Entrevista | Alegando con Armando Ravelo: «El pueblo canario vive de espaldas a su historia»

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El director de cine Armando Ravelo nos recibió avanzada la tarde en su estudio en La Pardilla, en Telde. Acababa de volver de grabar una voz para la banda sonora de su próximo trabajo, Los Ojos de la Tierra. Nos cuenta que su estreno es inminente: el 17 y 18 de octubre a las 20.00 en el Aguere Cultural, en La Laguna (Tenerife), el 19 de octubre a las 19.30 en el Teatro Víctor Jara de Vecindario (Gran Canaria), y el 15 de noviembre a las 20.00 en el Museo Benahoarita (La Palma). Además de preguntarle sobre el cortometraje, aprovechamos la ocasión para hacer repaso de su obra y de su visión sobre el arte en Canarias.

¿Cómo llegaste al mundo del cine?

En realidad, empecé a hacer cine jugando. Jugaba a hacer películas con mi hermano, mis primos, mis amigos… A medida que fui creciendo, mi anhelo fue convertir eso en una profesión. Sí que es cierto que cuando empecé a investigar me di cuenta de que realmente hacen falta muchos recursos para dedicarse a ello profesionalmente, y más en la época de finales de los 80 o 90. Llegué a la conclusión de que no estaba al alcance de un chico canario de orígenes humildes poder estudiar cine, y abandoné la idea, hasta que hace unos nueve años la retomé con esa primera piedra, el cortometraje Ansite.

¿Qué es el Proyecto Bentejuí? ¿Cómo nace?

Nace ante la necesidad casi vital de querer contar parte de la historia de Canarias que empecé a descubrir desde pequeño y que me pareció fascinante, unido a otra gran necesidad que era hacer cine. Esta fusión es la que hace que germine la semilla del Proyecto Bentejuí, un proyecto mediante el cual contamos relatos ubicados dentro de la historia de Canarias. No necesariamente son episodios históricos, pero sí que están dentro de la historiografía de las islas.

En Ansite, los protagonistas son los colonizados y no los colonizadores. ¿Qué te llevó a ello?

Lo que me llevó a poner a los antiguos canarios como protagonistas de su historia es que son los protagonistas de su historia. Somos un pueblo que surge de muchos otros pueblos, como si muchos ríos y sus afluentes convergieran en un mar. De ese mar nace la canariedad. Una de las raíces que a mí más me impactaba era la indígena, la cual a su vez nos conecta con muchos valores ancestrales del ser humano.

Además, siempre me llamó la historia del oprimido, de la otredad, de los que perdieron luchando contra una fuerza invencible. Creo que cuando pones el foco sobre esa otredad, surgen las cosas interesantes.

Lo que me llevó a poner a los antiguos canarios como protagonistas de su historia es que son los protagonistas de su historia

La historia de Mah rompe con la visión idealizada del «buen salvaje», ¿crees que seguimos viendo a los antiguos canarios de esa forma?

Efectivamente, quisimos romper con el mito de la sociedad perfecta e idealizada donde todos eran altos, fuertes, y surferos, prácticamente. Como todos los pueblos, el canario era un pueblo complejo. Esto habla mucho de lo evolucionados que estaban y de los retos que tenían. Entre esos retos, estaba el crecimiento demográfico, o el saber qué hacer con los pocos recursos que a veces ofrecían las islas. Sabemos que no había metales, los campos de cultivo en aquel momento eran escasos, había que ganarle terreno al bosque o al picón, y había momentos muy duros de plagas, de sequías…

Los dirigentes tomaban decisiones muy controvertidas, y que al propio pueblo no le gustaban. Me gustaba reflexionar sobre cómo los poderosos toman decisiones que afectan a los más humildes, y que esas decisiones no siempre no son bienvenidas. Esto nos suena, está en la historia universal: cómo los humildes sufren antes las decisiones egoístas o extremistas de los poderosos. En aquel momento fue para conservar el alimento, y hoy en día se hace para salvaguardar los intereses económicos de unos pocos. Lo vemos con los desahucios. Yo creo que en el futuro dirán: “cómo podía haber desahucios… y mira, había gente que los paraba, que luchaban, ésos eran los héroes”.

