industria algodonera en canarias

La industria algodonera en Canarias: brecha salarial y menor presencia de la mujer

Es difícil que en el imaginario actual, plagado de nuevas tecnologías, ciencia y redes sociales, exista la idea de que en el pasado reciente hubo una industria algodonera en Canarias. No solo existió, sino que supuso el cambio de usos y costumbres en las Islas, debido a la mejora de infraestructuras y servicios en las ciudades del territorio insular, siendo el sustento de muchos de nuestros antepasados. La prueba de ello se encuentra en un fondo documental prácticamente olvidado, ubicado en el Archivo Histórico Provincial de Tenerife.

La industria algodonera en Canarias

En el siglo XVIII comenzó la industria algodonera en España, más concretamente en Cataluña, donde arrancó como una evolución del sistema de importaciones y exportaciones. Pues, desde esta Comunidad Autónoma se enviaba gran cantidad de tejido a las colonias en América del Sur. En esta zona de España se estrenó esta industria con las fases del estampado y tejido, adoptando, en una etapa tardía la fase del hilado.

A mediados del siglo XX el Estado Español propugnó y estableció los ensayos convenientes en varios puntos de la geografía española, entre ellos, Canarias, con el fin de liberarse de la importación de esta fibra.

En lo que concierne al territorio insular, aunque se conocieran y existieran plantas de algodón aisladas en diferentes puntos de las Islas, el cultivo de algodón propiamente dicho tuvo lugar en 1947, cuando el Servicio Nacional de Algodón inició unas plantaciones de ensayo a pequeña escala en la isla de Tenerife, con unas parcelas en Santa Cruz, La Orotava y Güímar. Los resultados que se obtuvieron de este sondeo animaron a declarar la zona de Canarias apta para el fomento del algodonero. El 26 de febrero de 1948 la duodécima zona algodonera del servicio nacional de algodón se presenta a concurso por el Consejo del Instituto de Fomento de la Producción.

Algodonera de Canarias S.A. apostó, en un principio, por tantear el cultivo en todas las Islas. Sin embargo, Planalgo, al tener menor capacidad económica, se centró en las islas orientales.

Mientras se resuelve dicho procedimiento, se permite a las entidades interesadas (Algodonera de Canarias S.A. y Planalgo) la cooperación entre ellas durante el régimen transitorio establecido hasta la resolución del concurso. La primera, con un capital considerable, apostó, en un principio, por tantear el cultivo en todas las Islas. Sin embargo, la segunda, al tener menor capacidad económica, se centró en las islas orientales.

Esta situación colaborativa de ambas empresas ocasiona una serie de inconvenientes: el retraso de las siembras, lo que en muchos casos provoca un escaso éxito, con el consiguiente descrédito del cultivo; además, las campañas propagandísticas en prensa de las entidades aspirantes desorientan a los agricultores.

Finalmente, gana dicho concurso la empresa Algodonera de Canarias S.A., siendo sus principales inversores particulares y algunas algodoneras catalanas.

Etapas de Algodonera de Canarias S.L.

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Fuente: Archivo Histórico Provincial de Tenerife. Fondo: Algodonera de Canarias S.L.

La sede de Algodonera de Canarias S.A. se situaba en Madrid, pero su área de acción fueron las Islas Canarias. La empresa algodonera pretende apoyarse en la colaboración directa de agricultores y propietarios de aguas alumbradas, contando de esta manera con aguas sobrantes en determinadas épocas y lugares para expandir el cultivo de algodón.

En los inicios, la empresa tendió a crear la infraestructura básica, comprando propiedades y construyendo fábricas; también trabajó arduamente para llevar a cabo la implantación del cultivo de algodón y el entramado de agua. En un segundo periodo, a mediados de los 50, se experimentó una gran prosperidad, cosechando numerosas cantidades de producto y enviándolo al territorio peninsular.

