a través de ciertas propagandas turísticas de Canarias que se enmarcan en la década de los 70-80 y que ha acabado calando hasta la actualidad más reciente.

Y es que, si vemos esas imágenes, ¿qué imaginario creen que se puede estar construyendo? ¿Qué discurso se está defendiendo? John Berger (1972, p. 5) afirmaba que “La vista llega antes que las palabras. El niño mira y ve antes de hablar”. De hecho, desde el primer momento, una publicidad turística con estas imágenes nos deja muy claro que lo único consumible no serán los paisajes, la gastronomía o la cultura, sino los cuerpos de las mujeres en sí.

Así, el turismo se da como una de las formas contemporáneas en las que se representa y se legitima la exotización. No obstante, la propaganda turística va más allá contribuyendo en el propio consumo sexual de esos cuerpos. De esta forma, la explotación de las corporalidades y las tierras se hace eco aquí como una realidad inexorable que se vincula con las Islas.

En definitiva, la mezcla de la tranquilidad y la soledad que aporta la condición de marginalidad respecto al continente, junto con lo salvaje, lo ardiente, lo caliente e incluso lo sexual, converge en un cocktail utilizado por las políticas turísticas para vender una imagen edulcorada de nuestro territorio.

La consecuente sexualización de las mujeres

Pese a que efectivamente las propagandas turísticas actuales no recurren a imágenes tan sexualizadas como las anteriores, en el imaginario colectivo ya queda vinculada esta asociación entre lo sexual y los cuerpos canarios. Ya son varios medios y organizaciones los que vienen avisando de que Canarias va camino de ser el prostíbulo de Europa, incrementándose el riesgo -aunque ya sea una realidad- de que Canarias sea una de las principales paradas para los interesados en el turismo sexual.

De hecho, se calcula en los estudios dirigidos por Esther Torrado (2016), profesora del departamento de Sociología de Universidad de La Laguna a propuesta por el Instituto Canario de Igualdad, que son unas 3000 mujeres las que ejercen la prostitución, aunque se considera que el número es mayor. Se calcula que únicamente en redes sociales se mueven 1,3 millones de archivos relacionados con la prostitución en Canarias, suponiendo, se estima, unos 20 millones de euros de beneficio, descontado las ganancias de intermediarios y el dinero producido de la publicidad.

Tal y como expone Daniasa Curbelo (2020) en el seminario recogido en Feminismos Canarias En Resistencia: “muchas isleñas podemos confirmar con nuestras experiencias lo fácil que se nos define desde Europa como “calientes” y “fogosas” en la cama, tal y como les sucede a las mujeres racializadas. Esto es un claro ejemplo del mito colonial”. Unas categorías sexuales que, en conjunto con la lejanía al continente europeo y la cercanía al sur -y con ello a la otredad- se exotiza nuestra personalidad vinculándonos con el calor, lo sabroso, lo salvaje y una desinhibición absoluta de la que deleitarse y la cual poder explotar y consumir.

Cabe destacar, que esto último responde a modo de patrón compartido por los demás territorios colonizados como puede ser el Abya Yala o las Antillas, dos territorios con los que mantenemos una fuerte relación a través de la colonialidad en todas sus facetas. Es por ello que, por ejemplo, vemos titulares en prensa que no solo nos hablan de los territorios canarios como reclamos exóticos turísticos a explotar, sino que apelan a las propias isleñas; titulares que van desde la exposición de las canarias como las más calientes en la cama a como se nos categoriza como las más infieles.

Resulta interesante como la canariedad y el sexo son usados como una herramienta de clickbait fácil. Esto puede que no sea un acto consciente o intencionado. Sin embargo, el hecho de que se asuma y se confirme el tirón que tienen los canarios y las canarias en cuanto hablamos de sexo, confirma esta realidad exótica y sexualizada de nuestros cuerpos. Lo cual antoja como un claro ejemplo de lo que conlleva esta dicotomía mitificada y sexualizada de las personas de las Islas. Un discurso que lleva el eslogan “somos el paraíso” más allá de lo conceptual, hasta el plano crudamente físico.

Por qué es necesaria una revisión decolonial con perspectiva de género del turismo

Es imperativo comprender el peso que puede llegar a tener un sector tan dominante como lo es el turismo en nuestras Islas. No solo a nivel mediático, sino desde los adentros de nuestra sociedad. En una entrevista realizada para Tripticum, un medio digital de análisis cultural, Lilia Ana Ramos explica que la imagen de paraíso que rodea a las Islas Canarias exotiza “desde el carácter de las gentes hasta el cuerpo de las mujeres isleñas; se trata de un paraíso sin las gentes que lo habitan o siendo estas dóciles ante la presencia del otro —que, en este caso, fue europeo—. La exotización provoca estereotipos y como todos los estereotipos nos da una visión sesgada e irreal de la idiosincrasia de un pueblo” (Ramos, 2020).

¿Por qué rescato estas declaraciones? La respuesta se halla en que sus palabras resultan bastante ilustrativas para esta problemática que se viene analizando. No solo matizar el hecho de que la exotización deriva -en un porcentaje muy alto- del periodo de conquista y sus relatos, sino que la exotización termina trayendo consigo una serie de estereotipos que a día de hoy se encuentran incrustados en nuestra propia percepción de nosotros y nosotras mismas. Esta imagen estereotipada termina por traducirse en un arma de doble filo que acaba de materializarse en una otredad en la que habitamos por defecto.

Esta visión producida y estereotípica de quienes somos como territorio se termina pagando caro de una manera u otra. Es por ello que el papel que tiene el turismo en el Archipiélago debe someterse a revisión. Únicamente de esta manera será posible establecer unas políticas responsables para nuestro territorio, nuestro medio ambiente, así como para nuestras mentes y nuestros cuerpos; pues, ciertamente, todo se reproduce siempre con el beneficio económico por bandera. Un beneficio que queda en bolsillos de unos pocos y no de la población campesina, rural y proletaria que son quienes sostienen todo este entramado y que, por consecuencia, quedan privados de ese “paraíso” que nos venden y vendemos.

Conclusiones

En definitiva, no podemos hablar de Canarias si dejamos de lado el denso manto exotizante que cubre a las Islas y sus habitantes. Una exotización que responde de principio a fin a los parámetros coloniales en los que se enmarca nuestra historia. Y es que, si queremos remar hacia una dirección más responsable para con nuestro entorno y nuestros cuerpos, es imperativo comprender la industria turística como una cómplice más de la explotación del territorio y la sexualización de las corporalidades canarias. Por tanto, durante el proceso de revisión se debe tener en cuenta la perspectiva de género y el discurso decolonial para no seguir repitiendo patrones que desvirtúan nuestros verdaderos paisajes, así como nuestras realidades como sujetos.

Recursos bibliográficos

  • Berger, John (1972). Modos de ver. Edición inglesa.
  • Curbelo, Daniasa. (2020). Entre el paraíso y la condenación: mitos y colonialismos sobre nuestras islas y sexualidades. Feminismos en Canarias en Resistencia, 1, pp. 4-7
  • Pérez, Larisa. (2017) Islas, cuerpos y desplazamientos. Las Antillas, Canarias y la descolonización del conocimiento. Tesis doctoral, Universidad de La Laguna.
  • Ramos, Lilia. (2020) «Quiero dar a conocer otra visión de Canarias no tan agradable o paradisíaca». Entrevista realizada por Carla Rivero. Tripticum.
  • Segato, Rita [et al.] (2016) Genealogías críticas de la colonialidad en América Latina, África, Oriente. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. CLACSO.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.