Ciudades Amigas de la Infancia en Canarias

¿Ciudades amigas de la infancia en Canarias?

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Tras la devastación sufrida por las ciudades europeas en la segunda guerra mundial, se reconstruyeron basadas en la zonificación por usos, base del urbanismo moderno. Se buscaba satisfacer las necesidades de desarrollo económico de la época a través del trabajo productivo. Pero el trabajo no representa a toda la ciudadanía. En consecuencia, las ciudades se han vuelto frías e inseguras, y el espacio público no responde a las necesidades y a los deseos de la mayoría de las personas. Hemos apartado a estas personas de nuestras calles y les hemos arrebatado su derecho a la ciudad.

Para un urbanismo y unas ciudades más inclusivas, se propone tomar como parámetro urbano a la infancia, aceptar su diversidad intrínseca como garantía de todas las diversidades.

En el presente artículo, a través de la muestra de iniciativas reales en el contexto canario y peninsular, veremos cómo se han logrado recuperar partes de la ciudad para la infancia.

Ciudadanía

A pesar de que la “ciudadanía” sea un concepto presente en debates actuales y parecer relativamente moderno, podemos encontrar referencias de hace más de 2.500 años, en Grecia.

ciudadanos
“Fun facts about voting”, 2013 Fuente: www..mojonation.wordpress.com

Desde entonces, este concepto se ha encontrado en constante evolución hasta el día de hoy. Actualmente se relaciona con los derechos y responsabilidades derivados de la participación en la vida colectiva y democrática de un estado, lo que posibilita ser parte y colaborar en la construcción de las comunidades (Jordi Borja, 2001).

Parece que, a lo largo de este proceso evolutivo, las personas adultas hemos tomado un acuerdo implícito, por el que la edad mínima para tomar decisiones es de 18 años. La infancia ha perdido por completo el estatus de “ciudadanía”.

La ciudadanía y el espacio público lo son en relación. La ciudad no es únicamente “urbs”, la aglomeración de edificios y personas. También es “civitas”, el lugar donde se desarrolla el civismo y donde participamos en los encuentros públicos. Y por supuesto, “polis”: el lugar de la política, donde se desarrolla y ejerce el poder (Jordi Borja, Forum Europa, Barcelona 2001).

Espacio Público

Podemos decir que las ciudades son los espacios donde se desarrollan los y las ciudadanas, y como entorno, tiene gran influencia en su desarrollo. Pero, de la misma manera, somos nosotros y nosotras quienes modelamos las ciudades según nuestros deseos y nuestras necesidades. Creamos las ciudades en función de las sociedades que queremos (David Harvey, Rebel Cities, 2012).

Tras la segunda guerra mundial, la prioridad en Europa fue fomentar el desarrollo económico. Es así cómo se desarrolló el urbanismo moderno: teniendo únicamente en cuenta a un tipo de agente, como planificador y como usuario: el modelo de ciudadano como hombre trabajador y adulto, los encargados de ejercer el trabajo productivo. Para favorecer esto, saciamos las necesidades de empleo y de movilidad de las ciudades nuevas alrededor del coche como motor del consumo y ejercicio de un determinado status social.

Una de las consecuencias asociadas fue la privatización de los espacios públicos a favor de los coches lo que condicionó el ejercicio de la zonificación o diferenciación por usos. Así pues, la planificación urbana con este modelo derivó en que ciudades evolucionaran alrededor de este parámetro de ciudadano trabajador, y los grupos agentes más débiles o desfavorecidos han quedaran apartados de los espacios públicos. Entre otros, los niños y niñas.

En pocas tiempo, las ciudades cambiaron muy rápidamente. En las últimas décadas ya no era común observar gente caminando por las calles y el centro era únicamente para el trabajo. La planificación urbana llevada a cabo ha forzado a que las viviendas estén en la periferia y se requiera más tiempo para acudir al trabajo, hemos convertido nuestros domicilios en dormitorios, no en vivideros. Las ciudades modernas dejaron de ser un lugar para el encuentro y para las relaciones públicas; debido a la zonificación nos transmitieron una sensación de inseguridad: por primera vez en la historia, los y las niñas no pueden salir por su cuenta a la calle, ni jugar sin vigilancia (Francesco Tonucci, psicopedagogo italiano, 1996).

