Entrevista | Alegando con Nacho Almenar

Me encontré con Nacho Almenar justo después de un ensayo de su compañía, Burka Teatro, la cual co-dirige junto con la actriz, directora y autora Aranza Coello. En esta entrevista, haremos repaso de su trayectoria ligada a esta compañía que lleva ya más de dieciséis años girando por el archipiélago, y, de paso, alegaremos también sobre las dificultades que atraviesa el sector del teatro en las islas.

¿Cómo surgió Burka Teatro?

En 2002-2003, una empresa que se dedicaba a la educación medioambiental me invita a dirigir un espectáculo que se llamaba ‘El hotel de las afortunadas’. Era un texto escrito por Aranza Coello. Allí nos conocimos. Hicimos una pequeña gira por la provincia de Santa Cruz de Tenerife y dijimos “oye, ¿por qué no montamos algo que no tenga una línea tan pedagógica?” Cogimos un texto de José Sanchís Sinisterra que se llama ‘Dos tristes tigres’ y, después de varias vicisitudes, por fin vio la luz con Ricardo del Castillo y Aranza Coello actuando, y yo dirigiendo. En ese momento dijimos: “mira, podemos dedicarnos a esto”. Entonces Aranza dejó su trabajo en la empresa de educación medioambiental, yo dejé el mío en una imprenta en la que trabajaba en ese momento, y nos pusimos a ello. Decidimos ponernos el 100% de nuestro tiempo a la compañía Burka Teatro… y hasta ahora.

¿De dónde viene el nombre de “Burka?

En aquella época, precisamente en el 2003, estaba la guerra de Irak. Había una saturación de información en los medios de comunicación para justificar, de alguna manera, una atrocidad tal. Recuerdo gente muy importante que incluso escribía artículos defendiendo que había que entrar en Irak a saco, que había que quitarle a las mujeres el burka, etcétera. Y nos pareció que era como una especie de mentira que te colocaban para que tú te pudieras ir a la cama tranquilo. Entonces, como nosotros no queremos que nadie se vaya a la cama tranquilo, decidimos mantener la palabra ‘burka’.Como una especie de recuerdo, pero no de ese momento, sino de las mentiras que permanentemente se nos colocan en los medios de comunicación, en la sociedad… Y es básicamente eso, mantenernos alerta.

Como nosotros no queremos que nadie se vaya a la cama tranquilo, decidimos mantener la palabra ‘burka’

¿Cómo surgen las ideas para los textos de cada obra?

De muchísimas maneras. En muchas ocasiones nos solicitan un determinado trabajo, como puede ser ‘Peligro en Fragilia’, que fue un encargo de medioambiente del cabildo para tratar el tema de las especies invasoras. Otras veces nos encontramos con algún texto que nos interesa muchísimo. Y en otras ocasiones escribimos, tanto Aranza como yo, textos que nos gustan, o estamos cada uno en nuestra cosa, a veces las ponemos en común, otras veces no… Básicamente ese es el modelo. Traemos a la mesa de trabajo de Burka una idea que puede estar más o menos desarrollada y la terminamos de desarrollar conjuntamente, o el trabajo ya está mucho más acabado… Y así.

¿Qué dirías que caracteriza la línea de trabajo de Burka Teatro?

Creo que la compañía se define por el interés que tenemos por la buena interpretación, por intentar hacer trabajos serios de interpretación. Mimar el trabajo de los actores y actrices, por encima de grandes escenografías. Normalmente utilizamos muy pocos elementos. Preferimos dejarlo para la imaginación del público y para lo que seamos capaces nosotros de transmitir desde el escenario.

¿A qué público se dirigen?

A todos. Tenemos una amalgama de espectáculos infantiles, de comedia, de drama… e incluso una línea de teatro educativo para mostrar el patrimonio. Llevamos trece años, primero con La Laguna y luego con otros ayuntamientos de todas las islas, haciendo este tipo de teatro en la calle, con el apoyo de Néstor Verona, que es un historiador del arte magnífico (y mejor orador). Hacemos obras que son itinerantes, van caminando. El público nos sigue y mostramos determinados edificios, determinadas plazas, fuentes, lo que sea que pueda tener un interés patrimonial en ese municipio… y todo edulcorado por una obra de teatro, que bien puede ser Romeo y Julieta o bien textos específicos que hemos escrito para dar contenido a la historia de nuestras islas.

¿Qué balance haces de estos dieciséis años de experiencia?

Han sido bastante satisfactorios. Es cierto que no solo hemos hecho teatro específicamente: nos hemos dedicado a la docencia, mi compañera Aranza da clases en la Escuela de Actores de Tenerife, yo he dado clases en el Ayuntamiento de la Matanza… O dirigimos espectáculos, galas… cosas de mucho tipo, no solo teatro, porque si no sería muy difícil sobrevivir. Pero lo real es que desde que empezamos a hasta ahora no hemos tenido que pedir ningún crédito [risas].

