'; ; Artistas canarios exiliados durante el Franquismo - Republicanos Exiliados
artistas canarios exiliados durante el franquismo

Artistas canarios exiliados durante el Franquismo

En julio de 1936 estalla la guerra civil en España, y toda la iniciativa artística que andaba a buen paso en Canarias hace un alto en el camino. Los pinceles y las plumas se cambian por fusiles, la Escuela Luján Pérez, en Las Palmas, que representa el arte de vanguardia canario, es atacada, y Felo Monzón, uno de las principales figuras que la frecuentaba, encarcelado.

Las consecuencias para los demás artistas simpatizantes con la república serían igual de funestas. El poeta Domingo López Torres, por socialista, sería fusilado y arrojado al mar en 1937. Sus obras, pocas pero prometedoras, no verían la luz hasta cincuenta años después. El cantante y transformista Félix de Granada, por homosexual, fue perseguido y encarcelado bajo la ley franquista de Vagos y Maleantes. Y a muchos otros artistas, como a Pedro García Cabrera, Francisco Borges Salas, Juan Jaén o Juan Ismael, no les quedó otra salida que el exilio.

Sobre esta última forma de supervivencia hablaremos en este artículo. Abandonar el hogar artístico, como veremos, puede resultar en historias muy distintas, según las circunstancias personales del artista y los vaivenes de la suerte que le depare cruzar el Atlántico. El exilio a Senegal del poeta gomero Pedro García Cabrera, por ejemplo, parece sacado de una película de acción bélica.

La fuga de Pedro García Cabrera

Los primeros días del alzamiento militar de Franco, Pedro García Cabrera los pasó en Gran Canaria, entre una prisión flotante y un campo de concentración en el barrio de La Isleta. Un mes después, embarcaría desde el Puerto de La Luz en un barco de vapor apodado Viera y Clavijo, usado normalmente para transporte de mercancías y pasajeros. El barco, que ya había sido usado por Franco para trasladarse durante la insurrección de su ejército, esa vez le sirvió al dictador para desterrar al poeta y a otros 36 intelectuales de izquierdas al Sáhara. A Franco le interesaba desarticular en Canarias cualquier célula de resistencia, para así tener una tranquila retaguardia en las islas mientras durase la batalla en la península ibérica.

Barco Vapor Correo VIERA Y CLAVIJO

El campo de concentración donde fueron recluidos los republicanos se encontraba en Villa Cisneros (Dajla, Sáhara Occidental), en la estrecha Península del Río de Oro. Los presos permanecieron allí durante meses, realizando trabajos forzados y viviendo en pésimas condiciones. Los soldados que los custodiaban eran también canarios y simpatizaban con sus ideas, pero estaban vigilados a su vez por mercenarios saharuis pagados por Franco. Llegados a marzo de 1937, sólo quedaban 23 de los 37 presos originales: los demás habían ido siendo trasladados para presentarse ante un tribunal militar que, en muchos casos, se resolvía con fusilamiento.

La suerte llegó cuando, en un descuido de los mercenarios nómadas (tuvieron que ausentarse para neutralizar un conflicto fronterizo), los soldados canarios aprovecharon para trazar un plan de huida en conjunto con los presos. La vía de escape, como no podía ser de otra manera, fue el mismo barco de vapor con el que habían llegado, el Viera y Clavijo. En la madrugada del 14 de marzo, consiguieron embarcar y poner rumbo a la colonia francesa de Dakar. Navegaron tres días a toda máquina por rutas marítimas alternativas, con la ametralladora apuntando al cielo en todo momento por miedo a un ataque aéreo. Al divisar las costas senegalesas, izaron una bandera española a la que cambiaron la franja roja inferior por el vestido morado de una pasajera.

Pedro García Cabrera describió este épico exilio en su poema Luna Nueva, que forma parte del libro el Romancero Cautivo:

Y llegó la medianoche
con un fusil en la mano.
De las tiendas de campaña
nervios de metal brotaron
poniendo en pie libertados
y sueños aherrojados.
Los soldados y nosotros,
como labios contra labios,
sorbíamos la aventura
de luz y de zumos agrios.

