'; ; Juan Espino ✅ Luchador canario | Lucha Canaria | Laamb | MMA
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Todas las luchas de Juan Espino

Juan Francisco Espino Dieppa (Gran Canaria, 1980) es uno de los mejores deportistas de la historia de Canarias. Su trayectoria es de lo más insólita, no sólo por su palmarés sino por su afán de explorar todas las facetas de un mismo deporte. Juan tiene algo de viajero del Romanticismo, siempre introduciéndose en otras culturas, apropiándose de nuevas técnicas y perfeccionando un estilo de lucha propio, más personal, más libre.

Lo que mejor domina es la modalidad de agarre (grappling, en inglés), es decir, sin golpes. No sólo lo digo yo; me avalan sus seis títulos como campeón del mundo y cinco como campeón de Europa. Ahora acaba de ganar en la UFC de Estados Unidos, considerada como la NBA del mundo de las artes marciales mixtas (o MMA). En ésta sí, con algún que otro puñetazo. Tampoco conviene olvidar que, por el camino, se convirtió en una estrella nacional del deporte en Senegal. Sea donde sea, en cualquier combate, Juan reconoce que continúa haciendo “una lucha canaria camuflada”.

Juan Espino en la Lucha Canaria: El Trota II

Juan descubrió la lucha canaria a temprana edad. El deporte fue como un salvavidas para un niño que se había criado en el campo con su madre y que sufrió bullying al llegar a Las Palmas. En los terreros vio aumentar su vida social y su autoestima, y en paralelo, su destreza como luchador.

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Con solo 24 años, Juan consiguió erigirse como el rey de los bregadores, o “puntal A”. Pese a todo, no tardó mucho en desencantarse del deporte. Tras una grave lesión de rodilla, las federaciones no hicieron nada por ayudarle a recuperarse y, al mismo tiempo, Juan se dio cuenta de que su potencial técnico empezaba a tocar techo en las islas. El principal problema de la lucha canaria, según él, es su poca apertura al cambio. Para Juan, un deporte que no evoluciona ni se nutre de otras modalidades corre el riesgo de estancarse en una mera exhibición folclórica que sólo interese a los más chovinistas. “Tenemos la fea costumbre de pensar que nuestra lucha es la mejor”, aseguró al periódico Marca, “pero técnicamente no tenemos nada que hacer contra la libre olímpica, la grecoromana o la senegalesa”.

En 2014, en un reportaje de Kimedia Audiovisuales, el deportista de lucha senegalesa Abdou Diouf reconoció: “he viajado mucho y he tenido muchas experiencias, pero la lucha canaria es la más parecida a la senegalesa de las que he visto”. La mayor diferencia podría ser que la africana es más libre, con menos reglas o interferencias de los árbitros. Quizás esa fue una de las razones que motivó a Juan para viajar hasta allí.

Juan Espino en la Lucha Senegalesa: El León Blanco

La lucha senegalesa (o Laamb) es el fútbol de Senegal. El deporte nacional. Nació hace varios siglos como un entretenimiento de los jornaleros cuando terminaban de trabajar en el campo. En la actualidad, un combate de alto nivel puede disputarse en estadios de 60.000 localidades, seguido a su vez por millones de espectadores en televisión. Se mueve mucho dinero: los ganadores pueden llevarse hasta 200.000 euros por enfrentamiento, sin contar con la parte que se embolsa la empresa promotora.

Masse Dial se inició en esta lucha desde pequeño, como todos los demás allí. Es el sueño de cualquier niño de barrio: ser rico y famoso, un mbeurkatt (luchador, en la lengua wolof) admirado por todos. En 2006, Masse tuvo que embarcarse en una patera que le llevó a Gran Canaria. Allí empezó a trabajar en los campos de piña y, un día, por casualidad, descubrió un terrero en el que se celebraba un torneo de lucha canaria. Poco después, Masse conseguiría ser aceptado como un bregador más en el Unión Sardina, y fue en dicho club donde conoció a Juan Espino. De esta manera se inició el grancanario en las mañas del laamb.

En su primer viaje a Dakar, Juan recibió varias ofertas de entrenadores senegaleses. Tres años después, obtendría la licencia para competir allí, convirtiéndose en el primer extranjero de la historia en conseguirlo. En 2011 libró su primer combate profesional. Su victoria fue aplastante. Cuatro meses después luchó por segunda vez y derribó al contrincante como si fuese un muñeco de trapo. Todo el país ya tenía la mirada puesta en el canario.