Creo que la compañía se define por el interés que tenemos por la buena interpretación

¿Cómo se distribuyen el trabajo Aranza y tú?

Fifty fifty. Todo el trabajo va para la compañía, y de ahí tenemos dinero para producir, para nuestro sueldo, para el sueldo de la chica que trabaja con nosotros y para los actores y actrices que colaboran. En cada espectáculo cerramos con un determinado elenco e intentamos ser muy fieles con la gente que ha trabajado con nosotros. Pero claro, a lo largo de dieciséis años han pasado muchísimos… y esperamos que vuelvan.

¿En qué roles se sienten más cómodos?

Yo, con esta edad que tengo, dirigiendo. Entre otras cosas porque soy bastante voyeur, me gusta mirar mucho. Creo que mi mundo probablemente hubiera sido más el cine que el teatro, me gusta mucho esto de las imágenes. Aranza yo creo que se siente más cómoda actuando, pero también está desarrollando una faceta de escritora que es muy interesante, y no sé si ella te podría decir otra cosa, pero sí te puedo asegurar que yo me siento más cómodo dirigiendo. Escribir me cuesta, porque me releo y no me gusto y tardo mucho tiempo. En otros no, en otros voy mucho más rápido, más directo por falta de tiempo, y después lo vas corrigiendo sobre la marcha cuando estás dirigiendo: “ay, esto no me funciona, cambia esta frase, cambia la otra…” Pero esto de escribir y entregar un texto y decir “chicos, apréndanse esta letra”, a mí me cuesta bastante.

¿Cómo ves el panorama actual del teatro en Canarias?

Creo que al circuito regional, que es el que nos permite ir a otras islas, le falta un empuje. Le falta algo más de dotación económica. Porque las compañías tenemos un límite, y es que si sabemos que solo vamos a hacer 10 o 12 funciones de un espectáculo, tenemos que poner los precios muy altos para prorratear los gastos de la producción. Entonces estaría muy bien que un espectáculo no hiciera 10 bolos o 20 sino que nos pudiéramos ir a mucho más, para poder bajar los precios. También para que los actores y actrices contratados tuvieran mucho más campo de trabajo, porque básicamente hacen diez funciones, más los cuatro ensayos… no les da para vivir. Ahí creo que deberíamos insistir en incrementar el número de funciones en todo el archipiélago.

Y luego se está abriendo una línea nueva del Cabildo de Tenerife con MAPAS, que lleva ya tres ediciones y que, como todo, lleva su tiempo. Hasta que no pasen diez años tú no terminas de consolidarte, no te terminan de conocer, o a lo mejor te conocen este año pero el próximo no tienes trabajo que presentar… Necesitas un tiempo. No sé si ese tiempo se le va a dar o no a MAPAS. Puede ser que sí o puede ser que no, ya lo veremos.

Al final, le dedicamos muchísimas menos horas a escribir, ensayar y montar que a tener que estar vendiendo

Si estuvieses en un cargo de responsabilidad en el área de cultura de algún Cabildo o del Gobierno de Canarias, ¿qué principales medidas tomarías para impulsar la música, el teatro y la danza de las islas?

Creo que lo primero que tendría que pasar es que todos los cabildos, conjuntamente con el Gobierno de Canarias, se sentaran en una mesa y definieran un modelo único que nos permitiera girar a todas las compañías profesionales por todo el archipiélago. Que pusieran una dotación económica y que implementaran esa dotación con los ayuntamientos que quieran participar en el circuito. Luego, que lo abrieran al resto de compañías para que éstas presenten los proyectos que consideren oportuno, y que hubiera una selección. De manera que las compañías pudiéramos estar más en lo creativo que en convertirnos en empresas. Porque, al final, le dedicamos muchísimas menos horas a escribir, ensayar y montar que a tener que estar vendiendo, o hablando con tal concejal, con tal técnico de cultura… para intentar vender una cosa que, al final, siempre termina siendo un poco lo mismo. Siempre volvemos casi a los mismos sitios, y no hay mayores problemas. Pero se nos va en ello un montón de energía. Lo que considero entonces que se debería hacer es consensuar el sector. Que, políticamente, entiendo que en un lado gobierna Pepito y en el otro Pepita. Pero, al final, en la cultura casi todos estamos de acuerdo, tanto los de derechas como los de izquierdas. Todos quieren que haya teatro, que haya música, que haya danza. Pues pónganse de acuerdo, pongan un capital para saber exactamente con qué contamos, y a trabajar. Esa es la idea.

Realizador audiovisual. Graduado en Comunicación Audiovisual y Periodismo por la UC3M (Madrid). Diplomado en Cine Documental por la PUCV (Valparaíso).

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