[…]

Y al calor de los fusiles
tripulantes y soldados
van moldeando una aurora
por aguas del mar abajo.
Y la bandera española
vuelve a tener su morado.
Dakar, orilla caliente,
ceja negra, firme trazo,
arranca al fin los grilletes
de veintitrés deportados.

Tras apenas dos meses en Dakar, García Cabrera emprende el viaje hacia Marsella (Francia), desde donde al fin ingresaría de vuelta en España para alistarse a las tropas republicanas.

Venezuela, la principal candidata

Pedro García Cabrera fue capturado y encarcelado, el bando nacional ganó la Guerra Civil y España entró en la crisis económica de la posguerra. La falta de medios y la represión franquista fueron un golpe certero a la vida cultural del país. Para miles de canarios, la opción de exiliarse surge antes o después como la más tentadora, y Venezuela se convierte sin duda en la principal candidata.

¿Qué le ofrecía Venezuela a los artistas? Entre los años 40 y 50, el país sudamericano estaba sumido en otra dictadura, la de Marcos Pérez Jiménez, y la vida cultural apenas le estaba reservada a una reducida élite social. Sin embargo, a pesar de todo, la producción de petróleo le otorgaba una cierta estabilidad, y sí que había opciones de ver y mostrar importantes obras de arte en el Museo de Artes Plásticas de Caracas, en galerías comerciales o en grandes colecciones particulares.

En Venezuela se exiliaron muchos pintores de las islas, como Antonio Gallardo, Pedro González, Eduardo Gregorio o Antonio Torres. Pero también escultores como Francisco Borges Salas, que acabó en el país sudamericano por accidente.

El exilio de ida y vuelta de Borges Salas

Escultura La Fecundidad Francisco Borges Parque García Sanabria

Con 36 años, Francisco Borges Salas trabajaba como profesor en la Escuela de Artes Gráficas de Tenerife, hasta que las tropas rebeldes le destituyeron durante la Guerra Civil y a su hermano Miguel lo metieron preso.

En 1941, ambos embarcaron hacia Estados Unidos. El plan era hacer una primera parada en Cuba, pero antes de llegar a la isla, la Armada Imperial Japonesa bombardeó la base naval de Pearl Harbor y el barco en el que iban los hermanos Borges se desvió hacia Venezuela. Allí, por este desafortunado incidente, por haber estado en el momento y el lugar equivocado, se quedarían por veintiún años.

En Caracas, las cosas marcharon muy bien para su producción artística. Pintó y dibujó carteles y murales, y realizó esculturas para el Ministerio de Sanidad. En 1962, por problemas de salud, decide volverse a Canarias. Lo hace como “un caracol recóndito, ensimismado, contenido, que no quiere saber de nada ni de nadie, ni de él mismo”, según la ensayista María Rosa Alonso. De hecho, antes de su des-exilio, destruye gran parte de su obra por sentirse deprimido e insatisfecho. Detesta el ruido y la gente, y se despierta de madrugada para pintar en el mayor silencio posible. Durante diez años, no da muchas muestras de su existencia. Ni siquiera sus vecinos sabían que era él quien había creado “La Fecundidad”, la mujer esculpida en la fuente central del Parque García Sanabria. La escultura tardó en salir a la luz veinte años, por ser considerada “inmoral” por los nacionales en 1938.

El exilio permanente de Juan Jaén

monumneto simón bolívar garachico

El escultor grancanario Juan Jaén, al contrario que Borges, sí que hizo patria en Venezuela. Llegó hasta allí por tropiezos ideológicos con el franquismo, con una madurez artística que le mantuvo alejado de las tendencias venezolanas del momento, y pasó el resto de su vida en Caracas.

Durante un tiempo, convivió en la misma casa con el pintor majorero Juan Ismael, uno de los mayores exponentes de la pintura surrealista canaria, que había tenido que huir de España cuando descubrieron sus vinculaciones con la masonería. Para colmo, esa casa que los dos habitaron, había sido previamente el estudio del escultor y ceramista grancanario Eduardo Gregorio, otro exiliado más.

