Halloween dia de finaos

¿Qué eso de Halloween? ¡Día de Finaos y Ranchos de Ánimas!

Halloween es un festejo que ha llegado a las calles de Canarias principalmente por el influjo del cine. Parece que a los miembros más pequeños de las familias les apasiona esta celebración, en la que se disfrazan de fantasmas, brujas, esqueletos, vampiros y un sin fin de cosas más. El objetivo es llenarse de azúcar la sangre y, por supuesto, pasarlo bien siguiendo un modelo que recibimos tras la pantalla. Pero, ¿hay un Halloween a lo canario? En este artículo te contamos cómo se celebraba tradicionalmente el Día de Finaos en Canarias y qué son los Ranchos de Ánimas. ¿Cuántas veces, un 31 de octubre, hemos oído eso de “nada de Halloween, los finaos de toda la vida”? Pero, ¿qué eso de los “finaos”? Esa referencia a “de toda la vida” no está tan clara, ¿o sí?

Celebración del Día de Finaos en Canarias

Está claro que finaos hace alusión a finados, es decir, muerto o difunto. Cada 1 de noviembre sabemos que hay un día festivo: el día de Todos los Santos. Sin embargo, muchos no sabemos si -al margen de limpiar y enramar las tumbas en el cementerio y poner alguna que otra velita- ese día o el anterior se hacía algún acto especial, tipo Halloween, pero a lo canario. Y sí, mira tú por donde, el Día de Finaos era en Canarias -al menos en las áreas rurales- un día especial en el que se reunía la familia y se compartían historias de aquellos cuya vida había llegado a su fin.

Las descripciones de celebración nos llegan en su mayoría de trabajos que se han realizado en colegios, como el CEIP San Juan y CEIP Félix Santana en Gran Canaria, y el CEIP Carmen Álvarez de La Rosa en Tenerife, aunque seguramente han sido más los centros educativos que lo han trabajado. Por otro lado, las referencias también las encontramos en relación a estas islas capitalinas y no al resto de islas, de las que desconocemos si se hacían -o aún perduran- celebraciones por este día.

“¿Hay santos?” Y si la respuesta era afirmativa, se les daba a los niños y niñas castañas, almendras, higos pasados o algún otro fruto seco

Las fuentes consultadas coinciden en apuntar que hace varias décadas lo normal era acudir en la víspera del 1 de noviembre a casa de la mujer más anciana de la familia. Ella contaba anécdotas de sus antepasados y seres queridos ya fallecidos, haciendo partícipes al resto de sus familiares de una memoria que así pasaba a ser colectiva. Un árbol genealógico imaginario, podríamos decir, y que permitía mantener vivo el recuerdo de aquellos que alguna vez formaron parte de la familia que ese día se reunía. Por supuesto, adornar las tumbas de los seres queridos y poner velas en las casas por su memoria forma parte también de esta tradición que innegablemente tiene fuertes lazos religioso-litúrgicos.

dia de finados canarias
Fuente: MDC Multimedia ULPGC

Se cuenta que durante la velada se comían castañas asadas, almendras, nueces e higos tunos o pasados y se bebía vino dulce y anís. En algunos municipios rurales, esa mañana de la víspera los niños y niñas tenían por costumbre ir de casa en casa. Llamaban a la puerta y, cuando les abrían, preguntaba si allí habían santos. “¿Hay santos?” Y si la respuesta era afirmativa, se les daba a los niños y niñas castañas, almendras, higos pasados o algún otro fruto seco. Vamos, algo que nos recuerda bastante a Halloween pero sin toda esa parafernalia de Hollywood y con menos dosis de azúcares.

Se cuenta, también, que por algunos pueblos pasaban los Ranchos de Ánimas, grupos de música tradicional que cantaban por los difuntos. En Gran Canaria se conservan los Ranchos de Ánimas en Teror, la Aldea y Valsequillo, donde en los últimos tiempos se están realizando grandes esfuerzos para mantener viva esta tradición parte del patrimonio cultural de dichos lugares. En otros pueblos, pasaban rondallas. No obstante, también hay quien apunta que ese día ni se bailaba ni se cantaba en honor a quien ya no estaba. Era, por tanto, un día de respeto y recogimiento. Evidentemente, entre islas e incluso dentro de las islas, hay diferencias en la manera de vivir esta fecha del calendario.

Ranchos de Ánimas en Canarias

Los Ranchos de Ánimas eran -y aún son- unas agrupaciones compuestas por un grupo de entre quince a veinte hombres que cantaban por los almas de los difuntos. Aún se conservan en las islas orientales, sobre todo en Gran Canaria, siendo los de Lanzarote y Fuerteventura Ranchos de Pascua.

Estos hombres recorrían las calles yendo de casa en casa en la víspera de la celebración del día de Todos los Santos y Día de Finados. Diversas fuentes también apuntan que continuaban sus salidas durante el mes de noviembre y hasta llegada la Navidad, de ahí que también se hable de Ranchos de Pascua. No obstante, con el tiempo y dado el carácter más feliz de sus cánticos por estas fechas, muchos ranchos terminaron centrándose únicamente en esta última celebración. El objetivo de estas salidas era recaudar fondos, que originalmente iban a parar a las parroquias, en la que se encargaba una misa en memoria de los difuntos del pueblo. De las descripciones más ilustrativas de los Ranchos de Ánimas encontramos la siguiente, que reproducimos de manera literal:

Van de casa en casa, en la noche de todos los Santos y el día de Finados, con objeto de allegar recursos para hacer la novena a las ánimas. Más que día de finado parece un carnaval: armados de guitarras, bandiolas, panderetas, castañuelas, sonajillas y triángulos, van de vecino en vecino improvisando y componiendo la letra conforme al objeto que se proponen con el canto -con un tono y aire especial y característico- para dedicarlo al Señor, la Virgen, santos, Ánimas, o bien a las familias que tienen parientes en América o a las muchachas y mozos por encargo de sus novios y novias, o unos a otros de los presentes, pues es de cortesía devolver al favorecido la cantiga; cortesía que se paga a poca costa, pues su precio corriente es el de una fisca. El trecho que media entre las casas, lo recorren tocando y cantando malagueñas con grandísima animación, pues el vino se les brinda en las casas con gran profusión. La cantiga consta de dos partes: una copla, que lleva la voz; y la otra la corrida que cantan a corro.