En Mah quise plantear esa idea. Había una ley, que aunque la habían hecho los antiguos canarios, era injusta y desproporcionada, que era matar a las niñas nacidas de un segundo nacimiento, según nos cuentan las crónicas. Es una historia de ficción basada en esta ley, con la que quise reflexionar sobre muchas cosas: el papel de la mujer, el papel de la mujer dentro de la sociedad indígena, el de la sociedad en general… Quise darles a las mujeres ese rol de puntas de lanza, de las que hacen que la humanidad avance, de las que protegen y han protegido siempre a sus familias. Si los hombres hemos llegado a hacer algo y estamos vivos, es gracias a que existen las mujeres. Si no, nos habríamos extinguido hace rato.

¿Qué te motiva para que tus historias estén localizadas en Canarias y a la vez sean universales?

El hecho de basar las historias en Canarias llama la atención sólo en Canarias. Cuando he viajado a otros lugares, a otros continentes, a festivales y demás, nadie se lleva las manos a la cabeza, ni te lo señala. Para ellos es normal, saben que soy canario. Si un señor japonés viene aquí a presentar una película de samuráis, nadie le va a decir: “Wow, haces películas de samuráis, qué curioso”. Es natural porque es su historia, su vivencia, lo que él ve. Yo cuando era niño veía cuevas. Es verdad que nadie sabía responderme muy bien, pero fui preguntando, investigando con mucha curiosidad… y me pareció lo más normal del mundo contar la historia de Telde, de Gran Canaria, de las islas, de los lugares donde me he movido, donde me he inspirado… la historia de mi pueblo, al fin y al cabo. Más aún una historia que, al estar tanto tiempo oculta a los ojos de su propio pueblo, me parecía interesantísimo escarbar en ella y recuperar sus joyas para mostrarlas. Por eso, fue muy natural el proceso.

Y, efectivamente, tampoco pienso que sean locales. Las hemos puesto en un festival de Japón, en Houston (EEUU), París, África, por supuesto… Y les parece curioso el ambiente, pero las historias las entienden, se emocionan y les gustan.

El hecho de basar las historias en Canarias llama la atención sólo en Canarias. Cuando he viajado a otros lugares, a otros continentes, a festivales y demás, nadie se lleva las manos a la cabeza, ni te lo señala

¿Cómo surge La Tribu de las 7 islas?

Surge ante el recuerdo de cómo yo echaba de menos ver historias de Canarias cuando era niño. La Tribu de las 7 islas es una historia universal donde se presenta la mitología canaria y se conocen seres mitológicos como Guayota, Magec, Chaxiraxi.. Personajes de la cosmogonía indígena que nos pueden sonar a Thor, Odín, Zeus, Osiris… o cualquiera de los personajes que otras civilizaciones manejan. Nosotros deberíamos conocer los nuestros para ofrecerlos al mundo, y los niños y niñas deberían ser los principales depositores de este conocimiento, para que no se pierda.

Tanto La Cueva de las Mujeres como Mah están protagonizadas por personajes femeninos, ¿qué te interesaba abordar a través de ellos?

Para mí las grandes heroínas de la humanidad han sido mujeres. No las que nos ha contado la historia, porque por héroes se suele entender guerreros, personas violentas que han ganado a otros, pero creo que ésa es una imagen desvirtuada por la violencia y por una visión bastante machista de la historia. No quiero que parezca que me subo al carro de ningún movimiento; es algo que siempre he intuido y he pensado de forma bastante íntima.

