Derechos sexuales y reproductivos en Canarias

La persecución de los derechos sexuales y reproductivos en Canarias

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¿Te suena el Colectivo Harimaguada? Si la respuesta es no, te sorprenderá saber que en 2019 cumple 40 años de vida en Canarias: cuatro décadas de lucha por el derecho a la atención a la salud sexual y reproductiva, a la autodeterminación sexual y a vivir libremente nuestra corporalidad e identidad sentida y diversa.

Con la certeza de que la meta es menos utópica de lo que aparenta, un equipo multidisciplinar formado por profesionales de ámbitos como la docencia, la pedagogía, la psicología o la medicina, entre otros, ha trabajado de forma incesante para promocionar relaciones afectivo sexuales positivas, saludables, igualitarias y placenteras. ¿Alguno de sus logros? En la época en que el colectivo tuvo mayor capacidad de actuación coincidió que la tasa de abortos en las islas, en mujeres de entre 14 y 44 años, se redujo en un millar.

Desde sus orígenes, el colectivo ha desempeñado un rol muy activo dentro del movimiento feminista y de renovación pedagógica. Y con el Programa Institucional de Educación Afectivo Sexual o Programa Harimaguada (1986-2003) y el Plan Institucional de Educación y Atención a la Sexualidad Juvenil (1997-2003), Harimaguada revolucionó el panorama español de la educación y atención a la sexualidad y afectividad. Sin embargo, en el año 2003 la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias suprimió ambos proyectos justificándose en recortes presupuestarios y, a golpe de tijera, continuó desmantelando décadas de avances históricos con los que el archipiélago se había convertido en referente internacional.

No exageramos. A finales de los 90, tras estudiar la carrera de psicología y el máster de educación sexual en Salamanca, la leonesa Ana Pino andaba pensando en irse a trabajar a una escuela de educación sexual en Cuba cuando se dio cuenta de que dicha escuela, en realidad, bebía directamente de un colectivo establecido en las Islas Canarias. “Harimaguada era todo un referente a nivel nacional, pero también en países como Cuba, Perú, Uruguay o Brasil”, me comenta Ana al otro lado del teléfono. Llegó a Tenerife en 1997 para entrar a formar parte del colectivo y allí sigue, más de veinte años después.

“Harimaguada era todo un referente a nivel nacional, pero también en países como Cuba, Perú, Uruguay o Brasil”

Mary Bolaños, militante de Harimaguada desde los inicios, me aclara que fueron pioneras en cumplir el “modelo biográfico” de educación afectivo sexual, es decir, aquel en el que el propio alumnado es el que construye su conocimiento sexual mientras que el profesorado y las familias (previamente formadas) tienen un papel de acompañantes en el proceso. Además, hicieron historia al conseguir que las instituciones incorporaran este modelo dentro de la escuela pública, inspirando a otras comunidades autónomas de España a hacer lo mismo.

sexpresan colectivo harimaguada

Desmantelando los derechos sexuales y reproductivos en Canarias

Para Ana Pino, lo sucedido en el 2003 supuso “un retroceso enorme para la sociedad canaria, y eso que los servicios de aquel momento nos parecían insuficientes, apenas unas primeras pinceladas de por dónde debían ir las políticas sobre derechos sexuales y reproductivos”. Mary Bolaños recuerda la sensación de “tristeza enorme, incomprensión e indignación. Sabíamos lo que había que hacer y lo estábamos haciendo… pero nos pararon”.

Entre otras cosas, la Consejería fue dejando progresivamente sin recursos a los Centros de Planificación/Orientación Familiar (COF), a las Consultas Jóvenes, a un teléfono de educación sexual enfocado a la población joven, un centro para la atención a las ITS (infecciones de transmisión sexual), planes municipales como el que incluía el proyecto SEXSER Joven en La Laguna, campañas de sensibilización y formación, etcétera.

A partir de 2003 la Consejería fue dejando progresivamente sin recursos a los Centros de Planificación/Orientación Familiar, a las Consultas Jóvenes, a un teléfono de educación sexual enfocado a la población joven, un centro para la atención a las ITS…

Cuando todos estos servicios desaparecieron, el peso de las funciones que cubrían recayó sobre las matronas de las islas. Como indica Ana, “aunque son excelentes profesionales, no pueden hacer frente a semejante volumen de trabajo”. Menos aún cuando en Canarias contamos con 230 matronas y, según la OMS y los datos elaborados por el Informe I de Harimaguada (2018), sería recomendable que hubiese 1.314 matronas (una por cada 400 mujeres en edad fértil).

En materia educativa, la muerte del Programa Institucional Harimaguada dejó huérfanos a todos los centros escolares en los que se estaba tejiendo una educación sexual afectiva integral. Ana denuncia que la formación que se está dando ahora no está integrada en los centros, sino que viene de agentes externos y es totalmente fragmentada y aleatoria: “en un mismo instituto, puede que en primero de la ESO una organización LGTBI esté dando una charla porque la profesora es enrollada y la conoce, que en tercero de la ESO otros estén aprendiendo a colocar un preservativo… y que en otras quince aulas no estén hablando absolutamente de nada”.

Con este panorama, no debería sorprendernos que cada 1 de diciembre, Día Internacional de la Lucha Contra El Sida, los médicos alerten del aumento de diagnósticos de ITS, enumerando en orden de importancia las que consideran las causas: que los jóvenes empiezan a mantener relaciones sexuales cada vez más temprano, que no tienen miedo al contagio, que tienen relaciones con más personas… y que no hay una educación integral afectiva sexual. “Esa debería ser la primera razón que aleguen, y no la última”, explica Mary, “porque si recibes educación, puedes decidir responsablemente sobre tu vida sexual y reproductiva”. Además de integral, el modelo educativo que defiende Harimaguada se basa en formar desde lo positivo, desde la riqueza de la diversidad sexual de las personas, de entenderse como “una persona valiosa y que valore la vida, los afectos y las relaciones”… Partiendo de ese entendimiento, resulta más fácil afrontar los peligros que puedan surgir en nuestras vidas.