Pero, contra todo pronóstico, a finales de dicha década, con la desaparición del aislamiento internacional de España, la rentabilidad del algodón canario decayó frente a la oferta exterior. El nuevo contexto, junto a la sucesión de plagas, y la baja calidad de la tierra en la zona de Taco, lleva a la solicitud de subvenciones para poder mantener la actividad. Finalmente, en 1962-1963 tiene lugar el cierre definitivo de Algodonera de Canarias. S.L.

Precariedad de los trabajadores

La empresa Algodonera de Canarias S.A. recibió varias demandas por parte de algunos trabajadores que consideraron su situación injusta.

Con fecha del 10 de julio de 1952, se presenta la demanda de Pedro Díaz Ramos, un capataz que fue despedido sin justificación alguna, que reclama su sueldo real a percibir, ya que le estaban pagando menos de lo que le pertenecía.
Otro caso similar es la demanda de José González Herrera, con fecha del 8 de julio de 1952, quien denuncia a la empresa por haberle despedido y por deberle dinero.

De los testimonios se deduce que los trabajadores deseaban hacer valer sus derechos y que estaban dispuestos a luchar para llegar a ser tratados de manera justa por parte de la compañía.

Además, en 1959 varios trabajadores defienden sus derechos escribiendo una carta que envían a la sede de Madrid con el objetivo de que se les aplique la ley en cuanto a la relación de puestos de trabajo y sueldo, ya que, según el escrito, se encuentran contratados por un puesto de trabajo inferior al que desempeñan. De este modo, se aprecian declaraciones como las del trabajador Antonio V. Ventura Magdaleno: «Auxiliar administrativo, 25 años […] encargado de los libros de cuentas de cultivadores […] confección de balances mensuales, prepara las liquidaciones de los cultivadores […] trabajo todo de mucha responsabilidad» o de Atanasio Cruz Gil: «Auxiliar administrativo, de 30 años […] colabora con D. Cirilo en todas las labores de Campo (recolección de algodón, pago de liquidaciones) […] capaz de desempeñar cualquier cometido que se le encomiende; actualmente cobra como oficial de 2ª, pero sin categoría de tal».

De estos testimonios se puede deducir que los trabajadores desean hacer valer sus derechos y que están dispuestos a luchar para llegar a ser tratados de manera justa por parte de la compañía.

La brecha salarial y la menor presencia de la mujer

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Fuente: Archivo Histórico Provincial de Tenerife. Fondo: Algodonera de Canarias S.L.
Es sumamente llamativa la desigualdad de salarios entre hombres y mujeres, así como, la menor presencia de la mujer en la industria del algodón en Canarias. Algo relativamente normal para la época, en la que la mujer se la relegaba al hogar y a la crianza de los hijos. Sin embargo, es interesante hacerlo visible.

En cuanto al salario, se documenta que las mujeres cobraban menos que los hombres, en concreto, un jornal de un cultivador era de 25 ptas., y un jornal de una mujer cultivadora era de 16 ptas., habiendo una diferencia de 9 ptas.

En cuanto a su presencia en la actividad, es importante recalcar el menor número de mujeres en la nómina de trabajadores. Esta circunstancia sale a luz gracias a las grandes listas en las que la empresa Algodonera de Canarias S.L. detalla los puestos de trabajo que necesita cubrir.

Así, para la Campaña del año 1949, por ejemplo, se contrataron ocho capataces distribuidos en varias zonas de la isla de Tenerife, La Palma y La Gomera; un perito agrícola y un agente inspector, un contable; un auxiliar administrativo (que suponemos, mujer, por datos que se encuentran en la correspondencia), una taquimecanógrafa; y un botones. En 1950, en la zona de Granadilla y Arona, de 13 cultivadores, cuatro son mujeres. En 1961, en esta misma zona, de 16 cultivadores, solo tres son mujeres.