Creo que si hay heroínas son esas madres que nos han cuidado con un amor infinito y contra viento y marea. Han sido las mujeres pacificadoras. En la historia de Canarias lo vemos constantemente. Las madres han unido a las familias, han soportado épocas de muchas penurias y han sacado adelante familias de ocho, nueve o diez hijos, mientras los maridos, pues… Aquí había una tasa de alcoholismo brutal entre los hombres.

Analizando esto, veía que, de forma natural, las historias, excepto Ansite quizás, se me estaban yendo hacia esa visión de las mujeres. No digo que todas las mujeres sean heroínas. Hay de todo, y hay hombres que también son héroes, por supuesto. Pero si hay que elegir, creo que esa fortaleza, esa capacidad de dar amor y ternura que históricamente han demostrado las mujeres, hace que deban ser las protagonistas de la historia.

Además, todo esto relacionado con que las mujeres han estado históricamente oprimidas. Como te decía antes, la otredad, lo oprimido, es lo que me llama la atención. Ellas son las que revierten las situaciones más fuertes y violentas. Son las heroínas.

En Los ojos de la Tierra, el tema central es la esclavitud de los indígenas canarios. ¿Qué enfoque has querido darle y por qué?

El tema principal es la esclavitud, pero en varios sentidos. No quiero ponerme metafísico, pero creo que se puede ser esclavo de muchas cosas en muchas situaciones, incluso a veces espirituales o mentales, no solamente físicas. Los Ojos de la Tierra tiene impregnado en su ADN creativo o narrativo esa idea transversal de la esclavitud, con tres personajes principales. Dos son castellanos y uno es indígena, que es, literalmente, el esclavo: Takal, el protagonista.

Es una reflexión sobre la diversidad, la multiculturalidad, el entendimiento, el desentendimiento, el choque cultural, los prejuicios… Todo esto lo agitas en una coctelera y sale Los Ojos de la Tierra. Además, es una radiografía, o intenta serlo, de cuál fue el germen de Canarias, y cuál es, en parte estirado y un poco más complejo, el pueblo canario actual. Al final, nosotros estamos hechos de muchas personas, y ellos fueron el inicio.

¿Crees que una parte de la población isleña aún no conoce el proceso de esclavitud que sufrieron los antiguos canarios? ¿Por qué?

Creo que a todos nos suena que los canarios fueron esclavos en algún momento, es algo que está ahí, en el imaginario colectivo. Pero, en general, creo que el pueblo canario es un pueblo que vive de espaldas a su historia real y a sus tradiciones más ancestrales. Es un pueblo al que se le desconectó de una forma bastante rotunda e inducida de sus aspectos más primarios y de su origen, y creo que es importante volver a la fuente. De ahí, la filosofía del Proyecto Bentejuí.

El pueblo canario es un pueblo que vive de espaldas a su historia real y a sus tradiciones más ancestrales

Pero si me preguntas eso explícitamente, creo que sí, que, como todos los aspectos, la esclavitud es desconocida. Pero además creo que está idealizada. Existe una imagen de que los antiguos canarios fueron esclavos todo el tiempo, pero no, sabemos que no dura mucho. Si lo comparas, por ejemplo, con la esclavitud de los negros, eso son siglos y es un auténtico desastre. Los canarios también lo sufrieron, pero es verdad que menos tiempo, que enseguida tuvieron el perdón de los reyes, que muchos regresaron… Sabemos, por ejemplo, que Alonso de Lugo, cuando necesitaba conquistar la isla de Tenerife, fue a buscar esclavos a Gran Canaria, pero al final los encontró en un barrio en Sevilla. Hay un montón de datos curiosos que son apasionantes y que desconocemos. Ojalá estos trabajos sean pequeñas herramientas que hagan que surja el interés y que la gente los vea. No tiene que ser algo forzado, sino natural. Igual que una persona escocesa conoce la historia de William Wallace, y en España se estudia la del Cid, aquí se debería conocer la historia de Canarias, de Doramas, de la conquista…

¿Cómo valoras el panorama cinematográfico actual de Canarias?

