Tras tres meses de silencio, sonaron los violines, los trombones y la percusión. La Orquesta Sinfónica de Tenerife volvió a casa ayer, 16 de junio, para ensamblar los instrumentos de una veintena de músicos que se prepara para un ciclo de conciertos que dará comienzo este fin de semana.

Con la batuta en manos de Víctor Pablo Pérez, director honorario de la Sinfónica, transcurrió uno de los primeros ensayos del conjunto en el Auditorio de Tenerife. Tras el confinamiento, la complicidad y la emoción de volver a tocar al unísono subió al escenario con los músicos, eso sí, desde el distanciamiento físico y con las mascarillas colgadas de los atriles. Los medios de comunicación pudieron acudir como único público a la última media hora de un encuentro en el que la música fluyó con naturalidad, interrumpida solo por algunas pausas en las que el concertino reprendió a los artistas para garantizar la excelencia que los caracteriza.
En esta nueva versión, la plantilla se reducirá a un tercio de la habitual. Esto supone un doble esfuerzo para los músicos, que ya llevan tres meses trabajando desde casa para no perder el ritmo. Para Víctor Pablo Pérez, Medalla de Oro de Canarias, esta situación es un deja vú de la época de la primera guerra mundial, cuando en la Alemania destruida se creó una sociedad privada de conciertos ante la imposibilidad de reunir a un gran número de músicos. Este colectivo se encargó de hacer arreglos a las grandes obras de la época y anteriores y presentarlas en formato de grupos de cámara. “Durante unos cuantos meses nos toca hacer la mejor música y conseguir que la orquesta pueda presentar estas grandes obras en su formato reducido”, asegura Pérez, que confía en que este será “un bellísimo renacer”.
Víctor Pablo Pérez: “Durante unos cuantos meses nos toca hacer la mejor música y conseguir que la orquesta presente estas grandes obras en su formato reducido. Será un bellísimo renacer”
La actividad escénica se reanudará con cinco conciertos en un programa extraordinario, arrojando vida sobre el sector cultural de Canarias que, a pesar de su riqueza, había quedado paralizado por completo durante el estado de alarma. Los amantes del arte inmaterial podrán comenzar a disfrutar del ciclo con Titán de Mahler, que tendrá lugar este viernes, 19 de junio. Será Víctor Pablo Pérez quien inaugure el primer evento, que ofrecerá una segunda función el sábado 20 por la alta demanda del público. Este primer programa comenzará con cinco minutos de Bach y su Aria de la Suite nº 3 en Re mayor para apelar al espíritu y retomar el testigo que la orquesta dejó en su último concierto, el pasado 20 de febrero, al tocar la misma pieza. Una obra en la que Mahler piensa desde la oscuridad hacia la luz, muy apropiada para esta situación en la que se comienza a retomar la actividad.

El 26 de junio, la Sinfónica volverá con Divertimento de la mano del concertino y director, David Ballesteros. En esta velada, los asistentes podrán disfrutar de adaptaciones de obras de Holst, Grieg, Puccini y Mozart. También será él el encargado de dirigir al conjunto en su siguiente actuación el 3 de julio, cuando entonará piezas de Haydn, Bach y Mozart en una Serenata Nocturna. El ciclo lo cerrará Víctor Pablo Pérez, el 10 de julio, con el concierto Séptima de Bruckner, una obra que ya había dirigido con la agrupación del Cabildo, pero nunca en una versión tan reducida. Un estreno para ambos que, con los arreglos necesarios, se convertirá en una ocasión inolvidable.
Las entradas ya se pueden comprar en la página web del Auditorio de Tenerife o de manera presencial en la taquilla hasta dos horas antes del espectáculo y por un importe de 5 euros. Además, el Adán Martín ha implementado medidas de seguridad y prevención para ofrecer al público una experiencia artística con todas las garantías. También abrirá sus puertas la cafetería GastroMag y estará disponible parking para aquellos que quieran disfrutar un poco más de las instalaciones del recinto en las condiciones de la nueva normalidad.
La historia de la Orquesta Sinfónica de Tenerife
La OST nació en 1935 bajo el nombre de Orquesta de Cámara de Canarias y no fue hasta 1979 cuando recibió su nombre actual. Esta agrupación, que hoy posee importantes premios en sus vitrinas, comenzó como un conjunto de aficionados del Círculo de Bellas Artes que creó una pequeña orquesta de cuerda en los años treinta y que, más tarde, se agrupó a las clases de composición y conjunto instrumental del Conservatorio de Música. El maestro Santiago Sabina fue capaz de reunir a estos casi cuarenta músicos, a los que presentó en sociedad y dirigió hasta su muerte en 1968.
Hasta la inauguración del Auditorio de Tenerife, la sede de la orquesta fue el Teatro Guimerá. En torno a 1945, la agrupación incrementó su grado de actividad con la contratación de solistas de cierta popularidad. Pianistas, violinistas y cantantes como José Cubiles, Alicia de Larrocha o Victoria de los Ángeles se incluyeron en sus filas.
Tras el fallecimiento del maestro Sabina, la batuta quedó en manos de Armando Alfonso, quien imprimiría una mayor variedad en la elección de las piezas hasta 1985. Una nueva era en la que el cambio de nombre a Orquesta Sinfónica de Tenerife y el relevo de su titularidad al Cabildo de Tenerife marcarían su devenir. También en estos años, se siguió profesionalizando la orquesta con la contratación de los primeros músicos extranjeros. Una iniciativa que se prolongó con los siguientes directores. Entre ellos, merece una especial mención el burgalés Víctor Pablo Pérez que, desde 1986 y durante los 20 años siguientes, dirigió a la orquesta y la acompañó en su proceso de profesionalización. En la actualidad, continúa como director honorario de esta Sinfónica que considera “capaz de ilusionar a la gente y de tocar en cualquier formato”.