El famoso anuncio de Kalise que protagonizaba Andrés Iniesta era distinto en Senegal: mostraba a Juan, de pie, en taparrabos, con mirada fiera y un nombre de guerra: “El León Blanco”. Aquel año, el helado arrasó en ventas. Espino dice que no le estimulaba tanto el dinero en Senegal, como ser parte de un auténtico fenómeno de masas. Al llegar al aeropuerto, cientos de personas se agolpaban para recibirle, y por la calle apenas podía caminar. Pese al choque cultural, Espino no tardó en sentirse en su salsa. Adoptó un lema: “amul ragal” (“no hay miedo”, en wolof). Como los demás luchadores, tenía un consejero espiritual, o “marabú”, al que acudía antes de luchar. El ritual consistía, entre otras cosas, en bañarse en agua con conjuros y hierbas secretas, y en vestirse con amuletos que le protegerían de las maldiciones. Al término de cada combate, Juan festejaba el triunfo bailando una danza local a ritmo de tambor. De esta forma, el León Blanco batió récords en su paso por Senegal: ocho victorias y ni una sola derrota.

Juan Espino en las Artes Marciales Mixtas: El Guapo

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El Juan actual, de 38 años, el que conocemos mientras se escribe este artículo, es un héroe de las artes marciales mixtas (MMA). A finales del 2018, consiguió el mayor honor de esta disciplina: ganar un combate de la UFC, algo que ningún español había conseguido hasta la fecha.

También es una cara conocida en Estados Unidos. En la televisión nacional se emite un reality show con cientos de millones de espectadores llamado “El luchador definitivo” (The Ultimate Fighter). En el programa, Juan convive con otros luchadores de élite de la UFC en una casa en Las Vegas. Podemos asistir a cómo los participantes entrenan, compiten… y, como no podía ser de otra forma en un show de este género, también los vemos lidiar con tensiones cotidianas que la magia del montaje convierte en auténticos melodramas.

A diferencia de la lucha canaria, que se resuelve desestabilizando al contrincante, las MMA pasan necesariamente por herir al adversario. El deporte tiene cierto rechazo social por su alto grado de violencia, aunque para Juan «hay otros mucho más peligrosos, como la Fórmula 1 o el motociclismo, ya que el número de personas que han perdido la vida en estas disciplinas es abismal comparado con las MMA».

Comparado con el campeón de laamb, o con aquel puntal A del archipiélago, el Juan de ahora parece otra persona. Ha perdido mucho peso para adaptarse al nuevo estilo de lucha, y además luce el peinado y la barba de moda. De ahí su nuevo apodo: “El Guapo”.

Juan Espino en todas las luchas

“A mí me gusta que me llamen Juan. O Juanfra”, comentaba en una entrevista en Vodafone yu. En la misma entrevista, Juan reconocía que no es el único bregador canario que haya salido a luchar fuera de las islas. De hecho, resulta habitual que los de mayor nivel practiquen diferentes modalidades. Lo extraordinario del caso de Espino es que sus escapadas no han sido anecdóticas, sino el rasgo esencial de toda su carrera deportiva:

  • En Corea del Sur, en 2003, estuvo dos meses aprendiendo de la Lucha Ssireum, siendo el único extranjero en hacer la pretemporada allí con un equipo profesional
  • En 2004, aprendió Jiu Jitsu en una de las mejores escuelas de Río de Janeiro, se convirtió en cinturón negro y ganó varios títulos en combates
  • En 2010, fue campeón europeo en Luchas Celtas, en León
  • También en la Lucha Gouren, en la Bretaña Francesa
  • En la Lucha Leonesa, campeón del Primer Corro Europeo
  • En 2012 y 2013, campeón de España en Sambo, en Gijón
  • En 2013, participó en la copa del mundo de Kabaddi, en la India, siendo distinguido como el jugador más valioso de la competición
  • El mismo año, en Rumanía, ganó el torneo europeo de Lucha Tártara.

Juan Espino es, en esencia, el luchador de cualquier lucha.

Bibliografía empleada

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Realizador audiovisual. Graduado en Comunicación Audiovisual y Periodismo por la UC3M (Madrid). Diplomado en Cine Documental por la PUCV (Valparaíso).

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