La Piel del Volcán, el próximo largometraje de Armando Ravelo

Un yacimiento aparece en la actualidad, en el mismísimo año 2020. Se hallan dos cuerpos: uno pertenece a la época indígena y, el otro al año 1941, en tiempos de posguerra. ¿Quiénes son esas personas? ¿Cuáles son sus historias? La piel del volcán es un largometraje que nos sumerge en la historia de Canarias a través de tres épocas: la actualidad, la posguerra y la etapa indígena. Poco a poco se irá descubriendo cuál es la relación entre estas tres historias conectadas a lo largo del tiempo.

La piel del volcán es el próximo largometraje del cineasta canario Armando Ravelo, director de cortometrajes como Ansite o La Cueva de las Mujeres y del Proyecto Bentejuí, donde se enmarca gran parte de su trabajo. Este nuevo filme se rodó entre el 28 de agosto y el 26 de septiembre y se estrenará a principios de 2021. La trama sobre la que se articula tiene su germen en una obra de teatro que el cineasta desarrolló en 2016 como una primera aproximación a una forma de expresión hasta el momento desconocida para él. Encima de los escenarios comenzó el desarrollo de esta historia que fue mejorando con cada función, aunque siempre con vistas a convertirla en una película.

Un equipo 100% local

La Piel del Volcán cuenta con un gran elenco compuesto de actores de la talla de Mingo Ruano (Palmeras en la Nieve), Maikol Hernández (Hierro) o la actriz Yanely Hernández (Instinto Cómico) y con la productora canaria Las Hormigas Negras como equipo técnico. Según Ravelo, esta elección de un equipo 100% canario se basa en la filosofía de su proyecto: “desde lo local se debe apostar por lo internacional y no al contrario”.

La Piel del Volcán, por tanto, apuesta por un equipo local profesional y con experiencia en el sector, con la intención de hacer visible desde Canarias y con proyección internacional su trabajo. “Pensamos que aquí hay talento de sobra y hemos apostado al 100% por equipo que trabaja aquí en las Islas”, expone Ravelo que, además, hace hincapié en que “siempre esperamos que de fuera alcen la mano y nos vean” y que la verdadera solución está en “hacernos visibles desde aquí”.

“No solo podemos y debemos recibir proyectos de fuera y acogerlos como plató, sino que también podemos girar nuestra propia voz en el cine y contar las historias desde aquí”, declara el director de cine, que considera que cuando Canarias apuesta por el cine está reproduciendo el modelo turístico: acoger a gente extranjera para que haga su inversión en el Archipiélago.

Esta reformulación del modelo del sector audiovisual en Canarias traspasa el romanticismo de contar historias propias y se centra en un punto más práctico. La industria del cine se sitúa como sector clave en otros lugares por su capacidad para generar ingresos y puestos de empleo. Según Ravelo, “está bien acoger a alguien para que deje sus euros, pero si nosotros generamos nuestros euros y además contamos nuestra historia, podemos sumar”.

Pensamos que aquí hay talento de sobra y hemos apostado al 100% por equipo que trabaja en las Islas

Así, la industria audiovisual canaria podrá estar a la altura de otras comunidades autónomas como País Vasco, Andalucía o Galicia, que cada año protagonizan el palmarés de premios Goya. Sin embargo, Canarias no obtiene ninguna nominación por sus largometrajes desde Mararía en 1998. Según el cineasta canario, “esto es bastante significativo: el número de producciones profesionales al año es prácticamente nulo”.

Las heridas sin suturar que afloran en La piel del volcán

Las tres épocas elegidas para situar la trama son tres momentos claves en la historia de las Islas Canarias. Se trata de una coyuntura específica porque, sobre todo el pasado, hace aflorar heridas que -según el director y guionista- que nunca hemos sabido cerrar. Estas heridas que no se han curado han marcado y marcan aún hoy lo que podemos entender por identidad canaria, pero las dos brechas tienen sus particularidades.

La primera herida se produce en la época indígena en el momento de la colonización y conquista de Canarias por parte de los castellanos. Se trata de una confrontación directa evidente, una guerra, “donde tuvimos perdedores y ganadores y somos una mezcla de esas dos culturas que de pronto se encuentran de una forma tan violenta”. Según el director grancanario a lo largo de los siglos se fue forjando la identidad canaria sobre esta esa base y, aún hoy, podemos considerarlo como “un trauma que nunca se ha encarado de frente, ha sido desconocido, olvidado por las generaciones posteriores y de alguna forma como cualquier antropólogo, sociólogo e incluso historiador dirá que tiene sus consecuencias insondables a lo largo del tiempo y que incluso han llegado a hoy en día”.

