Entrevista | Théo Court y José Alayón

El director y cineasta, Théo Court, y el productor y director de Fotografía, José Alayón, nos hablan en esta entrevista sobre Blanco en Blanco. La película, coproducida por El Viaje Films y ambientada en la provincia chilena de Tierra del Fuego, se proyectará, por primera vez en toda España, mañana, 23 de julio, a las 20:30 horas en el Cine Víctor, en Tenerife. El viernes, 24 de julio, será el turno de Gran Canaria en los Multicines Monopol.

¿Qué historia cuenta Blanco en Blanco?

Court: Es la historia de un fotógrafo que llega a un inhóspito lugar lejano llamado Tierra del Fuego, al sur de Chile. Este fotógrafo es contratado para sacar la foto del matrimonio de Mr. Porter, un gran latifundista, con una niña. Entonces, el personaje llega a tener una especie de obsesión por captar el último instante de inocencia y de pureza de esa niña antes de ser corrompida por Mr. Porter, o por su unión, más bien. A partir de ahí, el personaje es castigado de algún modo por esta microsociedad y cae en una espiral de decadencia y termina trabajando para el poder como fotógrafo y acepta la amoral establecida en ese espacio.

¿En qué contexto sucede la historia?

Court: En la colonización de Tierra del Fuego, que empezó en 1890 y tanto y terminó en 1920 con un genocidio sobre el pueblo Selknam, donde exterminaron a todo el pueblo aborigen originario de allí. En 15 años mataron a 5.000 personas como si fueran animales.

Court: El trayecto al Teide al final de la película le da una carga atmosférica de wéstern

En el trasfondo de la película, el deseo de posesión parece una constante.

Alayón: Sí, la idea era contraponer el deseo del artista por poseer de alguna forma con el deseo del burgués de poseer también el territorio. Era como una forma de hacer que luchen esas dos cosas.

Court: El personaje es castigado por sacar una fotografía “artística” a la niña y el dueño de esas tierras, que es quien se va a casar y va a tener, evidentemente, relaciones con esa niña no es castigado. Lo ampara la institucionalidad, en este caso, el matrimonio.

Como cineastas, ¿estar detrás de la cámara les coloca en una posición de poder ante la realidad representada?

Alayón: De alguna forma ese juego está presente. El fotógrafo está intentando capturar el momento, así que hay algún tipo de símil con lo que hacemos nosotros. El cine es así y, como cineasta, debes saber que estás en una posición de poder ante lo que estás firmando. El que no es consciente de eso, de alguna forma es peor cineasta.

Court: Sí, creo que la situación de poder de las imágenes tiene tal fuerza y tal autorepresentación que manipula los discursos, tergiversa la realidad y eso es algo que la película quiere exponer.

Alayón: Se habla, sobre todo en el formato documental, de la realidad. Eso no existe, cada vez que decides un encuadre, un lugar, una hora del día, a quién vas a filmar… Es un construcción. No existe una realidad filmada.

¿Qué tal la experiencia de rodar en Tierra del Fuego?

rodaje blanco en blanco

Alayón: Nosotros decidimos filmar en Tierra del Fuego, la última isla que está al final del continente americano. Es una isla muy grande y está dividida entre Chile y Argentina. La mitad argentina está bastante habitada, tiene ciudades, universidades… pero en la mitad chilena no hay casi nada. Solo hay dos pueblos: uno se llama Porvenir y otro Cerro Sombrero.

Elegimos un lugar súper alejado de la población, con las complicaciones técnicas y logísticas que eso conlleva. Pero creo que todas esas complicaciones de ir al final del mundo a filmar, con un frío terrible, le vinieron bien a la atmósfera de la película. Yo, que hice la foto, también creo que una gran parte fue la luz de ese lugar. No había muchas horas de luz, pero las que habían eran alucinantes. Lo complicado que tenía filmar allí es que había muy pocos espacios de alojamiento, así que teníamos que compartir siendo un equipo grande y estábamos en lugares separados, por lo que perdíamos mucho tiempo en movernos y teníamos muy pocas horas de rodaje. Pero creo que todo lo malo después se recuperaba, ya que era mucho más fácil conseguir imágenes potentes.

También rodaron en Canarias, aunque la historia de ambienta en Tierra del Fuego. ¿Cómo fue encajar paisajes tan dispares?

Court: Teníamos mucho miedo al comienzo, pero luego lo integramos favorablemente. La idea de demostrar esa explosión de realidad que hay en el trayecto al Teide justamente al final de la película, que serán los 20 minutos finales, le da una carga atmosférica de wéstern. También demostraba que todo ese mundo derretido, toda esa penumbra, de alguna forma se explicitaba a nivel de luz.

Alayón: Y, aparte de eso, muchos interiores se hicieron aquí. Creo que quizás eran las secuencias más frágiles y complicadas dramáticamente, y pudimos dedicarles tiempo. Mientras en Tierra del Fuego teníamos muy poco tiempo para filmar, aquí teníamos bastante más y esas secuencias más complicadas de puesta en escena estuvieron muy bien.

Court: Sí, estábamos más cómodos, sin frío.

Alayón: Sí, creo que hubiera sido muy difícil hacer esas escenas en condiciones tan adversas. mientras que aquí trabajamos en esa idea de trabajo de estudio que ya se ha perdido. El gran cine se hizo en estudio por algo, porque había una especie de cotidianeidad obrera de ir todos los días, tomarte tu cafecito, trabajar, concentrarte… y creo que es una forma muy interesante de currar.

Alayón: Tengo muchas ganas de poner la película aquí en Tenerife y sentir a mi gente

¿Cómo ha sido la experiencia de resulta premiado en grandes festivales?

Court: Muy bonita. Ha servido para que la película siga caminando y siga viajando y visibilizándose, que al fin y al cabo es lo más importante de una película, que encuentre un lugar, que se posicione en algún lado y, evidentemente, estos premios te ayudan a conseguirlo. Estos festivales permiten dejarla volar, mostrarla y que no quede en el olvido.

Alayón: Yo tengo sensaciones contradictorias porque, claro,la película venía muy arrancada y ahora que era el momento de estrenar. El estreno iba a ser en marzo y no se pudo hacer por el Covid, así que me quedó la sensación de que se paró algo que empezaba a volar y que se cortó de golpe, y ahora vamos a ver qué es lo que ocurre.

Mañana es el preestreno en el Cine Víctor. ¿Qué sensaciones tienen?

Alayón: Yo tengo muchas ganas de poner la película aquí en Tenerife. Es una de las cosas que siempre piensas, ¿no? Sentir a tu gente, a tu familia, a tus amigos… La gente de aquí que vea la película y se sienta transportada. Tengo ganas, el Cine Víctor es donde estrené yo mi primer corto. Es un lugar que para mí es muy simbólico y muy bello, a ver qué tal.

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