Bemencourt, 1985, pp. 243-244

Así, podemos identificar el rancho como una manifestación cultural muy arraigada a la religiosidad popular en la que se canta por el alma de las Ánimas (principalmente) a cambio de limosna. La agrupación, en la víspera del Día de Finaos en Canarias, recorre las calles de su municipio yendo por las casas por las que han recibido encargo -y limosna- por la cántiga a sus muertos.Si escuchamos el repertorio de los ranchos de Ánimas que aún se conservan, notamos enseguida el carácter lúgubre y monótono de su canto. Hay un solista, o cantor “de adelante” y un coro.

Las personas estudiosas de los ranchos de ánimas, apuntan que el repertorio de los mismos es abierto, dado de que -a pesar de hay cantos religiosos definidos- hay un amplia cancha para la improvisación. A grandes podemos dividir los cantos en dos tipos: (1) los que se dedican, en general, a las ánimas y en los cuales se advierte de las penas del purgatorio y del potencial poder del pago de la limosna y la oración para salvar sus almas; y, (2) los que se dedican a una o varias personas concretas, en los que se canta mencionando a quién va dirigido el canto y la persona que hizo el encargo y pagó por ello; aunque -según la tradición del lugar- se menciona o no a los difuntos por cuya alma se ha encargado el canto.

La transmisión oral de los cánticos -que evidentemente se modifican con la sucesión de salidas y con el paso de los años- hace que prácticamente los textos escritos que encontremos hayan sido copias manuscritas de los propios rancheros, transcripciones realizadas por familiares y/o investigadores o reproducciones tomadas de las grabaciones disponibles. Y es que debemos considerar sobre todas las cosas que se trata de una tradición esencialmente oral donde, además, el vínculo de pertenencia familiar en generaciones de rancheros también está fuertemente presente. Pero cabe preguntarnos, ¿y de dónde viene esta tradición? ¿De dónde surge?

A falta de estudios más profundos y concluyentes se mantiene la teoría de que los Ranchos de Ánimas estaban integrados -en su origen- en las Cofradías de Ánimas. Éstas tenían como actividades principales participar en entierros, misas, administrar propiedades y -por medio de los ranchos- recaudar fondos. Esta tradición de carácter religioso hunde sus raíces en las antiguas culturas paganas del Mediterráneo y por ello es común encontrar grandes semejanzas entre los ranchos canarios y algunos de España (sobre todo con los de Murcia, Galicia, Andalucía y Extremadura), así como algunos de Portugal y de otras partes del Mediterráneo. Asimismo, se destaca su influencia árabe. La teoría más extendida es que fueron los frailes franciscanos y/o quizás también dominicos los que introdujeron esta tradición en las islas poco después de la conquista, a finales del siglo XVI o principios del siglo XVII. Precisamente, se identifica la influencia de estas órdenes mendicantes en las estructuras de versificación y en la base de la música (litúrgica católica), que son comunes -como ya apuntamos- con otras zonas de la Península, pero que también se diferencian de éstas por el uso en Canarias de otro tipo de compases, de instrumentos musicales y de un ritmo percusivo bastante notable que hace destacar el influjo, también, de la lírica popular.

No se sabe bien por qué, alrededor del siglo XVIII, los ranchos finalmente se separan de las Cofradías y mantienen su actividades de manera independiente, ya hablemos de ranchos de Ánimas o ranchos de Pascua. Tampoco se sabe muy bien por qué -después de los siglos XVIII y XIX- han ido paulatinamente desapareciendo en todas las islas. Se cree que, posiblemente, fueron varias disposiciones de la Iglesia Católica las que causaron tal desaparición. De entre estas disposiciones se menciona -como la más importante- la prohibición de tocar en las iglesias música profana; un veto impuesto por el Papa Pío X en 1903 que se hace efectivo en Canarias en 1947 por el Sínodo Diocesano de Canarias.

Con todo, parece ser que esta manifestación músico-religiosa se mantuvo en todo el Archipiélago durante largo tiempo. Ya casi en periodo de extinción, estas agrupaciones aún están visibles en los municipios grancanarios de Teror, la Aldea y Valsequillo; lugares en los que se está realizando un gran esfuerzo de reivindicación y puesta en valor de este patrimonio cultural.

Conclusión: este Día de Finaos a cantar por las Ánimas y a comer castañas

Pues sí, parece que esa expresión de ¡los finaos de toda la vida! tiene su sustento empírico aunque algunos lo hayamos desconocido hasta ahora. Podría ser una buena excusa para asar unas ricas castañas eso de ir a casa de la abuela, la madre o la tía para recordar épocas pasadas y reír con anécdotas graciosas. Igual no todo tiene que ser tan lúgubre en el día de los muertos… Al final, puede que del sincretismo entre el Halloween hollywoodiense y «los Finaos de toda la vida» amenizado por un rancho de Ánimas salga un evento, cuanto menos, “interesante”.

Recursos bibliográficos

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