Me interesan esos conflictos callados, silenciosos que nunca se han terminado de cerrar y que son parte del trauma colectivo de un pueblo, aunque sea de forma soterrada

La posguerra es la segunda herida y también una de las etapas que se aborda en el film situando la trama del momento en el año 1941. Armando Ravelo puntualiza que en Canarias no se vivió la guerra de forma directa pero sí las consecuencias de esa guerra. Para él, en las islas se vivieron de forma evidente y nítida las represalias de los vencedores hacia los vencidos, cobrándose incluso -a veces- deudas pendientes de otros asuntos que se enmascaraban bajo justificaciones políticas. Miles de desaparecidos y la imposición del silencio y del dolor por parte de las personas que perdieron esa batalla hacen de este momento otra herida que nunca se terminó de cerrar. Armando Ravelo nos confiesa que le interesan sobremanera “esos conflictos callados, silenciosos que nunca se han terminado de cerrar y que son parte del trauma colectivo de un pueblo, aunque sea de forma soterrada”. Uno de los motivos de tal interés es que este intento “de silencio eterno” de unos sobre otros se rompe cuando el hecho se nombra, cuando la historia se narra y para él esta capacidad de volver visible lo que se intenta velar “es una maravilla que podemos hacer la gente que nos dedicamos a contar historias”.

La época actual, por su parte, tiene su importancia en la medida en que esas heridas perduran. El pasado se hace presente por dichas lesiones que se perpetúan y manifiestan en la construcción y re-construcción de la identidad, aunque sepamos que este concepto lejos de ser unívoco es dinámico y construido. El no haber suturado esas heridas, para Armando Ravelo, hacen que hoy tengamos que mirar al pasado y hacernos preguntas fuera de clichés y estereotipos, afrontando y nombrando realidades que se han pretendido dejar en un lejano ayer, desligado totalmente de la realidad presente de las islas.

La banda sonora de La piel del volcán

La música es una herramienta sumamente importante para transmitir las historias que el cine nos traslada a través de las palabras y la imagen. Para Armando Ravelo se trata de un “elemento poderosísimo para poder llevar a los espectadores a ciertas emociones que nos interesan con determinadas escenas”. Es por ello que el director no ha dudado en contar, una vez más, con Navid Hejazi.

Navid Hejazi es, según Armando, “la persona que mejor entiende mis historias y él las traduce a música y sabe, sin subrayar y sin incidir en exceso, elevarlas y ubicarlas en unas posiciones más allá de lo que consigue por sí sola el texto y la imagen”. La complicidad entre ambos creadores es sumamente fuerte, lo que hace que el resultado siempre sea satisfactorio para ambos. Para el director del Proyecto Bentejuí, Navid Hejazi empatiza de tal manera con las historias que consigue elevar la producción a un nivel más alto.

En esta ocasión, y como novedad con respecto a producciones anteriores, la música se va trabajar por épocas. Esto hecho enriquece la calidad sonora de la película y va a permitirnos viajar a través de las épocas con los sonidos. Así, la etapa indígena va a tener mucha percusión y se utilizarán sonidos que probablemente creaban los antiguos canarios como bucios, huesos percutidos, madera, tambores y chácaras. En la etapa del 41 entrarán elementos más modernos como bandurrias, timples, alguna guitarra y sonidos más cercanos a la época de los cuarenta. Ello nos hará situarnos auditivamente en el siglo veinte para combinarlo, por otro lado, con sonidos más modernos propios de nuestra etapa actual.

Navid Hejazi es la persona que mejor entiende mis historias y él las traduce a música y sabe, sin subrayar y sin incidir en exceso, elevarlas y ubicarlas en unas posiciones más allá de lo que consigue por sí sola el texto y la imagen

En opinión del guionista y director el resultado “va a ser más sorprendente ya que el largometraje va a tener un empaque cinematográfico de banda sonora con elementos, de forma muy evidente, canarios”. Tendremos que esperar, por tanto, a principios del año 2021 para escucharlo y dejarnos sorprender.