Campaña Salud Publica Carnaval Canarias
Campaña de prevención del Servicio Canario de Salud para los Carnavales del año 2019

Pero los obstáculos ya empiezan a atravesarse cuando el acceso a los métodos anticonceptivos es tan complicado. El sistema público de salud sólo dispensa anticonceptivos hormonales, y para el DIU, la vasectomía o la ligadura de trompas hay listas de espera de uno o dos años. La única campaña de salud pública reciente ha sido la de los carnavales del 2019, y la visión que promueve es desoladora. Con el lema “controla la fiera que llevas dentro”, el cartel anuncia un modelo de sexualidad machista y que ridiculiza tanto a hombres como mujeres: una chica domadora en minifalda debe controlar el deseo irrefrenable del que es presa el macho salvaje.

Debido a la política sanitaria, el 97,5% de las interrupciones voluntarias del embarazo (IVE) en Canarias se realizan de forma concertada en clínicas privadas de Tenerife y Gran Canaria. Para las residentes en islas no capitalinas, esto supone el primer obstáculo. La ley también establece que, tras la operación, es obligatorio que en dichas clínicas se informe a las pacientes de los centros de planificación de métodos anticonceptivos a los que pueden acudir, puesto que en muchos casos, las mujeres que abortan a edades tempranas suelen volver a hacerlo más adelante. Sin embargo, en la práctica, las clínicas no informan de nada: estos centros de planificación ya no existen, han sido desmantelados. “Ellos mismos están incumpliendo la ley”, señala Mary Bolaños, “y las consecuencias están siendo dramáticas”.

Otro de los muchos ámbitos en los que se ha debilitado los derechos sexuales y reproductivos, según recoge Harimaguada en su Informe I (2018), es el tratamiento patologizante de la transexualidad: “Te obligan a pasar por un diagnóstico de salud mental”, relata Mary, “un proceso terrorífico cuando la persona sólo quiere que la reconozcan por lo que realmente es”.

La violencia sexual en Canarias

Cuando hablamos de violencia sexual, hablamos de abusos sexuales, de acoso sexual en el ámbito laboral o en la calle o la universidad, de prostitución de personas menores de edad, de la trata de personas con fines de explotación sexual, de la mutilación femenina…

El Colectivo Harimaguada reconoce que el caso de “la manada” nos ha servido para avanzar como sociedad y para fortalecer el movimiento feminista, aunque por la repercusión mediática y las políticas públicas desarrolladas pareciera que hasta dicho caso no hubieran existido antes otras víctimas de violencia sexual.

A pesar de los muchos minutos de silencio que se dedican a las muertes de mujeres por violencia machista, el Estado no moviliza los suficientes recursos como para impedirlas

Además, recalcan que la propia víctima de la manada dijo que lo peor no había sido la violación, sino todo lo que vino después. “El sistema judicial suele producirles efectos tan dolorosos como el de la propia violación”, denuncia Mary, y Ana añade: “se sigue juzgando a las mujeres que han sufrido violencia sexual (¿a qué hora llegó, cómo iba vestida, cómo se comportaba?) en vez de a las personas que la ejercen”.

Por otra parte, a pesar de los muchos minutos de silencio que se dedican a las muertes de mujeres por violencia machista, el Estado no moviliza los suficientes recursos como para impedirlas. Harimaguada denuncia, entre otras fallas públicas, políticas de protección muy débiles, o servicios de atención a las víctimas escasos, desiguales y sin especialización, con un protocolo sanitario que muchas veces se incumple por falta de recursos y formación.

intervención del Colectivo Harimaguada

Mary nos confiesa que realizar el Informe II sobre violencia sexual, que publicaron en febrero de 2019, fue una tarea muy complicada por la falta de estudios realmente completos y rigurosos. Y si ya a nivel estatal escasea la información, en Canarias la situación es aún más descorazonadora. Todavía falta, por ejemplo, dar cuenta de muchas tipologías de violencia sexual ignoradas, como las agresiones sexuales múltiples o las producidas por medio de la sumisión química. Tampoco se dispone de datos concretos sobre cómo afecta la violencia sexual a colectivos más vulnerables: personas LGTBI, migrantes en situación administrativa irregular, mujeres con diversidad funcional, o con problemas de drogodependencia, o que no tienen hogar, etcétera.

Volviendo a casos como el de “la manada”, Mary Bolaños reflexiona que la condena a cárcel no es suficiente. Las medidas de actuación, como en todo, han de atacar la raíz del problema, una intervención en profundidad desde el punto de vista educativo y asistencial. “El abordaje no pasa sólo por lo punitivo, ni por una imprescindible reforma del código penal… Debemos combatir la falta de credibilidad, los estigmas sociales”.

Frente al machismo y las relaciones poco saludables, igualitarias y satisfactorias, Harimaguada propone revalorizar los cuidados. “Los cuidados siempre se entienden como un peso. Tenemos que defenderlos, compartirlos. Somos capaces de maltratarnos, pero también de cuidarnos y querernos. E inclinar la balanza a un lado o a otro va a depender de los valores que promueva la sociedad en la que vivimos”.

Bibliografía empleada

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Realizador audiovisual. Graduado en Comunicación Audiovisual y Periodismo por la UC3M (Madrid). Diplomado en Cine Documental por la PUCV (Valparaíso).

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