A la izquierda, la propuesta para la ciudad de París de Le Corbusier: barrios dormitorios. A la derecha, París hoy en día: barrio con mezcla de usos. Fuente: thelongandshort.org

Jane Jacobs, en su libro Death and Life of Great American Cities, en 1961, ya identificó estos impedimentos que iban a condicionar la planificación urbana y el desarrollo de la ciudad. En su opinión, el urbanismo moderno no respetaba las necesidades de la mayor parte de la ciudadanía. Para ello propuso ciertas soluciones para la falta de seguridad y violencia en barrios y ciudades, que pasaban por fomentar la mezcla de usos y la densidad. Es decir, conocer las calles y los barrios; crear redes; la mezcla entre diferentes usos y, por lo tanto, grupos de agentes; saludarse por las calles; reír en los espacios públicos…

Jane Jacobs
Jane Jacobs. Fuente: curbed.com

Es curioso que, este análisis proviniera de una mujer que no tenía estudios específicos de urbanismo ni de arquitectura. Que no encajaba en el concepto de “ciudadanía” antes comentado. Hizo justo lo que no hicieron los grandes planificadores urbanos: observar y describir lo que tenía enfrente. Es habitual que urbanistas, planificadores, arquitectos… creen teorías complejas a las que luego tienen que hacer encajar la realidad de las ciudades. Las consecuencias pueden ser graves. Según Jacobs, es imprescindible vivenciar previamente las ciudades, observarlas activamente; de otro modo, corremos el peligro de crear teorías complejas e inciertas, y junto con ellas planes irreales o proyectos fallidos.

Jacobs defendía la necesidad de involucrar en las decisiones sobre la organización de las ciudades tanto a personas expertas como a personas experimentadas. A las que tienen los conocimientos académicos, y a las que la vivencian. Reivindicó el derecho a la ciudad de todas las personas que viven en las ciudades.

Jan Gehl, considerado padre del urbanismo humanista, lo dejó claro en su trabajo Life between buildings (1971) 10 años más tarde: “Primero la vida, luego el espacio y, por último, los edificios –al revés nunca funciona.”

Si de verdad quisiéramos ciudades en las que los y las niñas pudieran vivir cómodamente, las hubiéramos construido muy diferentes a las de hoy en día. Nuestras ciudades no son más que un resultado de la superposición del tipo de personas que queremos ser y de las relaciones de poder, género y clase que queremos establecer (David Harvey, Rebel Cities, 2012).

Infancia y Ciudadades

Ciudades Amigas en Canarias
Fuente: Una reflexión sobre la escuela y el aprendizaje. Selección de las mejores viñetas de Francesco Tonucci, 2011.

Según Francesco Tonucci, creador del proyecto Ciudad de los niños y las niñas, la mayor diferencia entre personas a la hora de utilizar los espacios públicos, es entre las personas adultas e infancia. Propone aceptar la diversidad intrínseca del niño como garantía de todas las diversidades: si las calles están adaptadas para la infancia, también lo estarán para personas de diversas razas, religiones o funciones. Podemos así considerar a los y las niñas como parámetro y garantía para las necesidades de la ciudadanía al completo; solo tenemos que cambiar el punto de vista, aceptar que nuestra visión tiene que descender un poco, para no perder a nadie de vista.

Es habitual en urbanistas ver la infancia como una etapa que hay que pasar hasta llegar a la vida adulta. Tratan a los y las niñas como un estado que hay que superar, por lo que no les incluyen dentro de las ciudades, como las personas legítimas que son en ese momento, sino como ciudadanos y ciudadanas de futuro.

Debido a la falta de seguridad por la zonificación de usos antes mencionada, apenas vemos a niños y niñas por las calles si no es junto con una persona adulta, desplazándose de un lugar a otro. No vivencian los espacios públicos, ni interactúan con el entorno y con otros niños y niñas (Tonucci, 1996).

Ciudades amigas de la infancia en Canaria

En los últimos años, han surgido movimientos para incluir a la infancia en las ciudades y devolverles el estatus de “ciudadanía”. Proponen recuperar las calles y plazas de las ciudades para construir espacios que puedan vivenciar. Ofrecerles su legítimo derecho de participar en la ciudad, ya que es el lugar donde se crea la ciudadanía. Estos movimientos tienen un objetivo tanto pedagógico como político: por un lado, acercar a la infancia a la toma de decisiones en la ciudad, y por otro, añadir un punto de vista distinto que enriquezca nuestras políticas públicas.

Ciudades Amigas de la Infancia es una iniciativa de UNICEF, que reconoce el compromiso de ayuntamientos, mancomunidades y otros Gobiernos Locales para defender y promocionar los derechos de la infancia. Actualmente el 51% de los niños, niñas y adolescentes canarios residen en municipios e islas reconocidas como tal:

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Municipios o Cabildos reconocidos como “Ciudad Amiga de la Infancia”. Fuente: ciudadesamigas.org.