Juan Jaén, que mantuvo una buena relación con la colonia canaria en Caracas, quiso ofrecer una muestra de cariño a su tierra natal, y también de agradecimiento a su país de acogida, realizando una escultura de Simón Bolívar en 1970, que hasta hoy podemos visitar en Garachico. “El libertador”, además de haber sido decisivo en la historia de Venezuela, tenía ascendencia ligada a este puerto del norte de Tenerife. Aquella sería la primera estatua de Simón Bolívar en España, y el primer monumento de muchos que esculpió Juan Jaén para las calles y plazas de Canarias (por ejemplo, Francisco de Miranda en Puerto de la Cruz, Juan Francisco de León en Valverde, Saulo Torón en Las Palmas…), poniendo así varios granitos de arena para la confraternización entre ambos territorios.

Mercedes Pinto, la que nunca estuvo

La escritora y periodista tinerfeña Mercedes Pinto no se exilió del Franquismo porque ya lo había hecho antes, durante la dictadura de Primo de Rivera. En aquel entonces, en 1924, Mercedes se ganó la enemistad del dictador por hacer una charla en defensa del divorcio como “medida higiénica” y pedir reformas que apoyaran a las madres solteras. Sus amistades con los masones se enteraron de que “se me iba desterrar a Fernando Poo [actual Bioko, Guinea Ecuatorial] y entonces, con pasaportes falsos logré salir de España y dirigirme a Uruguay”.

En su nueva casa, Pinto continuó su desarrollo profesional en el periodismo y la literatura sin dejar de lado el activismo feminista y republicano. Con la llegada de la Segunda República, el doctor Gregorio Marañón la invita a volver a España, pero la vida de Mercedes, que en ese momento hacía una gira teatral por Latinoamérica, había levantado muy altos vuelos.

Y por fin, cuando quiso regresar, ya no pudo. La Guerra Civil primero, y luego la Dictadura, fueron motivos suficientes para reafirmarse en el exilio voluntario, del cual ya era una experta. Pese a mantener contacto con los exiliados republicanos en Cuba y México, Mercedes Pinto sólo volvió a su isla natal una vez, en 1953, por muy poco tiempo, para participar en un ciclo de arte contemporáneo en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife.

El exilio interior

Las consecuencias del franquismo en el desarrollo cultural de las islas es algo que nunca podrá medirse. La huella que dejó la dictadura en las vidas personales de los exiliados es también una huella imborrable y cruel en la historia del arte canario.

Por evidente que parezca, hay que recordar también que para muchos de los que no se fueron, o que lo hicieron por muy poco tiempo, la situación fue terrible. A Pedro García Cabrera, la falta de libertades creativas, sociales y políticas le hizo perder el rumbo en ciertos momentos:

Y, ahora, han sido tantos los silencios
que he cruzado en voz baja, tantas letras
de viejos silabarios me han mentido
sirenas, tantas noches desplegaron
estandartes de frío en mis vigilias,
que ya no sé en qué sueño me he dejado
el santo y seña para dar conmigo.

Tan peligroso podía ser el exilio a Venezuela como el llamado “exilio interior”, es decir, ser silenciado por el régimen y desplazado de toda actividad artística. Pedro García Cabrera le suplicaba al mar que lo rodeaba (símbolo de libertad en su poemario) que no dejara naufragar su espíritu creador. El arte alimentaba la esperanza del poeta, y la esperanza lo mantenía vivo a él, como deja claro en su poema A la mar fui por mi sueño y en tantos otros:

Soñaba con un mundo sin traiciones,
que no me tase el precio de mi hambre
ni me racione afectos ni palabras,
que no me despilfarre en latidos inútiles,
que no insulte los campos con trincheras
ni nos recuerde que manamos sangre.
En medio de mi sueño,
toda la sal del mar la sentía en mí mismo
cantando como un pájaro.
Si ahora os lo cuento al levantarme
es para que suceda y se haga carne un día
por montañas y valles y ciudades
aquí y en los planetas adonde el hombre llegue.

Con la mano en la mar así lo espero.

Bibliografía

Finalmente, si te ha gustado el artículo y quieres que sigamos «alegando» sobre estos temas, visita la página de nuestro proyecto y contribuye con una donación.

Realizador audiovisual. Graduado en Comunicación Audiovisual y Periodismo por la UC3M (Madrid). Diplomado en Cine Documental por la PUCV (Valparaíso).

1 Comentario

Deja una respuesta

Your email address will not be published.