
Las islas, en los años precedentes, habían vivido una serie de acontecimientos económicos que influyeron de forma significativa en la sociedad. En la obra Historia contemporánea de Canarias, algunos autores manifiestan que las desamortizaciones llevadas a cabo en sucesivas oleadas durante ese siglo supusieron un fuerte varapalo a la economía de subsistencia y un empobrecimiento dramático de muchas comunidades campesinas, que se vieron despojadas de los territorios y recursos comunales con los que complementaban sus necesidades vitales. Al perder el acceso a estos bienes libres, muchas personas se vieron obligadas a emigrar.
En la primera mitad del siglo XIX, la crisis de la exportación de la barrilla (empleada en Europa como materia prima para fabricar jabón y otros productos) y del vino habían provocado un descenso significativo de la capacidad de compra del conjunto de la población. En las décadas precedentes a la llegada del matrimonio Stone, la cochinilla había vivido un importantísimo auge que consiguió no solo aumentar significativamente el nivel de renta, sino que implicó la capitalización del sector agrario. Pero ya se había producido también el contundente declive de este producto, tras la invención de los tintes artificiales, y las consecuencias para la economía isleña fueron muy graves. Pese a ello, en algunos lugares como Arucas, aún persiste la actividad de cultivo y procesamiento de la cochinilla para exportarla, aunque evidentemente, con una rentabilidad mucho menor a la obtenida en el periodo anterior a la invención de las anilinas.
La economía canarias a través de la industria y artesanía

En este contexto, la declaración de los Puertos Francos, de la que hablaremos más adelante, intentó dinamizar la economía y la iniciativa industrial, aunque con resultados más bien modestos.
Sí se habían desarrollado algunos sectores tradicionales vinculados al mar, como la carpintería de ribera y las salinas. Olivia Stone y su esposo visitaron una salina privada en La Isleta (Gran Canaria), compuesta por trescientos depósitos en los que se evaporaba el agua subida por un pequeño molino de viento, y que iba incrementando su producción año a año. No obstante, las mayores salinas de Gran Canaria se encuentran en el extremo sur, en Juan Grande.
En islas como La Palma, los telares, importantes tiempo atrás para la manufactura de la seda, habían menguado su actividad por la importación de seda tejida a máquina en Europa. La única fábrica a vapor de seda, en la capital de la isla, no estaba funcionando al tiempo de su visita. En general, en muchos puntos de Canarias subsistían telares domésticos de diversos tejidos, aunque las importaciones de materia prima eran crecientes. En San Juan de La Rambla, Olivia Stone visitó el cobertizo dedicado a las labores de tejido de una casa particular, dejando esta detallada descripción:
Olivia Stone, 1995
La artesanía tenía una especial relevancia siendo una actividad que realizaban sobre todo las mujeres para procurar algo de renta, principal o complementaria, a sus hogares. En este sentido, señala que “las mujeres de todas las clases sociales cosen mucho, se pasan el tiempo, de hecho, con todo tipo de labores de aguja, sobre todo, bordado y ganchillo”. Otra producción artesana importante era la cerámica, especialmente en núcleos como La Atalaya de Santa Brígida, en Gran Canaria. Por otro lado, a lo largo de su obra, Olivia Stone alaba el buen hacer de los zapateros.
¡Una de las industrias más florecientes de las Islas es la fabricación de botas y zapatos! Los caminos son tan malos que se necesitan muchísimos zapateros para mantener bien calzada a la gente.” […] “No conozco ningún sitio donde remienden mejor los zapatos que en estas Islas. La naturaleza volcánica del suelo destruye mucho el calzado, haciendo que sea muy necesario un buen conocimiento del arte de remendar”. […] “A John le gustó la idea de tener un par de zapatos de cuero blancos, hechos a mano, para caminar por el terreno más agreste, así que Lorenzo trajo al zapatero a nuestra habitación para que tomara las medidas. Solamente tomó dos medidas, la longitud del pie y el ancho del empeine; esperemos que le queden bien.” […] “Los nuevos zapatos de John le quedaron muy bien.
Olivia Stone, 1995
De resto, sólo destaca los molinos de gofio, diseminados por todo el territorio y que, desde su modestia, se desempeñan como una de las pocas actividades industriosas de éxito.
Industria en Canarias: algunos ensayos

