hacer cine en canarias

Sobre la extravagante idea de hacer cine en Canarias

Armando Ravelo

No, no voy a hablar de los rodajes que vienen a rodar a Canarias. Eso es una idea buenísima, nada extravagante. Ventajas fiscales, buenos exteriores, prensa ávida de contenido, políticos entusiasmados con ver sus caras en fotos junto a estrellas internacionales. Pero poco de eso hay en el cine canario. Cine canario entendido como el que se produce desde aquí, claro. Con capital, equipo y, en nuestro caso, historias de las islas. Hacer cine canario en Canarias es una idea extravagante. No hay más que ver las pocas producciones realizadas hasta la fecha en comparación con otras regiones similares.

Pero, ¿por qué hacer cine en Canarias? Primero una afirmación: hacer cine en Canarias es raro, extraño, desacostumbrado y excesivamente peculiar.

Hacer cine canario en Canarias es una idea extravagante. No hay más que ver las pocas producciones realizadas hasta la fecha en comparación con otras regiones similares.

Cuando comprendí eso, entendí mejor algunas frases que han vertido sobre mí hasta la fecha en reuniones con instituciones, entrevistas o en charlas con gente habitualmente bienintencionada: «Ojalá tengas suerte y te vayas fuera», «¿Tus obras se entienden en otros lugares?» o «¿Vas a trabajar con alguien famoso?». Ahora sé que no es fácil de entender, es más, creo que en general los habitantes de Canarias desean que vengan de fuera a contarlas antes de que lo hagamos nosotros. Somos un pueblo acostumbrado a recibir talento más que a promocionarlo. El cine es un arte caro, complejo y asociado a culturas dominantes, sobre todo a la americana. Imaginar que un sitio como Canarias tenga voz cinematográfica, con una industria continuada y sustentable, es mucho imaginar. Pero aparte de imaginarlo, se puede y se debe hacer.

Según analizó el reputado filósofo Bronislaw Bazcko, a lo largo de toda la historia, las sociedades inventan sus propias representaciones por medio de las cuales se dan una identidad, construyendo una visión del mundo propia que compartir con las demás. Estas sociedades se fortalecen y crecen en muchos sentidos al verse reflejadas y representadas con una mirada; un reflejo propio y nítido. Para otro filósofo como Kracauer el cine producido por una cultura concreta refleja su mentalidad de forma más directa que otros medios artísticos. Siguiendo la estela de este pensamiento, el erudito historiador Robert Rosenstone señala que el cine es una vía legítima de hacer historia, de representar, interpretar, pensar y dar significado desde las huellas del pasado, formando parte indispensable del imaginario colectivo de un pueblo. Según todas estas consideraciones, ¿nos estamos perdiendo en Canarias una forma necesaria de entendernos y darnos a entender? Una voz artística poderosa y rotunda que, desde nuestra posición de pueblo único, aporte al mundo contra al descarnado avance de una feroz y autoritaria globalización cultural que nos quiere convertir en consumidores, en lugar de nuestra naturaleza que es ser personas revestidas de identidad propia. Eso siempre me ha sonado a algo parecido a la dignidad.

Creador del Proyecto Bentejuí. Director de cortos como 'Ansite', 'Mah', 'La Cueva de las Mujeres' o 'Los Ojos de la Tierra'. Autor de la novela 'Doramas, bajo los pies de nadie'.

1 Comentario

  1. Ojalá hubiese más como tú, haciendo este cine y con esta calidad.
    Mi más sincera gratitud por tantísimo trabajo bien hecho.
    Un abrazo

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