El teatro como antesala al largometraje

Las obras cinematográficas y teatrales de Armando Ravelo, incluso su libro Doramas, bajo los pies de nadie, se enmarcan dentro de uno más grande: el Proyecto Bentejuí. Pero no es la primera vez que el director pasa del telón a la gran pantalla, ya que antes de Ancestro -obra que sería el germen de La piel del volcán- nos presentó en ambos formatos La tribu de las 7 islas. Según Armando Ravelo “el teatro me permitía experimentar: hacer una historia más larga, crear personajes más profundos… algo más allá de los cortometrajes”.

En Ancestro la historia parte de un yacimiento arqueológico en el que dos cuerpos de distintas épocas son encontrados en una misma tumba por un arqueólogo y una arqueóloga que pretenden presentar tal hallazgo a una periodista. Los cuerpos son de dos hombres: Usem, un guerrero indígena, y Roberto, un poeta republicano. ¿Qué es lo que une a estos dos hombres? Esa es la pregunta que guía la obra y el hilo que nos conduce a través de los siglos de la historia de Canarias. Ancestro fue representada en las islas a lo largo de 2017 por Abián de la Cruz, Carol Cabrera, Alejandro Rod y Selenia Arnau. Se trató de la segunda incursión teatral del director después de la obra familiar La Tribu de las 7 islas, que -al igual que Ancestro– fue adaptada al cine.

En La Tribu de las 7 islas se cuentan las aventuras de siete indígenas de cada una de las islas de Canarias. Estos son «reclutados» por una mujer, quien les pide ayuda para salvar a los habitantes de San Borondón, una isla mágica que aparece y desaparece. En este caso el reparto está integrado por: Hiram Vega, de Tenerife; Sulay Curbelo, de Gran Canaria; Sigrid Ojel, de La Palma; Cristo Quintana, de El Hierro; Abián de la Cruz, de La Gomera; Jennifer Lima, de Fuerteventura, y Paula Garó, de Lanzarote; pero además se contó con la colaboración especial de la popular Lili Quintana. Esta película, pensada principalmente para un público infantil, no se enmarca en el Proyecto Bentejuí ya que los derechos pertenecen a Sonovision Canarias, pero aún así está latente en ella el sello del director grancanario y su compromiso con ese cuidado y mimo al detalle.

Cuestiones como la memoria y la identidad son temas centrales en la obra de Armando Ravelo y de ello hemos tratado en otros artículos de Alegando! Magazine. Con Ansite (2011), el director grancanario, nos cuenta los últimos momentos del líder indígena Bentejuí y la resistencia canaria llevada a cabo en la fortaleza de Ansite, así como la traición del converso Fernando de Guanarteme que precipita la rendición de la isla ante los castellanos. Se trata de un corto donde se abandonan los estereotipos y los clichés con los que se representan a los indígenas canarios por una exhaustiva labor de documentación y el asesoramiento de historiadores y lingüistas.

Esta manera de representación de la historia de Canaria desde la búsqueda del rigor es el sello del director. Esta firma la encontramos en sus diferentes obras, como Mah (2016), La Cueva de las Mujeres (2018), Los ojos de la tierra (2019) y, sin duda, la encontraremos también en La piel del volcán, el próximo largometraje de Armando Ravelo.

Seguir contando historias: la nueva meta después del estreno

La Piel del Volcán se rodó durante un mes y, ahora mismo, se encuentra en un período de postproducción de tres meses. Es el proyecto de mayor envergadura realizado por Armando Ravelo, que hasta el momento se había centrado en la creación de cortometrajes de larga duración. Según el director, “la experiencia de hacer un largometraje es más completa y, por lo tanto, más satisfactoria”.

Además, el cineasta corona este nuevo formato como su favorito. “Digamos que los cortos son como los cuentos en literatura. Hay personas que tienen la capacidad de contar mucho en poco, pero no es mi caso”, desvela Ravelo, para quien “desarrollar la trama y los personajes a lo largo del tiempo fue maravilloso”.

Así, La Piel del Volcán hace de trampolín hacia un nuevo formato y con las expectativas de su director centradas en un objetivo: poder seguir contando historias. “Lo primero que quiero es verla terminada y quedar satisfecho”, declara Ravelo, que espera que “como proyecto sea lo suficientemente bueno para hacer la próxima y que las personas que la vean la entiendan y se emocionen”.

Para todas aquellas personas que se han quedado con ganas de saber más entresijos y pormenores del rodaje, les adelantamos que en su columna Bajo la sombra del guirre de Alegando! Magazine Armando nos irá desvelando muchos más detalles.

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