Creo que en Canarias hay muchísimo talento, y muchas miradas interesante de compañeros y compañeras. Creo que hace falta que más gente, que sé que tienen ganas y talento, sigan en el camino. Creo que a veces hay un poco de miedo a producir. Hace falta más riesgo. Cuando eres cineasta, los medios no son importantes, lo importante es la pasión y no tener miedo a equivocarte y a arriesgarse. Siempre, en las primeras etapas, hay que hacerlo así, y ya habrá tiempo de mostrar si vales, si no vales, si te puedes mantener, si no…

Quitando eso, el panorama es bastante desolador: un páramo, un desierto, un bosque sin vida. Hace falta mucha mejor formación, aunque sé que se están dando pasos en ese sentido. Hace falta mucho mayor compromiso de toda la sociedad: del espectador para que consuma cine canario, de los cineastas para que nos curremos muchísimo más las cosas… Y todo porque el cine, como todas la artes, no es un lujo, sino la herramienta de expresión de un pueblo. Y eso es necesario. El arte es un espejo donde el ser humano se mira, pero ese espejo que nuestro pueblo puede reflectar ahora mismo es muy endeble. Hace falta apuntalarlo. No solamente es una labor institucional, creo que la queja debe ir de abajo hacia arriba, y los de arriba deben dejar de copiar fórmulas que encajan en otros lugares pero no aquí. En Madrid ya hay semillas, árboles, un jardín. Aquí no hay nada.

Primero, hay que ver dónde están las semillas, luego plantarlas y luego regarlas. Eso se traduce en: buscar los talentos, los creadores (no las productoras, que no siempre es negocio, sino arte), ver qué hacen, cómo pueden orientarse, cómo pueden ponerse en contacto con el capital, ver qué gente está preparada para hacerlo… Y cultivar y cuidar ese talento.

Si estuvieses en un cargo de responsabilidad en el área de cultura de algún Cabildo o del Gobierno de Canarias, ¿qué principales medidas tomarías para impulsar la escena audiovisual canaria?

Iría yo a buscar a los artistas, no que vinieran a verme con pleitesía y mirarles por encima del hombro, “a ver qué me piden”. Y, como primera medida, que fuera ilustrativa, significativa y ejemplarizante, quitaría la palabra “subvención” a lo que en realidad es una “inversión”. “Subvención” quiere decir ayudar, sostener algo que se va a caer, que es endeble. Pero no hay nada más fuerte que el arte y que la cultura. Es lo más profundo del pozo de la humanidad, lo que nos diferencia de todos los demás seres de la tierra, lo que nos eleva y nos acerca entre nosotros. Es una herramienta integradora. ¿Qué hay más hermoso que eso? Es algo que no sirve para otra cosa que para emocionar. Los artistas no necesitan ayuda, lo que necesitan es que inviertan, que cuiden y que rieguen. Lo demás sucede solo.

“Subvención” quiere decir ayudar, sostener algo que se va a caer, que es endeble. Pero no hay nada más fuerte que el arte y que la cultura

¿Cómo fue dar el salto a la literatura con Doramas, Bajo los Pies de Nadie?

El libro, en realidad, también es algo que siempre he tenido en mente. Siempre he escrito. Son dos caras de la misma moneda. El cine es el lado más expositivo, hacia afuera. El cine al final es un acto de movimiento, de energía, hacia delante. Escribir es un acto introspectivo, estás tú solo. Siguiendo ese segundo impulso más íntimo, y de narrar la historia desde una voz literalmente encerrada en mí y que sale a través de las teclas, surgió esa posibilidad de escribir la historia de Doramas, que es el personaje que más me apasiona de la historia universal, y con el que conecto de una forma profundísima. Lo que he escrito en esta novela es la primera parte de su historia, falta la segunda, que se llamará Doramas, Sangre en la Tierra y saldrá a principios de 2020.

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