Olivia Stone visitó algunas plantaciones de tabaco y presenció el proceso de manufactura en Argual (La Palma), en el Puerto de la Cruz (Tenerife) y en Santa Brígida (Gran Canaria, perteneciente a los mismos propietarios que otras de La Orotava y Adeje, en Tenerife); esta última empleaba a treinta y cinco mujeres y siete hombres. La versión que le suministran sobre el devenir de la industria tabaquera, que en esa etapa no llega a consolidarse, es que:
Olivia Stone, 1995
Transcurrido el tiempo que dista entre su viaje y la publicación del libro en 1887, Stone constató el poco éxito de este negocio, a pesar de que había sido amparado por los gravámenes a la importación y por los grupos de interés creados por los empresarios tabaqueros, como el Porvenir Agrícola de las Islas Canarias en 1874 y la Liga de Agricultores y Fabricantes de Tabaco en 1877.
Olivia Stone, 1995
Otra de las empresas que estaban ensayando algunos terratenientes de la época fue, como dijimos anteriormente, la caña de azúcar. Visitaron una fábrica de azúcar en Tenoya, Gran Canaria.
Olivia Stone, 1995
A menor escala encuentra otros cultivos dedicados a la manufactura, como la pitera, que estaba siendo tratada, entre otras cosas, para obtener fibras que servían para elaborar objetos “que necesitan una gran rigidez, pero no una superficie completamente lisa”, como látigos, cabestros, cinchas, testeras y adornos para mulas.
La economía en Canarias: Olivia Stone habla de fiscalidad
Un hito significativo del XIX había sido el establecimiento del régimen de Puertos Francos, en 1852. Consolidó una zona de libre comercio de la que, salvo excepciones, se eliminan los aranceles a la importación y exportación de mercancías. Su instauración siguió la senda de la formación de una clase social capitalista en Canarias (el mismo objetivo que tuvieron medidas previas como las desamortizaciones o la implantación de los cultivos de exportación). Y las consecuencias de este modelo, a pesar de que el PIB aumentó entre 1860 y 1900 a una tasa media anual acumulada del 2,5%, no fueron halagüeñas para el conjunto de la población, dado que a la desigual distribución de la renta se sumó el aumento de la carga impositiva a las clases populares como medida de compensación por la pérdida de ingresos derivada de las franquicias. Lo que sucedió realmente fue que la exención al pago de impuestos al Estado por las actividades comerciales en los puertos fue sustituida por un aumento en la contribución de “inmuebles, cultivo y ganadería”, que pagaba el conjunto de la población.
A pesar de que el PIB aumentó entre 1860 y 1900 a una tasa media anual acumulada del 2,5%, no fueron halagüeñas para el conjunto de la población, dado que a la desigual distribución de la renta se sumó el aumento de la carga impositiva a las clases populares.
Olivia Stone se manifiesta abiertamente crítica con la excesiva carga fiscal que soportan las islas, sobre todo considerando la escasez de renta de la población campesina (que constituía la mayoría de la población), y la nula devolución por parte del Estado en forma de servicios básicos (por ejemplo, escuelas —muy pocas y muy precarias—) o infraestructuras de las que el Archipiélago estaba realmente necesitado (entre otras, carreteras y puertos). Así, le llaman la atención cuestiones como que:
Por cada oveja sacrificada hay que pagar un impuesto de, al menos, cinco chelines. Éste y otros muchos impuestos excesivos parecidos que gravan los artículos de primera necesidad contribuyen ciertamente a retrasar el avance de la prosperidad en España.
Olivia Stone, 1995

En Fuerteventura, tras años de sequía, en un momento en el que no existían muchas más alternativas que la agricultura y la ganadería de subsistencia, y consecuentemente se estaba experimentando una fuerte emigración.
Olivia Stone, 1995
También se muestra muy crítica ante la mentira y la picaresca, que sin embargo justifica ante la desmesura de la carga tributaria: “el Gobierno español y los funcionarios convierten a cualquier hombre en bribón aunque éste no quiera”. “España sería un país próspero si sus impuestos realmente llegaran a la Tesorería del Estado. Sin embargo, si un cosechero pagara los impuestos correspondientes a toda su producción, no podría vivir”.
Sin embargo y con todo, aprovecha para recomendar el viaje a Canarias a sus compatriotas aprovechando la condición de Puerto Franco y los bajos impuestos que deben afrontar al vivir en las islas: “No hay impuestos sobre el té o ningún otro producto importado, así que los ingleses que viven aquí pueden conseguir fácilmente lo mejor, a precios moderados”. “Los inquilinos no tienen que pagar impuestos, excepto uno muy bajo, que depende del alquiler, llamado cédula de vecindad, y tampoco hay que pagar ningún impuesto sobre la renta”.
En este sentido, y para eliminar la posible carga de subjetividad que pudiera acompañar a una inglesa del siglo XIX cuyo pensamiento económico podría tildarse de ultraliberal, aportamos las consideraciones de algunos historiadores económicos canarios contemporáneos, quienes corroboran que la carga impositiva que padecía la población canaria entonces era desproporcionada e injusta.
Agustín Millares Cantero, 2011, p. 58.
El sistema monetario en Canarias según Olivia Stone
Las islas se encuentran en una etapa en que convivía una diversidad de monedas en circulación. Además de pesetas, reales y céntimos (los reales equivalen a cuartos de peseta y los céntimos son divisiones decimales), aún circulan los tostones y los cuartos, los medios y cuartos tostones (denominados fiscos), y otros de igual valor, pero de plata y de forma y tamaño irregular, denominadas monedas cortadas. También hay que añadir el dólar y otras monedas ficticias como el peso y el real de plata. “Por lo tanto, cuando un campesino le dice que lo que usted ha comprado cuesta un peso y cinco reales de plata, y usted saca de su bolsillo tostones, pesetas, reales de vellón, fiscos, céntimos y cuartos, además de dólares y medios dólares, el resultado es la confusión mental total cuando intenta comprender de qué cantidad se trata.” Por otro lado, están las monedas de cobre, que no son de curso legal, pero de la que hay una abundancia desproporcionada, y también las onzas de oro.
Olivia Stone, 1995
Otro investigador centrado en la isla de El Hierro, Carlos Quintero Reboso, se hace eco de esta misma problemática rescatando una copla que constata el lío de las monedas.
si dicen: esta chica te conviente
porque tiene de renta dos millones,
tú no sabes de fijo lo que tiene
Carlos Quintero Reboso, 1997


Maravilloso documenTO.