Cada uno de estos municipios o Cabildos ha diseñado un Plan Local de Infancia, que busca contribuir a los 5 objetivos marco de la iniciativa:

  1. Cada niño y niña es valorado, respetado y tratado justamente dentro de sus comunidades
  2. Las voces, necesidades y prioridades de cada niño y niña se escuchan y se consideran en las normativas y políticas públicas, en los presupuestos y en todas las decisiones que les afectan
  3. Todos los niños y niñas tienen acceso a servicios esenciales de calidad
  4. Todos los niños y niñas viven en entornos seguros y limpios
  5. Todos los niños y niñas tienen la oportunidad de disfrutar de la vida familiar, el juego y el ocio

Destaca entre ellos, el Proyecto Insular De Promoción De Los Derechos De La Infancia del Cabildo insular de Tenerife. Entre otros, ofrece la posibilidad de participación en asambleas y plenos municipales a niños y niñas, para poder conocer, tomar parte y realizar propuestas de mejora para el municipio.

Iniciativas fuera de las Islas Canarias

Como ejemplos tangibles de iniciativas fuera de las Islas Canarias que han devuelto el derecho a la ciudad a la infancia a través de su participación en ella, tenemos Larrabetzu, un pueblo Vizcaíno. Especialmente interesante ya que la infancia se involucró tanto en la elaboración de la propuesta como en su ejecución:

Ciudades Amigas de la Infancia en Canarias
A la izquierda, la calle de la escuela de Larrabetzu antes de la transformación. Fuente: Google maps. A la derecha, la misma calle tras la transformación. Fuente: imagen propia.

A través de un Consejo de la Infancia conformado por niños y niñas del pueblo, consideraron que era importante para ellas y ellos mismos recuperar la calle de la escuela, en la que en ese momento tenían prioridad los coches. A través de medidas psicológicas consiguieron calmar el tráfico, y disminuir el riesgo de atropello al salir de la escuela.

Conclusiones

Estos ejemplos demuestran cómo, a través de la participación en la ciudad, podemos otorgar el estatus de ciudadanía a quienes hasta ahora no ejercían de ciudadanos o ciudadanas. A quienes antes no se tomaban en cuenta, como los y las niñas.
Así, estas personas reivindican su derecho a la ciudad, y no “serán”, sino que ya “son” personas que viven, deciden e interactúan con otras en el espacio público.

¿Crees que el modelo de un Consejo de Infancia sería aplicable en las Islas Canarias? ¿Cómo, y en qué municipio crees que podría llevarse a cabo?

Bibliografía empleada

  • Augé, M. (2007). Los no lugares: Espacios del anonimato: Una antropología de la sobremodernidad. Gedisa. Barcelona.
  • Babace, I.; Bergua, E.; Castaño, J.; García, N.; Imaz, U.; Martiarena, A.; Narbaiza, N.; Leizaola, O.; Solana, M.; Telleria, M.; Ximenez, X., Zinkunegi, T. (2010). Herritartasun aktiboa eraikitzen! Haur eta gazteria politikeen monografikoa. Departamento de Políticas Sociales, Diputación Foral de Gipuzkoa.
  • Gehl, J. (1971) Life between buildings. Island Press. Londres.
  • Hart, R. A. (2001). La participación de los niños en el desarrollo sostenible. P.A.U. Education. Barcelona.
  • Harvey, D. (2012). Rebel Cities. Verso Books. Londres.
  • Jacobs, J. (2013). Muerte y vida de las grandes ciudades. Capitan Swing. Madrid.
  • Molina Fernandez, E.; Villena Higueras, J. L. (2015). Ciudades con Vida: Infancia, participación y movilidad. Editorial GRAO. Barcelona.
  • Tonucci, F. (1996). La Ciudad de los Niños: Un Modo nuevo de pensar La Ciudad. Editorial Losada. Buenos Aires.
  • UNICEF presenta las ‘Ciudades Amigas de la Infancia’ canarias en el Parlamento. Onda Fuerteventura.
  • Ciudades Amigas de la Infancia 2018. ciudadesamigas.org

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lago se había convertido en referente internacional.

Máster en Participación Ciudadana. Especializada en diseño de procesos de participación comunitaria. Graduada en Ciencias Ambientales y Arquitecta técnica.

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