El 8 de 1955, en una nota del periódico El Día, se comunica que en la fábrica de Taco «trabajan doscientos operarios». De estos 200 trabajadores, 80 son mujeres: cuatro reunidoras, cuatro peinadoras, cuatro manueras, 12 mecheras, 20 hiladoras, siete sobreras, ocho dobladoras, ocho torcedoras, dos gaseadoras, diez aspeadoras, una empaquetadora.

Es sumamente llamativa la desigualdad de salarios entre hombres y mujeres, así como, la menor presencia de la mujer en la industria del algodón en Canarias.

Con estos ejemplos, se destaca la menor inclusión de la mujer al sector, por lo menos en lo que concierne a la fábrica, aunque probablemente las cultivadoras también hayan estado en menor número que los cultivadores.

Como explicación a la menor presencia de la mujer en el sector y a las diferencias de salario entre hombres y mujeres, se debe tener en cuenta que durante la Guerra Civil la mujer había logrado introducirse en el mercado laboral por necesidad del país, ya que los hombres tenían que ausentarse en muchos casos debido a su requerimiento para asistir al conflicto bélico. Más tarde, con la finalización de la Guerra, se sigue bajo el mando franquista y, con él, se establece el refuerzo del modelo de familia, adoptando una gran preponderancia conceptos como el matrimonio y la maternidad. Este modelo es instaurado por el Régimen Franquista a través de un poder legislativo plagado de ideología machista, pues insistía en que las mujeres no debían abandonar el hogar para trabajar en el mercado regularizado. De esta manera, la mujer queda relegada a ser, lo que llamó Virginia Woolf, «ángel del hogar», postergada a la crianza de los hijos y al cuidado de la casa familiar y del marido.

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Fuente: Archivo Histórico Provincial de Tenerife. Fondo: Algodonera de Canarias S.L.

Además, La Ley de contrato de trabajo del 24 de febrero de 1944 obligaba a que la mujer recibiera la autorización expresa del marido para que esta pudiera ser contratada e indicaba que el marido tenía todo el poder de cobrar ese salario en lugar de su mujer, que era quien lo había ganado. Por otro lado, Vilar Rodríguez hace referencia a que, entre 1935 y 1950, las mujeres ocupaban generalmente puestos de trabajo en el sector primario, las manufacturas y el comercio. Estas dos premisas vendrían a fundamentar lo que se ha sostenido anteriormente en cuanto a la presencia minoritaria de la mujer en la Algodonera de Canarias S.A. y lo que ya vimos en el artículo de Alegando! Magazine Las mujeres canarias en el franquismo. Sin embargo, en numerosas ocasiones, a los empresarios les resultaba más conveniente contratar a mujeres en sus empresas en lugar de contratar hombres, pues a estas se les pagaba menos.

Además, «cuando analizamos actividades compartidas por mujeres y hombres dentro del mercado laboral nos encontramos con un diferente escalafón en las categorías profesionales por sexo, que se traducía en menores salarios para las mujeres» (Rodríguez, 2014: 75-76), una situación que también se corrobora en el caso de la industria algodonera en Canarias.

En conclusión, se puede decir que el sector del algodón fue un punto importante para el crecimiento económico insular. Sin embargo, se dejó un territorio por conquistar y una materia en la que evolucionar: la justicia salarial y la igualdad de género en el ámbito laboral.

Referencias bibliográficas

  • Archivo Histórico Provincial de Tenerife. Fondo: Algodonera de Canarias S. L (sin catalogar)
  • Prat, M., Soler, R. (2002). La formación de redes comerciales y el fracaso de la penetración internacional de los tejidos catalanes, 1850-1930. Revista de Historia Industrial Nº 21, pp. 201-225
  • Vilar Rodríguez, Margarita (2014). Los diferenciales salariales entre mujeres y hombres en España (c.1850-1975): un análisis provisional. Revista Internacional de Ciencias Sociales Nº 33: Desigualdades de género en España: continuidades y cambios, pp. 63-85

Filóloga y escritora, dedicada al sector del libro. Ha participado en diversos medios culturales difundiendo la literatura canaria.

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